Moyano y su quimera electoral

Por Andrea Recúpero

consolidar vínculos con Massa y mandó a Plaini cerca de Scioli. Pero también apuesta por Macri y De la Sota en un frente por derecha. Su quimera electoral.

Moyano es un pragmático, un hombre al que no le gusta poner todos los huevos en una misma canasta”, aseguran en el entorno del camionero que, en muy poco tiempo, pegó tal volantazo que pasó de ser un aliado estratégico del gobierno nacional a convertirse en un férreo opositor de toda iniciativa con sello K. ¿Pero en qué se refleja ese supuesto pragmatismo a la hora de diseñar una campaña que le permita obtener más representación en el Congreso tras las legislativas de octubre? Según las fuentes consultadas por Veintitrés, el líder de la CGT opositora juega su capital político a varias puntas o, dicho de otro modo, no apuesta a pleno sino que reparte sus fichas entre varios candidatos. Por eso, su hijo Facundo Moyano busca afianzar la buena relación que tiene con el intendente de Tigre, Sergio Massa, mientras que el canillita Omar Plaini continúa intentando un acercamiento con el gobernador bonaerense Daniel Scioli. Ambos dirigentes avanzan en busca de una salida peronista de cara a los comicios de octubre, mientras Moyano se esfuerza por mantener entreabierta una puerta con el Pro y con el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, en caso de necesitar volcarse de lleno a la banquina derecha.

Desde que Hugo Moyano pidió ofuscado que un trabajador llegue a la Casa Rosada hasta ahora, la distancia que fue tomando el camionero del kirchnerismo es proporcional a los esfuerzos que viene realizando para encontrar un nuevo socio electoral que le permita concretar, en parte, aquella aspiración. La sociedad política que lo unía al ex presidente Néstor Kirchner y que le había permitido avanzar varios casilleros sufrió un cimbronazo importante tras la muerte del ex presidente y luego, en 2011, cuando se desató la puja previa al armado de listas electorales. Entonces los hombres que fogoneaba el líder sindical para integrar la fórmula presidencial y para ocupar cargos en el Parlamento quedaron en la ruta. Un quiebre en la relación que tuvo su punto sin retorno el 5 de diciembre de 2011, en el estadio de Huracán, cuando Moyano dijo que un 50% del 55% de los votos que obtuvo la presidenta Cristina Fernández para su reelección pertenecía a los trabajadores. De ahí en adelante, cada vez que Moyano se cruzó con el kirchnerismo fue para colisionar, a través de paros, protestas y movilizaciones, y también subiendo el tono de sus declaraciones. Ese punto ciego en la relación tuvo sin duda un costo político importante para el sindicalista, que se vio obligado a buscar otros socios. Por eso, hoy, todos los esfuerzos de Moyano y de su entorno están orientados a lograr acuerdos electorales. Aun cuando esa búsqueda genere cortocircuitos hacia adentro de la CGT opositora.

Por un lado, Facundo Moyano comenzó a armar una red de influencia en la provincia de Buenos Aires, en la que los jóvenes tienen un rol protagónico. En zona norte, fue elegido secretario general de la CGT Federico Sánchez, actual secretario interior de Sutpba, al tiempo que la conducción de zona sur (sin Avellaneda y Lanús, que tienen otra representación) quedó en manos de Cristian Oliva, concejal de Almirante Brown y secretario adjunto del gremio Lecheros. Ambos apenas traspasaron la barrera de los 30 años y ya se proyectan como dirigentes con futuro en el distrito electoral más importante del país. ”Con ese as en la manga, Facundo busca acercarse a Massa, que es muy fuerte en zona norte pero que necesita reforzar la zona sur de la provincia. Oliva mueve como si nada 5.000 personas y la línea que representa en el sur de la provincia tiene la presidencia de unos 17 clubes”, precisaron las fuentes consultadas. Y agregaron que ”Facundo se lleva muy bien con Massa. Charlan y cada tanto comparten una comida o se cruzan en algún acto”.

Mientras Facundo ”avanza sin apuro porque es muy joven y tiene todo el camino por delante”, Moyano padre está más apurado en conseguir resultados. Incluso, está algo molesto con su socio Gerónimo ”Momo” Venegas porque ya está caminando el conurbano con ”Fe”, su partido. ”Ve el progreso del Momo como un desafío interno y una debilidad a la hora de negociar las listas”, apuntó una de las fuentes consultadas. Uno de los principales motivos de ansiedad del camionero es lograr que se consolide el flamante PCEyT (Partido por la Cultura, Educación y Trabajo), la fuerza que creó y que ya obtuvo los avales necesarios que exige la ley electoral para tener alcance nacional. ”Ese es el instrumento que el Negro quiere tener listo para empezar a caminar y para negociar acuerdos. Para decir ‘tengo esto’ al que necesite una pata peronista y sindical en la provincia”, comentó la fuente.

Pero no todas son rosas en el camino. Tarde o temprano, vaticinan, habrá un cortocircuito. ”Se asoma un conflicto con Facundo, cuando el padre quiera avanzar con su gente y el hijo prefiera privilegiar sus propios acuerdos”, confiaron. En ese mismo contexto, el otro hijo del camionero con una trayectoria pública, Pablo Moyano, también está algo molesto por la preponderancia de la discusión política en la agenda sindical. ”A Pablo no le interesa tanto la rosca política, a pesar de que fue uno de los que más colaboró con su padre en estos últimos años. El es un actor 100% sindical y le molesta la dirección que está tomando el padre”, comentaron fuentes con acceso a los protagonistas. Sin embargo, el hijo mayor del titular de la CGT Azopardo sabe cuándo jugar en el tablero político. Hace poco más de un mes dijo que Scioli, De la Sota y el intendente de Tigre podrían conducir un movimiento nacional y popular ”verdadero, no de chamuyo”. Pero no dudó, días atrás, en liderar el bloqueo de los supermercados cordobeses y en complicar eventuales acuerdos electorales urdidos por su padre.

En tanto, el diputado y canillita Omar Plaini es quien mejor llegada tiene a Scioli. Si bien se conocen desde hace mucho, el secretario general de Vendedores de Diarios y Revistas se acercó al gobernador a partir de una iniciativa de su gremio, llamada el Mes de la Cultura, para promocionar la lectura en los quioscos de diarios. Scioli se mostró interesado y asistió al lanzamiento, en Florencio Varela. A partir de ese momento, el diálogo se tornó más fluido y se mandan mensajes a través de amigos en común. El líder de la CGT Azopardo apuesta a la ruptura del gobernador bonaerense con la Casa Rosada. El apoderado del PCEyT, Octavio Argüello, lo reconoció al afirmar que ”si Scioli decide dejar el kirchnerismo” podría ser una opción para las futuras alianzas que imagina el camionero. Sin embargo, uno de los principales operadores sciolistas, Baldomero Álvarez, había asegurado que competirían en las internas del Frente para la Victoria. Otras versiones auguran un escenario diferente: el gobernador armando las listas provinciales, y la Casa Rosada, las nacionales.

Pero si nada de esto funciona, también puede resultar válido un franco volantazo a la derecha. Hace rato que Moyano le regala flores a Mauricio Macri. A principios de marzo, el gremialista lo elogió por la recomposición salarial que acordó con los docentes de Capital y lo diferenció del gobierno nacional, lo que agradeció el jefe de gobierno con declaraciones de ocasión. Calificó al camionero como ”un dirigente siempre activo e inteligente”. Pero lo cierto es que ninguno quebró hasta ahora la línea de fuego de las declaraciones. A pesar de la fuerte resistencia interna que soporta Moyano cada vez que se acerca a Macri, y en un nuevo intento por tender puentes con el alcalde porteño, el camionero cenó hace una semana con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna y con De la Sota. El objetivo de la reunión fue mostrarse como un polo atractivo para el peronismo no kirchnerista. Un armado que podría resultarle conveniente a Macri, ya que no tiene una representación sólida ni una base territorial adecuada para competir solo en la provincia de Buenos Aires. El mismo Argüello confirmó días atrás que Moyano no descarta armar un frente que incluya al Pro. ”Nosotros no priorizamos nombres propios sino proyectos políticos e ideas en común. Si Macri coincide con ese proyecto puede ser tenido en cuenta”, dijo el dirigente. Desde el Pro, nadie salió al cruce de esas declaraciones.

Moyano tiene que llegar a octubre con un acompañante en la cabina. La meta es no perder lo ganado y crecer en la provincia de Buenos Aires. Por ahora, no está claro qué camino tomará para llegar a destino.

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