Moyano les pega a todos los candidatos y dice que no quiere voltear a Cristina

El camionero fijó postura en un documento al que accedió Tiempo Argentino, y que se pondrá a consideración el lunes en Mar del Plata, durante un plenario que reunirá a exponentes de distintas expresiones sindicales.

Sin dar nombres propios, Moyano interpela al gobierno por los recientes ”saqueos, cortes de energía, fuga de capitales, disparada de precios y gran desorden estructural”. Pero lejos de asignarle la competencia exclusiva en los hechos, extiende la misma a toda la dirigencia política, con quien se enoja por su ”escasa claridad” para ”articular las demandas de la sociedad y brindarles respuesta”.

El textual del documento no pone a resguardo a nadie. Ni siquiera a Daniel Scioli, Sergio Massa y José Manuel De la Sota, el trío estelar que la CGT invitó al plenario marplatense.

¿El párrafo que los deja expuestos? ”En todo el universo político hay hombres y mujeres que atravesaron la gestión pública sin que hayamos encontrado solución definitiva a los problemas actuales. ¿Cómo es posible que, en el ejercicio de la política, aquellos que la ejecutan desde el puente de mando o aquellos que quieren ocupar ese lugar, no sepan, no puedan o no quieran abrir un nuevo capítulo en nuestra historia, como lo hizo Juan Domingo Perón?”.

El camionero, asumido como un polo de poder dentro del PJ, busca seducir y que lo seduzcan. Coqueteó inicialmente con el gobernador bonaerense hasta que éste decidió mantenerse dentro del cerco kirchnerista. Cuando vio que su apuesta electoral por Francisco De Narváez terminaba en fiasco, le hizo un guiño al líder del Frente Renovador. Pero Massa no lo termina de convencer del todo y lo mismo le sucede con el gobernador cordobés.

Les pide más, les exige más, quiere que le reconozcan un lugar preponderante en el escenario nacional, ese lugar que gradualmente le fue quitando el oficialismo, hasta dejarlo en el banco de suplentes. Y, como hizo explícito Cristina Kirchner en Tecnópolis, en el primer acto tras la derrota electoral de octubre del año pasado, el gobierno está dispuesto a negociar, ”pero con los titulares, no con los suplentes”.

Esa frase es una espina que Moyano aún tiene atravesada. Lo evidencia el título del documento, una máxima de Perón: ”Este país lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”, dice en letra de molde debajo del membrete de la CGT.

Esa idea también quedó refrendada en el cierre del escrito, donde el sindicalista desafía la frase de la Presidenta. ”Los problemas del presente nos interpelan a todos, a los titulares y a los suplentes. La difícil coyuntura no debe dejar a nadie excluido, porque nada de lo que pasó es consecuencia de la marcha hacia el futuro”.

El texto viene con una aclaración, de antemano innecesaria, que lejos de aventar sospechas, las alienta. Es la que ahonda sobre la vocación de la CGT de ”mantener la estabilidad política al efecto de que se cumplan los plazos constitucionales”. Es una redundancia porque la organización sindical es uno de los pilares del sistema democrático, de lo contrario no podría considerarse como tal.

Moyano creyó pertinente incluirla ante las sucesivas acusaciones oficiales de ”destituyente”, producto de saqueos ocurridos en Bariloche, Rosario y Campana, entre otras ciudades. Entonces, la sospecha de la Casa Rosada también incluía al gastronómico Luis Barrionuevo, anfitrión del encuentro playero previsto para el lunes.

Así como el documento castiga explícitamente a la dirigencia política, conlleva un mensaje implícito hacia la interna sindical: el titular de la CGT opositora toma sutil distancia tanto del antikirchnerista Barrionuevo como del kirchnerista Hugo Yasky, quienes expresan abiertamente su inclinación por Massa y por Cristina, respectivamente, en un claro posicionamiento con miras al 2015.

El mensaje viene a cuenta de una reciente declaración del líder de la CTA oficialista, quien acusó a sus pares de estar armando ”una suerte de Arca de Noé, al que quieren subir algunos carnívoros que sueñan con volver a la época del ajuste”. Algo así como una conjura para hacer caer al gobierno, de la que serían parte referentes sindicales, peronistas, rurales y del Grupo Clarín.

Pero Moyano no se conformó con desestimar la acusación de Yasky. A través de Juan Carlos Schmid, habitual escriba de sus documentos, el camionero ironizó sobre la labilidad del líder de la CTA frente a las políticas de ajuste de la Casa Rosada. ”Al que habla del Arca de Noé hay que decirle que tampoco hay trabajadores en la Armada Invencible que se hundió sin disparar un solo cañonazo”.

La interna del mundo sindical emerge en otro tramo del texto, donde un autocrítico Moyano habla de la necesidad de dotar de ”mayor transparencia a la vida gremial”.

Es un llamativo giro de un sector que gracias al voto indirecto, las reelecciones indefinidas y la imposibilidad de una representación de las minorías en el consejo directivo, exhibe hace décadas los mismos secretarios generales.

Como en todos los ámbitos, en el sindical también se cuecen habas: la pretendida equidistancia de Moyano no es sinónimo de mancha venenosa: la CGT opositora tiende redes en todas las corrientes del PJ, incluso en el oficialismo. ¿Ejemplos? Schmid, líder del gremio de Dragado y Balizamiento, habla con el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el petrolero Guillermo Pereyra, senador nacional por Neuquén y número dos de la central obrera, hace lo propio con el ministro de Planificación, Julio De Vido, y también, gracias a su pasado como director de YPF, con el CEO de la compañía, Miguel Galuccio.

Se sabe, Moyano es un vandorista de la primera hora, pega para mejorar los salarios, las jubilaciones y los fondos para las obras sociales. Y pega para asegurarse su propio status y la vigencia de los negocios síndico-empresarios.

Hoy les pega a todos, sin excepción, pero, a la vez, sin desdeñar aquel refrán popular que sugiere poner huevos en todas las canastas para disminuir el riesgo de que todos se rompan si algo sale mal. 

Infonews

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