San Juan cumplirá este martes 13 de octubre un mes de derrame. Treinta días de que un millón de litros de agua cianurada fluye por las aguas de Iglesia y Jáchal. Pero en ese derrame no solo corre el líquido tóxico sino el de la lucha. Los días están pasando y por más que el lobbismo minero comenzó una operación feroz para calmar el enojo de dos pueblos sanjuaninos no lo está logrando.

Aun variando la cantidad de asambleístas auto-convocados en la plaza de Jáchal, todos los días desde que ocurrió este desastre ambiental por parte de la Barrick Gold, se juntan, discuten y analizan medidas de lucha y resistencia.

La cantidad de información viciada y tergiversada que reciben los jachalleros e iglesianos por estos días es inconmensurable. Al final, lo que más está sirviendo es la vieja usanza: la poderosa boca en boca.

Hace unos días uno de los principales diarios de la vecina provincia afirmó que la ONU ya tenía los estudios del agua tomada en varios puntos de Jáchal. Ese periódico mientras decía que según el organismo internacional, el agua no estaba contaminada, la misma ONU lo desmentía por otro lado. Porque todavía no presentan nada.

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Eso es sólo un ejemplo a lo que deben enfrentarse los defensores del agua y el medio ambiente en San Juan. Hasta ahora los únicos resultados de análisis que se conocieron fueron de parte del gobierno de Gioja y Barrick Gold. Nada se sabía de otros estudios que los mismos vecinos de Jáchal mandaron a realizar. En eso, Mendoza fue clave para desgranar un ocultamiento sistemático de información en la vecina provincia.

La Universidad Nacional de Cuyo, a través del Laboratorio de Análisis Instrumental de la Facultad de Ingeniería entregó los estudios que se realizaron en esta provincia y los números fueron alarmantes.

“Se detectaron 1,48 miligramos por litro (mg/l) de manganeso, cuando el promedio histórico en ese punto del río La Palca es de 0,25 mg/l de agua. En tanto, en el caso del aluminio se verificaron 70 mg/l y se habían medido a esa altura del río de 3 a 4 mg/l.” grafica un informe de Unidiversidad, el diario de la UNCuyo.

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En tanto, el mismo informe realizado por el periodista Jorge Fernández Rojas analiza otro dato que se desprende de los análisis de la Facultad de Ingeniería. A 50 km de casco urbano de Jáchal se encuentro el distrito Mogna. En ese lugar también se tomaron muestras de agua y las “las determinaciones químicas fueron: boro: 6 mg/l (límite máximo aceptado: 0,5 mg/l); cloruros: 740 mg/l (límite máximo aceptado: 400 mg/l); sulfatos: 540 mg/l (límite máximo aceptado: 350 mg/l) y arsénico: 0,069 mg/l (límite máximo aceptado: 0,010 mg/l).” Es decir, el agua de ese lugar es prácticamente intomable. Ese líquido vital para llegar a Mogna pasa por varios distritos más de Jáchal.

Al conocerse estos estudios el pueblo jachallero está más que alertado y a un pie de la ruta. Desde el 13 de septiembre que se conoció el derrame de solución cianurada en cantidades preocupantes, los vecinos norteños de San Juan se van acostumbrando a que el próximo dato que puede salir les reconfirme que la situación es cada vez más grave. A lo que no se acostumbraron es a quedarse tranquilos. El slogan de “minería responsable” que usa Barrick Gold no puede sostenerse más.

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El único análisis que dio resultados distintos tras el estudio del agua dónde se produjo el derrame de agua cianurada fue en Mendoza. Eso despierta un manto de duda o incertidumbre de los datos que se manejan en San Juan. Porque tras los estudios que presentó el gobierno sanjuanino, el juez de Jáchal Pablo Oritja, se valió para tomar la decisión de que Barrick no distribuya más agua mineral a los ciudadanos de aquel pueblo. Y que la mina siga trabajando tras una suspensión de siete días.

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