Por Horacio Yacante para VP

Reducir las muertes ocasionadas por el consumo pasivo de tabaco es el fundamento empleado por un proyecto de modificación de la Ley de Tránsito, para que se prohíba fumar a los conductores de vehículos, tanto privados como estatales, mientras conducen. El proyecto, que cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados, sostiene que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, el humo de cigarrillo en el interior de los coches está relacionado directamente con los casos de bronquitis crónica en niños.

El proyecto tiene como objetivo introducir como inciso W del artículo 57, Capítulo VI de la Ley 6082, el siguiente: Art. 57, está prohibido en la vía pública: “Fumar a los conductores de vehículos de propiedad privada que se encuentren en circulación, transporten o no a otros ocupantes y en vehículos propiedad del Estado Provincial, entes descentralizados y autárquicos, empresas de propiedad o con participación estatal en cualquier grado y los de propiedad particular afectados al servicio del Estado Provincial”.

El Congreso de la Nación sancionó en junio de 2011 la Ley Nº 26.687 de Regulación de la publicidad, producción y consumo de los productos elaborados con tabaco, también conocida como “Ley Nacional Antitabaco”.

Nuestra provincia también cuenta desde 2007 con la ley 7.790, que prohíbe “prohíbe fumar en todos los espacios cerrados con acceso público”, disponiendo multas que oscilan entre los 25 y los pesos.

El proyecto pretende avanzar en una política de cuidado mutuo y darles herramientas a quiénes no pueden defender sus derechos, como los niños. Entre los adultos es normal que un fumador le pueda pedir al conductor que apague el cigarrillo, pero en los casos de niños y niñas es distinto, porque algunos no comprenden el daño que les genera el humo del cigarrillo.

El diputado demócrata, Aldo Vinci, redactor del proyecto, sostiene que la inclusión de este inciso en la Ley de tránsito permitirá reducir las probabilidades de accidentes, ya que “el solo hecho de sostener un cigarrillo encendido entre los dedos de la mano de quien conduce un automóvil, implica un peligro inminente de accidente”.

“Una brasa que se cae entre las ropas, un cigarrillo que se rompe y cae al asiento o piso del automóvil, o una quemadura por distracción, produce una brusca maniobra del conductor para tratar de solucionar el problema de inmediato”, asegura el diputado, quien confía en que la norma tendrá aceptación en la Cámara Alta.

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