Por: Artemio López

Asistimos a una mega tragedia de causas múltiples, sin dudas, cuya especificidad desconocemos, pero con responsables que irán surgiendo. Solo esperemos que las investigaciones se realicen sin demoras y que, al fin del día, se transformen en un juego peligroso para el sistema de representación política en su conjunto, que ya ”administra” demasiadas muertes desde diciembre de 2001 a la fecha, para no irnos demasiado atrás.

Observemos tres reacciones muy diversas frente al mismo episodio trágico de las inundaciones en la Ciudad de Buenos Aires y La Plata: la de los dos intendentes involucrados y la Presidente de la Nación.

Pablo Bruera por Twitter: ”Debo aclarar que llegué hoy [por el miércoles] a media mañana. Fue en ese momento que me puse a recorrer las zonas afectadas. Voy a tomar medidas necesarias para que se respete la veracidad de la información y el espíritu colaborativo de las redes sociales. Reconozco que no se llegó como se debía haber llegado, realmente fueron situaciones inéditas… en algunos casos a lo mejor actuamos mal, estamos aprendiendo sobre la experiencia. La política pública debe pensarse de otra manera, porque esto puede volver a ocurrir”.

Mauricio Macri desde su búnker: ”Quiero ser muy claro: el equipo de Emergencias de la Ciudad se puso en marcha a las 3 de la mañana, y acá, en este lugar, desde las 7 de la mañana estaba el equipo del Gobierno de la Ciudad trabajando activamente, monitoreando y supervisando la coordinación de los equipos, que son de los mejores que uno puede encontrar en Latinoamérica … como escuché decir al hijo de una de las señoras que murió producto de esto en el barrio de Saavedra, creo que se llama Grimoldi o Grimaldi, dijo claramente que para estas obras todos hay que ponerse de acuerdo para hacerlas”.

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Cristina Kirchner tras recorrer la localidad platense de Tolosa: ”No es momento de grandes discursos. Destinaremos 400 millones de pesos de asignación directa para los damnificados, 600 millones de pesos de créditos a jubilados y pensionados a través de la tarjeta Argenta, con tasa fija del 9,9 por ciento anual, 40 cuotas y dos meses de gracia y 40 mil créditos para refacción de viviendas a través del programa Pro.Cre.Ar, a 48 meses, con tres de gracia y tasas del 7 al 14 por ciento según el nivel de ingreso del beneficiario. Esos son unos 1400 millones de pesos. Para los sectores de menores recursos se vaa disponer de 120 millones de dólares de financiamiento del BID y la CAF para infraestructura social de viviendas”.

La contundencia de los hechos nos releva de demasiada interpretación. La respuesta contundente de la Presidente frente a los divagues escandalosos de los esmirriados alcaldes, más allá de análisis puntuales, muestran que asistimos en el país al final de un ciclo donde el dominio del marketing y la cobertura de medios afines por sobre la gestión cotidiana, daba soporte a la práctica política nacional y local.
Con su máximo despliegue durante el período de la Alianza progresista Frepaso- UCR, los coletazos de esta cultura política moribunda aún nos acompañan y es de esperar que con las tragedias de la Ciudad de Buenos Aires y La Plata, estas prácticas aberrantes decaigan hasta desaparecer.

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La falta de respuestas efectivas de gestión no puede ni debe ser reemplazada por la máscara de la pura publicidad política propalada por los medios amigos.

No pudo sostener el disloque Mauricio Macri que de la mano de las sugerencias de su golpista y procesado gurú tropical, sepultó este mes de abril su perspectiva presidencial en el altar del marketing y el arrorró de medios afines.

Fracasó también Pablo Bruera en su intento de despliegue provincial de cara a las elecciones del año 2015. Sobre este personaje hay que decir adicionalmente que su asquerosa impronta marketinera no es novedad.

Ya en el año 2009, temeroso de que la baja imagen de Néstor Kirchner pudiera dañar su performance electoral el 28 de junio, puso en marcha el plan de huida del kirchnerismo ideado por sus publicistas: mostrar su sello propio en una fenomenal campaña puerta a puerta, el Frente Renovador Platense, sin la más mínima mención al oficialista Frente Justicialista para la Victoria.

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Muy atento al mercadeo electoral pero nada entusiasmado, por ejemplo, con el saneamiento periódico del arroyo El Gato, lo que sí es seguro sobre el futuro de Pablo Bruera es que permanezca o no en su poltrona por obra y gracia de sus padrinos políticos, ya no podrá gobernar La Plata.

Pierde así la capital bonaerense las chances de mantener empoderado a su alcalde Diamante de Springfield, como la sabiduría popular bautizó a Pablito luego de la ya paradigmática estratagema de publicidad política que publicó en Twitter, al decir que había recorrido centros de evacuados el martes a la noche cuando en realidad seguía vacacionando en Brasil.

La falta de gestión mata y no hay marketing ni cobertura que pueda evitar lo inexorable. En el actual estado de opinión pública mayoritario, solo una sucesión de milagros pueden sostener ensambladas la popularidad con la ausencia de gestión cotidiana. El primero que lo advirtió fue el ex motonauta que, al toque -por algo le llaman ”Daniel Osvaldo Pioli”-, primeriando a todos, abandono el de ”la Juan Domingo” y ya recibió el apoyo del Papa Francisco. ¡Reflejos Celestiales!

Columna publicada en la Agencia Télam

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