“Hace un tiempo no era imaginable que dos mujeres gobiernen los dos países principales de Sudamérica, y son dos mujeres con perfil ideológico definido, que tienen garra y juntas van a tener más fuerza que la que tuvimos Néstor Kirchner y yo”, destacó Lula durante su breve discurso durante la ceremonia de inauguración.

 

Acompañado por Cristina y Rousseff, a quienes intercaló en el discurso, realizó un emotivo recuerdo del fallecido ex presidente, quien saludó con un efusivo abrazo a ambas mandatarias.

 

“Soy cristiano y creo en la vida después de la muerte y creo que Néstor (Kirchner) debe estar pensando hoy: pobre de mí y de Lula, porque Cristina y Dilma van a hacer historia en América Latina”, opinó.

 

Por su parte, la presidenta brasileña expresó su satisfacción por participar de la ceremonia y señaló que “la belleza de la nueva embajada es comparable a la importancia que Brasil le atribuye a la Argentina”.

 

“Dejamos atrás las indebidas distorsiones en la relación bilateral que transformaba el vínculo y lo invalidaba. Hoy, la cooperación de Argentina y Brasil es decisiva no sólo para nuestros países sino para América del Sur. Esa conciencia debe hacer que nos una y no nos divida”, destacó.

 

Dilma ponderó también la labor de Lula y Kirchner, y dijo que la política de ambos llevó a la construcción de la actual relación bilateral, y concluyó dándoles la bienvenida a todos los trabajadores de la sede diplomática.

 

“Tengo certeza que harán un buen trabajo para todos aquí, para la integración de Argentina y Brasil”, finalizó.

 

Dilma y Lula, junto al canciller Antonio Patriota y el asesor presidencial Marco Aurelio García, encabezaron la comitiva brasileña que participó de la puesta en marcha oficial de la embajada, que ocupará 4.000 metros cuadrados en un predio de 20.000.

 

La nueva embajada fue construida por decisión de Néstor Kirchner en 2004, y a pesar de que el lote había sido cedido por el gobierno brasileño hace medio siglo, fracasaron varios intentos de construcción de una sede propia argentina, por lo que el Estado alquilaba un edificio hasta hoy.

 

La construcción de la embajada es en forma de L, es de color crema por fuera y cuenta con un parque de gran dimensión y varias piscinas artificiales como decoración en la entrada y puerta trasera, similares a las que hay en el Palacio Itamaraty (sede de la cancillería brasileña).

Telam

 

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