Por Fabián G. Tigur

Para ello trazamos un paralelismo con un caso muy sonado que sucedió en el año 2000, cuando el Dr. René Favaloro tomó la drástica decisión de quitarse la vida, luego de solicitar un salvataje para su fundación al entonces gobierno de la Alianza Radical-Socialista de Fernando De la Rúa.

Para comparar tomamos 4 ejes de discusión: la actitud tomada por los fiscales de aquel momento, por los dirigentes políticos y por los medios de comunicación y la ciudadanía. Diagnóstico previo: si hace un par de meses hacíamos una encuesta preguntando quién era el fiscal Nisman, seguramente la amplia mayoría de la población respondía que no lo conocía, quizás algún ciudadano más relacionado con el ámbito judicial y el político podría haber respondido algo al respecto. Caso contrario sucedía a finales del siglo pasado con el Dr. rene Favaloro, no solo que todo el país lo conocía sino que el mundo entero reconocía el nivel profesional del mismo y de su fundación. Es más, en varias encuestas realizadas previas y posteriores a su muerte, al Dr. Favaloro lo ubicaban como uno de los 10 personajes más importantes de la historia del país. Ésto deja en claro que hay una kilométrica diferencia a favor del Dr. René Favaloro, porque nos lleva a la primera conclusión: la respuesta general debería haber sido más positiva hacia Favaloro o al menos similar.

También en el diagnostico podemos situar la realidad que vivía el país en cada momento. Para simplificar podemos decir que al momento de la muerte de Favaloro la sociedad se debatía en dos ejes: los que podían emigraban a Europa en busca de mejores horizontes y los que quedábamos luchando por mantener el trabajo y los que no lo lograban ocupaban su tiempo en conseguir la comida diaria, muchos de ellos en los clubes del trueque. Eran épocas en que el Ministro de Economía (Cavallo) mandaba a lavar los platos a los científicos. Hoy en día, si bien continúan existiendo algunos problemas, la economía esta sólida.

Existe un importante desarrollo económico, casi la totalidad de las personas mayores están integradas en el sistema jubilatorio y hasta los jóvenes han recibido sus netbooks en las escuelas. Para resumir podemos decir que antes en las escuelas se repartían fideos, porque eran meros comedores comunitarios y hoy se reparten netbooks. Los hechos en estos dos contextos distintos de país sucedieron con alto impacto social que nos animamos a analizar con la idea de interpretar si la marcha del 18F fue por preocupación en cuanto al momento de injusticia que vive el país o simplemente una medida electoralista.

Los Fiscales: Cuando se suicidó el Dr. René Favaloro estaban en funciones casi la totalidad de los fiscales y jueces que el 18 marchó en favor del Dr. Nisman, sin embargo ninguno salió a plantear algún tipo de repudio, ni pedir imputación ni procesamiento. Quizás podrían haber responsabilizado a algún funcionario por abandono de persona o alguna caratula similar. Ni habalr de organizar alguna marcha en repudio por la situación. Nada de nada.

Los funcionarios: En el momento del deseso de Favaloro estaban en funciones casi todos los dirigentes que ayer marcharon por Nisman. Eran funcionarios de la Alianza Radical-Socialista y otros habían sido funcionarios anteriores del gobierno de Menem. Todos ellos eran responsables directos o indirectos por la situación que atravesaba el país y que había derivado en la quiebra de la Fundación Favaloro. Sin embargo nadie salió a organizar al menos alguna colecta para salvar tan importante fundación. Tampoco ninguno de ellos salió a hacer un mea culpa por la pérdida generada al país y al mundo.

Los medios de comunicación: Los medios de comunicación se hicieron eco de la penosa muerte del Dr. Favaloro, pero con una pequeña diferencia: la noticia de su muerte no tuvo ni el 10% de cobertura ni de análisis que la de Nisman. Por otra parte tampoco se trató de buscar culpables ni de politizarlo como es el tratamiento que algunos medios hegemónicos tratan ahora.

La sociedad: La sociedad argentina se sintió muy dolida por el deseso de Favaloro, pero para nada tuvo la iniciativa ni el respaldo ni voluntad de movilizarse, ni mucho menos de culpar al gobierno ni funcionario alguno.

Conclusión: a pesar de tratarse de Favaloro de una persona muchísimo más importante que la del Dr. Nisman para nada tuvo ni semejanza en el tratamiento del mismo, lo que lleva a la conclusión de que la sospecha por el tratamiento hecho por las partes al menos no es la misma. Por último cerramos la nota de opinión con una pregunta: se imaginan si la muerte del Dr. Favaloro hubiera acaecido durante la época actual del gobierno Kirchnerista, ¿cuál hubiera sido el tratamiento recibido por el Gobierno?

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