Entre jueves y viernes, gran parte de las especulaciones sobre el rumbo que tomará el nuevo gabinete llegaron a su fin. Los grandes lineamientos que caracterizarán la etapa que se abre fueron clarificados por las conferencias de prensa que ofrecieron sucesivamente el nuevo jefe de Gabinete Jorge Capitanich y el flamante Ministro de Economía Axel Kicillof.

Este último aseguró que ”no vamos a hacer nada que genere bruscos cambios en la economía”, además precisó que ”vamos a sostener el círculo virtuoso entre consumo y producción”.

La frase inicial contiene dos definiciones. La primera es que el gobierno buscará hacer los esfuerzos necesarios para sostener los ejes del modelo: ”Vamos a seguir con las metas que se focalizan en el empleo, la producción y la distribución de la riqueza como lo estamos generando en los últimos diez años”, detalló Kicillof.

Pero en aquella frase también se reconoce que, para el gobierno, algunos cambios serán necesarios. Fundamentalmente, aquellos que pongan un freno a la caída de reservas y que fomenten el ingreso de dólares al país. El mismo Kicillof ratificó que, en ese marco, la tarea primordial pasa por ”lograr más oferta de dólares”.

Es que las reservas del BCRA ya cayeron por debajo de los 32 mil millones de dólares. Ese monto, como tal, no alarma al gobierno en la medida que representa el doble de las que existían en 2005, una vez liquidada la deuda con el FMI. Lo que sí preocupa es la tendencia sostenida a su reducción que, en proyección, podría sí generar problemas externos (el año que viene hay obligaciones por casi 6 mil millones) con repercusión en la política monetaria interna.

Tiempo Argentino consultó a diferentes economistas con tradición en la heterodoxia económica para indagar qué instrumentos concretos podrían aplicarse para abordar los problemas que se han reconocido y, a la vez, mantener el rumbo del modelo. Héctor Valle, economista de FIDE e integrante del directorio de YPF, señaló que ”la tendencia heterodoxa se profundiza, es decir que se desenvuelve de acuerdo con las condiciones del presente. Con las variantes que resultan de los cambios internos y externos.”

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Alejandro Robba, economista de la Gran Makro, se detuvo en destacar que ”este año está terminando mejor de lo que se había previsto con un crecimiento del 5% y la caída del desempleo en el último trimestre. Ir a los problemas estructurales es el mensaje de la presidenta y del nuevo Gabinete. Eso implica un uso estratégico de las reservas y una profundización de la sustitución de importaciones. Cualquier programa de desarrollo industrial no puede soslayar la reactivación de YPF y las inversiones en Vaca Muerta”, indicó.

Consultado sobre cómo abordar la restricción externa, Valle señaló que, ”si en la Argentina se hubieran liquidado en tiempo y en forma las exportaciones de cereales y oleaginosas, y si se hubieran impedido las sobrefacturaciones en materia de importaciones, y si no se sufriera el impacto de la recesión de la economía brasileña, es probable que las proyecciones del BCRA se hubieran cumplido y no tendríamos las tensiones que tenemos ahora con el nivel de reservas. No hay que equivocar el diagnóstico. Un economista de la ortodoxia resolvería el problema con un acuerdo con el FMI y con un pedido de préstamo contingente. Un heterodoxo identifica estos factores y actúa sobre ellos. Corriegiendo la actitud de los monopolios de exportación, controlando el valor de las importaciones y garantizando el manejo cambiario con una intervención fuerte del Estado. El gobierno tiene claro que no se resuelve buscando dólares de cualquier forma”, concluyó.

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Sin embargo, consultado por la posibilidad de establecer tipos de cambio diferenciados, afirmó que ”no soy partidario del desdoblamiento cambiario. Si la Argentina cierra el problema de los holdouts, consigue financimiento de organismos multilaterales e inversión en materia de energía, la situación de las reservas y la situación cambiaria se resuelve inmediatamente. Eso no implica que el turismo y la importación de bienes suntuarios no deban ser gravados lo suficiente como para reducir ese déficit. No podemos ir con chiquitas sino con medidas fuertes, de tipo impositivas.”

Para Robba, sin embargo, ”ya hay un tipo de cambio múltiple. Es una política correcta cuando hay sectores con diferentes productividades.” Además, coincidió en que ”concluir las negociaciones con los holdouts, el Club de París y la agenda con el BM para préstamos para la inversión es una puerta que nos permite financiar el desarrollo a tasas convenientes. El mundo no está ayudando como lo hacía hasta 2008. Un proyecto industrializador debe partir de la idea de que su motor será el mercado interno y el regional.”, sugirió.

Otro de los temas que está en el centro del debate sobre la sustentabilidad del modelo es la resignación de los denominados ”superávits gemelos” a partir del creciente déficit fiscal acicateado por los subsidios a las empresas de servicios y las energéticas.

Según el economista de La Gran Makro, ”el desafío es lograr que subsista el superávit comercial y de cuenta corriente. El déficit fiscal en un marco de crecimiento no es un problema. Si no se acelera, es sostenible. La preocupación pasa por la caída de la demanda internacional y la necesidad de importar para seguir creciendo. Para eso se necesita un uso más estratégico de reservas y divisas. Puede haber algún cambio en los instrumentos puntuales pero las política de administración del comercio tienen que mantenerse”.

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En sintonía, Héctor Valle agregó que ”no hay que darle tanta importancia al superávit fiscal en una economía que tiene que atender desequilibrios sociales y que requieren de un gasto público activo. Tomar deuda para financiar gasto social no es la estrategia más inteligente. Los recursos externos deben servir para el desarrollo. Ante la insuficiencia del sector privado por encarar inversiones de riesgo, es necesario que las haga el Estado con inversión pública. No se puede condicionar ese objetivo a volver a tener superávit fiscal.”

Por su parte, sobre la política de subsidios opinó que ”hay que tener una política inteligente, retomando la idea de subsidiar a quienes lo necesitan. Para eso es necesario combinarla con una política para evitar que las grandes empresas transfieran esos costos a los precios. Hacer un estudio rama por rama y sector por sector. Habría que reestablecer el sistema de control de precios de importaciones y las cadenas de formación de precios”, concluyó.

Jorge Capitanich, ya adelantó que se ratificará la política de acuerdos de precios y que se avanzará en la gravación de los bienes suntuosos. Los trazos gruesos parecen estar trazados, solo resta ver la capacidad técnica y política de los nuevos funcionarios para andar ese camino.

Visiones

”La tendencia heterodoxa se profundiza, es decir que se desenvuelve de acuerdo con las condiciones del presente. Con las variantes que resultan de los cambios internos y externos”, Héctor Valle, economista FIDE.

”Se necesita un uso más estratégico de reservas y divisas. Puede haber algún cambio en los instrumentos puntuales pero las políticas de administración del comercio tienen que mantenerse”, Alejandro Robba, economista.

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