Más allá de su buena crítica a la hotelería y gastronomía regional, el periodista se refiere a la evolución de la vitivinicultura argentina con centro en Mendoza a partir de la crisis del 2001, calificándola como una bendición para la industria del vino local.

Algunos párrafos para destacar:

”La devaluación del peso significó que los vinicultores pudieran ofrecer alta calidad de cosechas al mercado de exportación a precios muy bajos, incluso mientras que el costo de hacer el vino caía. Los precios inmobiliarios también se redujeron y los inversores se sumaron. Diez años más tarde, el resultado es una escena del vino vibrante con una gran gama de botellas para diferentes presupuestos y los paladares de vanguardia y una nueva generación de enólogos innovadores”. Además de su perspectiva vitivinícola, el periodista destacó el valor de la provincia como atractivo turístico para descubrir y disfrutar con características ideales para una buena estadía.

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”La ciudad de Mendoza es una buena base para una visita, con nuevos hoteles, restaurantes y bares en el centro histórico, y una mezcla de la arquitectura Art Deco. Sólo con un corto trayecto en coche encuentra viñedos, deportes de aventura y centros turísticos al pie de los Andes, con cartas de vinos que ofrecen lo mejor de la región”.

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