La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue aprobada el 22 de diciembre último en el parlamento uruguayo con el voto de 50 de los 75 diputados presentes.

La norma había obtenido media sanción de Diputados a fines de 2013, pero el Senado introdujo reformas y tuvo que volver a la Cámara de origen.

Con el objetivo de ”establecer la regulación de la prestación de servicios de radio, televisión y otros servicios de comunicación audiovisual” con criterios de ”pluralismo, diversidad e interés público”, el Frente Amplio uruguayo logró aprobar esta norma que además declara ”de interés público” a los servicios de comunicación, los que ”constituyen uno de los principales medios de información social, permiten el ejercicio del derecho a comunicar y a recibir información para el ejercicio pleno de la libertad de expresión de la ciudadanía”.

Las críticas opositoras en Uruguay fueron amplificadas desde la otra orilla por el diario argentino La Nación, que inmediatamente a su sanción, la definió en uno de sus editoriales como ”peligrosa” y la calificó de ”despropósito jurídico”, en un nuevo ejemplo de cómo la tensión entre medios y política atraviesa toda la región.

Desde junio de 2013, Ecuador también tiene Ley de Comunicación que fue promulgada en enero de 2014, y definirá los criterios de aplicación de derechos, competencias, obligaciones y deberes de las autoridades y demás actores regulados por la normativa legal.

Para el presidente de ese país, Rafael Correa, los medios de comunicación ”tienen un poder inmenso y son actores políticos con una gran contradicción: tienen un descarado involucramiento en la política pero no toleran respuestas políticas y si nos difaman es libertad de expresión, pero si el presidente contesta es ataque a la libertad”.

En 2013 también el presidente mexicano Enrique Peña Nieto promulgó la nueva Ley de Telecomunicaciones de México. De acuerdo con el texto aprobado, el Gobierno mexicano estableció un instituto de regulación -Instituto Federal de Telecomunicaciones, Ifetel- que reemplazará al organismo actual, la Comisión Federal de Comunicaciones, que no puede ni otorgar licencias a nuevos inversores (solo recomendaciones) ni imponer sanciones a las empresas que controlan más del 50% del mercado.

En la Argentina, la ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual aprobada en 2009 reemplazó el decreto ley 22.285 de la última dictadura.

La denominada ley de medios promueve la desmonopolización del sistema y el fomento de la competencia, con el objetivo de democratizar y universalizar el acceso, entendiendo a la comunicación como un derecho humano básico y no como un bien económico sujeto a las reglas del mercado.

La norma, aprobada por una mayoría parlamentaria plural luego de un amplio debate en foros que se desarrollaron en todo el país, continúa siendo resistida por el grupo Clarín, el mayor de la Argentina, que se niega a desinvertir para adecuarse a la ley.

En Brasil, cuya ley que regula los medios de comunicación data de 1962, el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Rui Falcao, anunció en los últimos meses que promoverá una ley para regular los medios audiovisuales como parte del programa de reformas del segundo gobierno de Dilma Rousseff.

Además Tarso Genro, uno de los fundadores del PT, adelantó este año que en este nuevo mandato, la reelecta mandataria ”impulsará el debate de una ley para la desmonopolización de los medios”, en un país en el que se destaca la fuerte presencia de Grupo Globo, un conglomerado de empresas brasileñas concentradas específicamente en el área de medios de comunicación, pero incluyendo también bancos, mercado inmobiliario e industria alimenticia.

Por su parte, el ex presidente y líder del Partido de los Trabajadores que gobierna desde el 2003, Luiz Inácio Lula da Silva, se refirió al tema durante la reciente campaña a la presidencia y aseguró que ”algunos diarios y revistas se comportan como si fueran un partido político con candidato, pero que no tienen el coraje de decir que tienen candidato”, y advirtió que ”los dueños de los medios no son neutros, siempre eligen estar de algún lado”.

En ese sentido, destacó que en ese país, la televisión ”se da el lujo de burlarse de la política”, argumentando que ”la negación de la política no mejoró a ningún país del mundo” y al referirse a la necesidad de debatir ese tema en Brasil, Lula destacó que ”todas las sociedades democráticas del mundo cuentan con mecanismos de regulación de los medios de comunicación”.
Telam

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