Lázaro Báez está solo y con controles médicos. Así pasa los días detenidos en el Penal de Ezeiza: Sin visitas familiares y sin privilegios. Su hijo Martín investigado también por lavado de dinero, lo vio por última vez en Tribunales la semana pasada y aún no logró que lo autoricen para ver a su padre.

Se cumplió una semana desde que el empresario con más vínculos comerciales con la familia Kirchner, quedó detenido en el marco de la causa por lavado de dinero. Atrás quedaron los años de protección política y favoritismo del Estado nacional para la expansión de sus negocios. La fotografía actual dista mucho de esos años que le permitieron incrementar 1.200% su patrimonio.

Con su empresa sin operar y al borde de la quiebra, Báez ahora está privado de su libertad, en una cárcel de máxima seguridad, con cámaras que lo vigilan las 24 horas y sin ningún tipo de privilegios.

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Con un cuadro diabético, problemas de presión y una arritmia, incrementado por el complejo escenario judicial, la salud del empresario K no atraviesa el mejor momento. En el Penal de Ezeiza recibe controles rigurosos y continuos ya que algunos parámetros se desajustaron, “producto del estrés”, indicaron a Clarín. La semana pasada permaneció la primera noche en el Hospital de la cárcel producto de una descompensación.

No son los mejores días para el empresario que manejó el 78,4% de la obra pública que el gobierno de Cristina Kirchner destinó a su provincia, Santa Cruz. El escenario más impensado es al que debe adaptarse hoy: Se encuentra en un pabellón para hombres de baja conflictividad y para hombres mayores de 50 años, en una celda de pequeñas dimensiones. Por su estado de salud, debe cumplir diariamente con su medicación y “lo ideal” como describieron desde su entorno, sería una dieta específica pero reconocieron que “no hay menú en el penal”.

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La preocupación, de Martín Báez, que por orden judicial no puede salir de Buenos Aires, está centrada en la salud de su padre a quien hace una semana que no ve. La última vez que intercambiaron unas pocas palabras, fue el miércoles pasado en los Tribunal de Comodoro Py cuando ambos presentaron un escrito ante el Juez Sebastián Casanello. Martín le llevó una bolsa con ropa y con medicamentos.

Pese a que el hijo del empresario K inició todos los trámites correspondientes para poder ingresar al penal en los días asignados para las visitas, aún no consiguió la autorización para poder ir y reencontrarse con su padre. Hace una semana que intenta visitarlo en la cárcel.

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Los únicos que lograron visitar a Báez en el Penal, fueron sus abogados, pero nadie del entorno familiar ni allegados. Esperan que a partir de mañana esto pueda revertirse, aunque desde el entorno indicaron que “se encuentra bien” y que “solo monitorean su salud”.

El resto de la familia permanece en el Sur con una fuerte custodia sobre todo en la vivienda de calle Villarino 126, donde permanece la esposa del empresario, Norma Calismonte. Aunque reiteran sentirse “tranquilos”, la incertidumbre sobre cuánto más se extenderá la detención de Báez comienza a inquietar, al igual que comienza a crecer el temor de que se complique la situación de Martín.

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