Por Leandro Renou y Ignacio Chausis

El titular del Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional Nº 7, Sebastián Casanello, empezó a analizar en las últimas horas un escrito que devela una posible conexión de las fortunas de la Argentina sospechadas de haber realizado operaciones de lavado de activos con la división de Banca Privada del banco suizo UBS, segmento del negocio que tiene como función facilitar a empresas e individuos determinadas estructuras societarias empleadas de manera habitual –tras su fachada legal– para fugar y lavar dinero.

El miércoles último, Hernán Arbizu, el ex banquero del JP Morgan que confesó haber colaborado con actividades de lavado de dinero de grandes firmas con operaciones en la Argentina, presentó ante Casanello un lista con más de 300 nombres de empresas y personas físicas que presuntamente eran clientes del UBS y que el JP Morgan le entregó en 2006, con el objetivo de que convenciera a esos clientes para que trasladaran su dinero del banco suizo al estadounidense. En pocas palabras, robarle clientes a la competencia.
La lista, que ya está en manos del juez y que fue enviada además a la Unidad de Información Financiera (UIF), proviene de la agenda de José Santamaría, ex banquero de UBS que se pasó a las filas del Morgan a principios de 2006, e incluye además de firmas nacionales como Clarín y sus directores, los Melhem, Bagó, Techint, Fort, Ledesma y Costantini, a otras empresas y personas físicas de Estados Unidos, España, Suiza, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Todos ellos estaban en Banca Privada, un módulo de los bancos de inversión que el propio Arbizu calificó como el eje de la evasión, la fuga de capitales y el lavado de activos.

En el escrito que presentó en su nombre el abogado que representa a Arbizu, Pablo Argibay Molina, el reo especifica que ”ese banquero (Santamaría) pasó a trabajar del UBS al JP Morgan durante los comienzos del año 2006 aproximadamente, y cuando yo ingresé al JP Morgan a fines del año 2006, este mismo banquero me entrevistó y me hizo entrega del listado que adjunto al presente”. Y agrega que ”el listado que adjunto es una copia de la agenda telefónica que ese banquero tenía del UBS de clientes suyos en dicho banco y como no podía contactarse con los mencionados clientes debido a las cláusulas de confidencialidad, él me hizo entrega de dicho listado para que sea yo quien los contacte y así los traiga del UBS al JP Morgan”.
Además, aclaró que en el listado ”se observarán personas y sociedades de distintos países, entre los que se encuentran Venezuela, Bélgica, Argentina, etc., y las mismas se corresponden a clientes y futuros clientes del UBS y del JP Morgan”.
La presentación del documento, según consigna el escrito, tiene que ver con que al momento de la última declaración de Arbizu ante Casanello en la causa ”Autopistas del Sol SA, sobre averiguación de delito”, el magistrado lo consultó sobre ”personas que operarían con el Banco JP Morgan, el UBS y /o el Citibank”.

”Es así que me puse a buscar entre mis archivos y encontré un listado de teléfonos pertenecientes al banquero José Santamaría, de nacionalidad español y suizo, a quien yo ya conocía del Banco UBS”, señala el texto de la presentación. Cabe destacar que Arbizu se desempeñó en la banca suiza antes de pasar al Morgan: de hecho, la monumental estafa que realizó triangulando dinero entre cuentas y que inició la megacausa de lavado de dinero más grande de la historia criminal argentina, se inició con el giro de dinero de dos cuentas del UBS a una del JP Morgan. De acuerdo a datos de su perfil en la red social Linkedin, Santamaría se desempeña actualmente como director de banca privada en el Deutsche Bank en la oficina de Nueva York, en Estados Unidos.
La justicia deberá desentrañar ahora si efectivamente las empresas e individuos presentes en la nómina poseían cuentas en algunos de los dos bancos involucrados y si tales activos estaban debidamente declarados. El documento se suma a una importante cantidad de pruebas aportadas a la causa por la defensa de Arbizu, mientras se espera el resultado de los exhortos enviados a Suiza y Estados Unidos para corroborar algunas de las denuncias de Arbizu.

¿Qué material contiene el listado? Según el detalle al que tuvo acceso Tiempo Argentino, entre los cientos de personas jurídicas y físicas existentes en el documento hay algunas que ya han sido reconocidas como clientes del JP Morgan, como es el caso de la familia Costantini, propietaria del complejo Nordelta; el clan Fort, dedicado a la industria de las golosinas; Natalio Garber, ex dueño de Musimundo y uno de los afectados por la estafa de Arbizu; y los principales directivos del Grupo Clarín. Entre estos últimos sobresale José Aranda, uno de los accionistas mayoritarios del Grupo, quien junto al CEO Héctor Magnetto figura también en el listado original de 469 personas físicas y jurídicas presentado por Arbizu ante el titular del juzgado federal Criminal y Correccional Nº12, Sergio Torres, en 2008, a las que el ex banquero arrepentido les habría prestado sus servicios de lavador de dinero. Cabe recordar que Magnetto, Aranda y Lucio Pagliaro (también accionista y director del multimedios) fueron denunciados en mayo de este año ante la Procuraduría Adjunta de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) por la supuesta existencia de once sociedades repartidas entre Panamá y el estado de Delaware, en Estados Unidos, reconocidos ambos como paraísos fiscales por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). Las firmas en cuestión son Lafone International Corp, Hazel International SA, Harland Investment SA, Tayben Consultants SA, Luarán SA, Rultand SA, Inmobiliaria Valdivia, AGEA, Semar, Lexsol, Noirland. Estas últimas tres firmas figuran entre las empresas que Arbizu ya denunció en 2008 y sobre las que Torres pidió informes a Suiza y a organismos internacionales.

Otro de los que figura es Alejandro Scanavino, del área de contabilidad corporativa del holding y quien, junto al ex gerente Financiero y director Alejandro Urricelqui, oficiaba de interlocutor con Arbizu y otros ejecutivos del Morgan en materia del manejo de las cuentas del grupo de medios en el banco estadounidense. También aparece David Wroclavsky, quien fue gerente de contenidos del Grupo y uno de los creadores de Clarín.com.

Asimismo, en la nómina aportada por los abogados de Arbizu sobresale la ex dueña de Loma Negra, Amalita Fortabat, que en 2005 vendió la cementera a la brasileña Camargo Correa por una cifra que es una incógnita pero que algunos cifran en torno de los U$S 1000 millones y de la cual no dejó un solo centavo en el país, bajo el atento asesoramiento del actual diputado Alfonso Prat-Gay, consejero familiar en la administración del millonario patrimonio. También figuran Laboratorios Bagó, la familia Priú –ex dueña de Petrolera San Jorge–, Sprayette, Juncadella, el Grupo Bunge & Born, Juan Navarro, del Exxel Group, Techint, Arcor, y Ledesma, entre otros nombres.
En el listado –que data de 2006 y fue entregado a Arbizu para que robara clientes al UBS– también figuran ex funcionarios de la última dictadura cívico-militar, como Alejandro Reynal, ex vicepresidente del Banco Central. En septiembre del año pasado, Reynal fue citado a prestar declaración por la Sala II de la Cámara Federal porteña en el marco del pedido de reapertura de una causa por delitos de lesa humanidad promovida por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, que investiga el despojo del Banco Latinoamericano a su titular Eduardo Saiegh en 1980. En la actualidad, Reynal preside el directorio de MBA Lazard, firma dedicada al asesoramiento en banca de inversión y manejos de activos en Latinoamérica. «

Las claves del caso

Se destapa la olla: en 2008, el banquero Hernán Arbizu cometió un fraude con cuentas que manejaba para JP Morgan. Ante el pedido de extradición de EE UU, se presentó ante el juez federal Sergio Torres y confesó su responsabilidad en el delito a fin de ser juzgado en la Argentina.
Otros tiempos de Lanata: uno de los primeros periodistas que se hizo eco del escándalo fue Jorge Lanata, quien publicó un extenso artículo en Crítica de la Argentina apuntándoles a los principales directivos del Grupo Clarín y detallando sus respectivas cuentas en paraísos fiscales.
Manual de procesos: en su autodenuncia, Arbizu aportó detalles del proceso usado por el segmento de banca privada del JP Morgan para captar y administrar activos no declarados de argentinos en el exterior. En muchos casos a través de paraísos fiscales.
La justicia inmóvil: a pesar de que brindó precisiones sobre cuentas, montos y operatorias de fondos sin declarar de grandes grupos económicos, la causa no registró movimiento alguno y estuvo paralizada casi cinco años, período en el cual Arbizu nunca fue llamado a declarar.
Investigación de Tiempo: la publicación de las ”instrucciones de transferencia” (transacciones con cuentas offshore de personajes públicos y empresas) derivó en la creación de un nuevo expediente que recayó, por sorteo, en el Juzgado Federal Nº 7 a cargo de Casanello.
LLegan nuevas pruebas: Casanello aceptó a la UIF como querellante y tomó declaración a Arbizu. Entre las pruebas que aportó el ex banquero figuran los 117 mails contenidos en un c

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here