Dieciocho meses. Cuando esta revista esté en la calle, restarán dieciocho meses para que se disputen las candidaturas presidenciales en las PASO de 2015. Al calor –agobiante– de este diciembre cargado de tensiones y urgencias, el dato puede parecer irrelevante, hasta ofensivo. Pero el calendario político es implacable y el espacio temporal que media entre ahora y las primarias determinará cada movimiento político que ocurra en el año que llega, el 2014, el año que viviremos entre la conclusión de transformaciones en marcha, las llagas en carne viva de las asignaturas pendientes y la expectativa por lo que vendrá.

Pero primero, claro, habrá que pasar el verano. Y si se mantiene la inercia de este diciembre infernal, la temporada estival será pródiga en novedades políticas de esas que sacuden el tablero con efecto en el corto plazo, y más allá. Por rol, peso, costumbre y necesidad, el Gobierno retendrá la iniciativa desde la gestión con una agenda reclinada hacia la economía. El bolsillo, se sabe, es el órgano más sensible del homo electoralis.

Esa certeza, el derrape electoral de octubre y el bache que atraviesa el país en su extendido ciclo de crecimiento llevó a boxes al kirchnerismo para un cambio de piezas. Los retoques dispuestos por la presidenta Cristina Fernández aligeraron una maquinaria que venía desgastada por el paso del tiempo, averiada por decisiones desafortunadas y recargada de internas paralizantes. En noviembre salió a pista, entonces, un equipo económico más ligero, comandado por el Jefe de Gabinete Jorge Capitanich y el ministro Axel Kicillof, que en lo que lleva de rodaje expuso su ambiciosa hoja de ruta: capear la inflación, sostener el empleo, conjurar la amenaza cambiaria, equilibrar las cuentas fiscales y mantener el crecimiento. Un Dakar al cubo.

El elenco K jugará las simultáneas de ese ajedrez económico con una batería de medidas que, en esencia, ya se lanzó. El Gobierno afirma que la Argentina no vive un proceso inflacionario clásico, regido por la suba generalizada de precios, sino una larga puja distributiva que presiona al alza el valor de bienes, salarios e insumos varios. No miente, pero la diferencia resulta sutil para una sociedad sensibilizada por su trágica historia de hípers, corridas y depreciaciones salvajes del poder adquisitivo. Con esos antecedentes frescos en la memoria emotiva, es natural que las mayorías –y los sectores medios en particular– traduzcan cualquier escalada de precios como inflación, y actúen en consecuencia, alimentando la tormenta de la que se buscan cubrir. Y mientras tanto, claro, los formadores de precios pescan renta extraordinaria en ese río revuelto, esmerilando la recuperación del poder adquisitivo y empujando los lógicos reclamos paritarios de los trabajadores que, naturalmente, se niegan a sacrificar sus salarios en el altar de la “competitividad”.

Como suele ocurrir en los años previos a una elección presidencial, la economía reinará sobre la agenda política del 2014.

En el último lustro, el Gobierno logró arbitrar en esa puja alentando el consumo, iniciador de la cascada virtuosa que le permitió al país superar la crisis internacional viviendo “con lo nuestro”, como propiciaba uno de los inspiradores del modelo, el profesor Aldo Ferrer. Hoy, sin embargo, hasta el mismo Ferrer dice que lo que sirvió para surfear la crisis externa puede transformarse en un ancla si el país no da el paso que va de la sustitución de las importaciones vía protección arancelaria a la sustitución por calidad y escala. El viejo sueño desarrollista que hasta acá no pudo superar el rango de utopía.

Para acelerar la agregación de valor en origen –portador sano de múltiples beneficios que van de la creación de empleo de calidad al desarrollo soberano y sustentable– el Gobierno anunció la inyección de 113 mil millones en crédito para la inversión productiva. A la cabeza de ese paquete está la ampliación del cupo en el programa que otorga fondos provenientes de depósitos existentes en bancos privados y estatales por un volumen total de 22 mil millones de pesos para el período enero-junio de 2014. La tasa de interés para esta línea de crédito pasará del 15 actual al 17,5% a partir de enero próximo, y el plazo mínimo de repago seguirá siendo de tres años. La cifra representa un incremento comparada con los $ 51 mil millones otorgados a pymes y grandes empresas en los tres semestres anteriores, y al igual que desde el inicio de este programa –fines de 2012–, el cupo que deberán cumplir los bancos es igual al 5% de los depósitos existentes a finales de noviembre de este año.

Esta política, instrumentada por el Banco Central, fue una de las maneras que en su momento encontró el Gobierno para movilizar fondos que dormían en las arcas de los bancos y que, por decisión comercial de las entidades, no eran transferidas al sector productivo. El bajo o nulo acceso al crédito por parte de las pymes –el sector que más empleo genera en el país– fue un histórico cepo al desarrollo de una industria nacional. La contracara de ese impedimento fue, precisamente, el crecimiento de la especulación financiera, un casino donde los apostadores se juegan la renta acumulada en períodos de bonanza y la banca, como es usual, siempre gana.

Para evitar que se repita la historia trágica de créditos blandos productivos que se pierden en la canaleta de la especulación, el Gobierno participa a la banca privada de este programa que, desde 2014, ampliará su oferta a grandes empresas e incluso a particulares que inviertan en construcción. Los ladrillos, claro, son dinamizadores naturales de la economía, y después de un primer semestre difícil en 2013, terminó el año con un repunte esperanzador.

Según un informe realizado por la consultora de comunicación Tandem Strategic Group, en el 2014 se consolidará la venta en pesos y el valor del metro cuadrado tenderá al alza. “El escenario cambió, las reglas del juego se modificaron y hoy día el mercado inmobiliario está mucho más concentrado y segmentado que años atrás. Lanzamiento por etapas, emprendimientos a gran escala y el surgimiento del comprador final fueron tres de las principales características que protagonizaron el 2013”, resumió la consultora en un detallado informe sobre el mercado de Real State. “Ahora bien, el 2014 tendrá al peso como moneda protagonista y el primer trimestre del año será clave para confirmar si el repunte de las ventas ocurridas entre los meses de octubre, noviembre y diciembre logra consolidar el presente del mercado”, concluyó Tandem Strategic Group.

Afectado en su momento por la restricción al acceso de dólares, el mercado inmobiliario cedió clientes a las concesionarias de autos de alta gama, que vivió una superprimavera de ventas gracias a una distorsión cambiaria que el Gobierno se propuso corregir aumentando el impuesto a la compra de bienes suntuosos. Abel Bomrad, presidente de la Asociación de Concesionarias (ACARA), admite que sentirán el impacto, aunque no dramatiza: “Estamos previendo para el año próximo una caída en la demanda, producto de la exigencia del Gobierno de limitar el 20% de las importaciones, y la suba impositiva del 30% y el 50% para las unidades de más de $ 170.000. Si bien es muy difícil hablar de números exactos porque dependerá de cómo se acomode el mercado a los nuevos impuestos, creemos que se colocarán entre 750.000 y 800.000 unidades. Es un mercado bueno, no es algo desesperante, pero genera un sentimiento encontrado luego de los niveles récord de los últimos años”. En este caso, como en cualquier nicho del mercado, será clave la recomposición salarial que los trabajadores obtengan en las paritarias que vienen. ¿Cómo mantener el poder adquisitivo sin estimular la natural tendencia empresaria a trasladar a precios el más mínimo impacto en su estructura de costos? El dilema no es nuevo. La novedad, en tal caso, es la decisión gubernamental de terciar en esta pulseada pensando más en moderar las expectativas inflacionarias que en estimular el consumo, lo que despertó especulaciones sobre porcentajes, pisos y techos que por ahora ningún actor convalidó.

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Como suele ocurrir en los años previos a una elección presidencial, la economía reinará sobre la agenda política del 2014. Pero no será lo único que ocurrirá. La aplicación plena de la Ley de Medios, las posible reestructuración de las policías, la ampliación de derechos consagrados en el nuevo Código Civil y otras delicias de la vida política cotidiana como el internismo, las defecciones, las traiciones y los amores súbitos e inexplicables animarán un año sobre el que sólo se puede anticipar con certeza una cosa: no nos aburrirá .

OPINAN ENCUESTADORES, OFICIALISTAS, OPOSITORES Y EMPRESARIOS

Un año de acomodamientos

Por Ricardo Rouvier
Sociólogo

Restan dos años de mandato presidencial y todo gobierno le teme al debilitamiento cuando entra en su período final. Por eso, la atención se concentrará en mantener un gobierno firme. En 2014 estará en juego la solidez de la gobernabilidad, pero no la gobernabilidad, y se enfrentarán desafíos muy importantes en lo económico. La puja distributiva entre los trabajadores y los empresarios, donde el Estado deberá jugar un papel de árbitro, inteligente y fuerte, manteniendo la solidez de sus decisiones. Inteligente porque tiene que estar abierto a las mesas de negociación y de acuerdos económicos sociales. El Gobierno deberá tomar decisiones muy trascendentes en cuanto a las reservas, al tipo de cambio y a la inflación.
En cuanto a lo político, como la Presidenta no puede ser candidata, es obvio que cualquier postulante que tenga el kirchnerismo no será igual. Es una obviedad que merece ser elaborada, hay que metabolizarla. Habrá que ver si las PASO son el mecanismo de resolución de la sucesión. En general, 2014 será un año de fuertes acomodamientos y alineamientos políticos.

Tenemos que generar riqueza

Por Oscar Andreani
Presidente de OCA

El año 2013 resultó excelente. Crecimos en volumen y en facturación. Para 2014, en una economía con algunos avatares, esperamos crecer también en volumen y facturación. Políticamente va a ser un año convulsionado el 2014, pero la política es para los políticos. Los empresarios tenemos que generar riqueza y dar trabajo. Pero esto no puede influir en el aspecto empresarial. Cada uno en su empresa debe seguir trabajando como si fuera el día siguiente. La política pasa y las empresas quedan.

Profundizar la distribución de la riqueza

Por Beto Pianelli
Metrodelegado

Un desafío importante que se plantea es profundizar la distribución de la riqueza. Para eso se debe frenar esta escalada que impusieron los formadores de precios y después que haya una buena paritaria para poder recomponer los salarios. Profundizar la distribución tiene que ver también con el rol que vaya a jugar el Estado en la recuperación de empresas que en algún momento fueron públicas, como fue dándose con el Correo Argentino, Obras Sanitarias, Aerolíneas Argentinas e YPF. Pero todavía padecemos el pésimo servicio que ofrecen las que siguen en manos privadas. En estos días lo sufrimos con el caso de las empresas eléctricas y los cortes de luz. También se planea como desafío avanzar en la democratización de las fuerzas de seguridad. Hay una estructura provincial que lo único que hace es administrar los ilícitos, siendo a la vez parte. Es necesario también que cuenten con condiciones salariales y laborales dignas. El gran problema de la clase trabajadora argentina es que los sectores que tienen salarios magros son los que están en negro y sufren la precarización laboral. Será responsabilidad de los sindicatos enfrentar ese problema e imponer en las paritarias cláusulas que impidan ciertas prácticas patronales.

Candidaturas a la cabeza

Por Sergio De Piero
Politólogo

El año empieza discutiendo candidaturas. Que Cristina haya negado una supuesta candidatura india que ella sigue marcando el territorio y ni siquiera los ultrakirchneristas pueden hablar por ella. CFK va a jugar planteando la posibilidad de que las candidaturas se definan a través de las PASO. Ella no tiene el dedo de oro para definir al candidato e irá abriendo puertas a ver quién ocupa ese lugar. Por ahora varios candidatos se siguen planteando como continuadores del kirchnerismo. En cuanto a la oposición, es difícil ver por fuera del peronismo quién logrará acaparar al electorado. Los radicales parecen estar decididos a no hacer un frente y Macri tiene un gran problema: Massa, que le está comiendo el discurso y el electorado.

Nuevos desafíos externos

Ramiro Castiñeira
Economista Jefe de Econométrica

El primer gran desafío que se le plantea a la economía argentina en 2014 tiene que ver con el sector externo ya que el viento de cola que estamos acostumbrados a que nos empuje se empieza a poner de frente. No es para asustarse, pero ya no tenemos las condiciones favorables de los últimos diez años. Estados Unidos está reviendo su política monetaria y disminuye su ritmo mensual de compra de manera notoria.

A su vez, Brasil muestra más ganas de ajustar que de crecer. En tanto que la soja tiene más ganas de bajar que de subir. Todo esto hace que el escenario cambie y por lo tanto, si la Argentina consigue mantener durante el 2014 el mismo nivel de exportación que este año, ya es todo un logro.

Cuidar los dólares y principalmente el nivel de las reservas va a ser un gran desafío para el 2014. Los pagos de la deuda van a insumir casi 6.000 millones de dólares.

Con respecto a la inflación, el acuerdo de precios que estableció el Gobierno con el sector de la 
alimentación puede ayudar a ganar tiempo. Pero si ese tiempo no se ocupa en encarrilar la macroeconomía, la inflación que no se dio antes aparece después.

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Reordenar la macroeconomía en lo que tiene que ver con el déficit fiscal y el atraso cambiario y hacerlo en un contexto de crecimiento será un gran desafío para las autoridades económicas el año que viene.

Una nueva etapa de vinculación

Agustín Rossi
Ministro de Defensa

Hace casi siete meses la presidenta Cristina Fernández de Kirchner me convocó para integrar el gabinete como ministro de Defensa. Entonces trazó un objetivo que marca nuestra gestión y desafía a todos los argentinos: abrir una nueva etapa de vinculación entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas, para integrarlas definitivamente a un proyecto de Nación.

Desde ese momento, nuestra gestión se dedicó a fortalecer los puentes entre el mundo militar y el pueblo argentino. Uno de ellos es la Industria para la Defensa. Estamos convencidos de que la ciencia, la tecnología y la producción para la Defensa pueden constituirse en verdaderos puntales para el desarrollo nacional. Otro puente que vincula a las FF.AA. con la sociedad es el accionar militar en situaciones de emergencia. Lo vimos durante las inundaciones de La Plata, en la tragedia de Rosario y en los incendios forestales de Yacanto.

El trabajo de nuestros militares en operaciones de paz de Naciones Unidas es otro eje privilegiado, junto con los programas específicos para que todos los soldados voluntarios terminen sus estudios secundarios y se capaciten en oficios. Ahora nos encaminamos hacia un nuevo objetivo: la Universidad de la Defensa. También estamos trabajando en mejorar la infraestructura y el equipamiento de los quince hospitales militares del país y en unificar las obras sociales de cada una de las fuerzas.

El trabajo de vigilancia y control aeroespacial y de fronteras terrestres y marítimas se suma a lo realizado, junto a la tarea logística en la Antártida Argentina. Todo sin renunciar a lo actuado en materia de derechos humanos. Para constatar este compromiso recordemos el reciente hallazgo de documentación original de la dictadura militar en el Edificio Cóndor.

Como vemos, los objetivos son diversos pero la meta es una sola. No queremos Fuerzas Armadas marginadas del enorme desafío de diseñar una Patria para todos, ni que sean meras espectadoras en la construcción de la Nación. Queremos Fuerzas Armadas comprometidas con la democracia. 
Suelo decir siempre en mis permanentes visitas a las unidades del interior del país que en estos 30 años de democracia se habló mucho de la cuestión militar y poco de la política de defensa. Los argentinos nos debemos este debate.

El futuro ya llegó

Por Carlos Tomada
Ministro de Trabajo

Como dicen Los Redondos, el futuro llegó hace rato. No es que me esté convirtiendo en comentarista de rock. Pero esta frase cae como anillo al dedo para definir la actual estructura laboral de la Argentina. En 2008 comenzamos a poner el esfuerzo en el empleo del futuro. O aunque suene a juego de palabras ocuparnos del futuro con el empleo. No fue una tarea solitaria. Porque la gran mayoría tomó como suya la propuesta de Néstor Kirchner. Poner el trabajo en el centro de las políticas públicas fue el resultado natural de las expectativas de quienes tenían un pensamiento nacional y popular. Todas las frustraciones del pasado nos convencían de que el motor de la economía no eran las especulaciones ni el “financierismo” sino el trabajo.

A veces pienso que algunos analistas creen que el empleo que se creó en estos años nació mágicamente, no de claras decisiones y de opciones político técnicas que los gurús cuestionaban. O, lo que es peor, quieren que creamos eso. Se olvidan de dónde venimos. Pensemos que en plena crisis mundial –mientras muchos países aumentan o luchan con su desempleo– nosotros nos mantenemos alrededor del 7%.

Así como no es bueno estacionarse en el pasado, tampoco lo es hacerlo en el presente. Porque los argentinos estamos construyendo futuro. Nos hemos planteado un plan que llega hasta el 2015, con la creación de 300 mil puestos por año a través de créditos e incentivos. Una meta alcanzable. Que no lo dice sólo la propuesta de un gobierno. Lo expresa un país que en 10 años generó 6 millones de empleos. También lo manifiesta una Argentina que está entrando en otra etapa de combate final contra la informalidad laboral. Para que no sólo quede atrás el casi 50% que encontramos en 2003, sino también este 34,6 de hoy.

Con un proyecto integral y abarcador. Todo esto sumado a la capacitación, a la lucha contra el trabajo infantil y a la ampliación de derechos de colectivos laborales largamente olvidados, al desarrollo de paritarias con una fuerte decisión de controlar los precios más la vigencia del Consejo del Salario Mínimo, nos dan la pauta de hacia dónde vamos.

Como dijimos, el futuro ya llegó. Hacia atrás quedan logros fundamentales para los trabajadores, el crecimiento y la competitividad. Hacia adelante, los desafíos. Esos que hay que enfrentar como pendientes. Que tienen que ver con más empleo. Con el poder de los salarios. Con seguir ampliando derechos. Y con profundizar la inclusión.

Seguridad y precios, en la mira

Por Analía del Franco
Directora de Analogías

En lo que respecta a la opinión pública, las expectativas para el 2014 siguen siendo las mismas con las que cerramos el año. Se observan dos problemas: estabilizar el tema de la seguridad y el de la inflación o aumento de precios. También, la renovación del Gabinete y la apertura de las paritarias estarán presentes. El 2014, sin duda, será un año de importantes demandas tanto para el Gobierno nacional como para los provinciales.
Al no haber elecciones, lo político será secundario, aunque estará estimulado por los medios y por los dirigentes que ya se referencian como candidatos. En ese marco, la mirada estará puesta sobre Cristina Fernández, sobre el desempeño del Gobierno y sobre el nuevo gerenciamiento que se instaló.

Sustituir importaciones

Por Oscar Romero
Dirigente SMATA y diputado FPV

Disminuir el trabajo en negro es el gran desafío que todos aquellos que estamos involucrados en el ámbito laboral tendríamos que plantearnos para el 2014. Vivimos una realidad en la que al menos uno de cada tres trabajadores está fuera del sistema legal de trabajo. Atacar este problema es una tarea que nos corresponde tanto a los sindicatos, como a los empresarios y el Estado.
Con respecto a nuestro sector en particular, el gran desafío es lograr una mayor competitividad para poder profundizar la política de sustitución de importaciones y que de esa manera la gran actividad que mueve la industria automotriz se traduzca en nuevas pymes de capital nacional, que a su vez generen nuevos puestos de trabajo en nuestro país.

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Más obras, más trabajo

Por Gustavo Weiss
Presidente de la CAC

La industria de la construcción está completando un año positivo, ha venido creciendo en un nivel más que aceptable que calculamos que será superior al 5% anual y con buenos niveles de ejecución de las grandes obras públicas. Hay dos grandes ejes impulsados por el Gobierno nacional que son los que movilizan de manera sostenida nuestro sector. Por un lado el avance y la implementación de las distintas etapas del programa Procrear para la construcción de nuevas viviendas, para aquellos que tengan un terreno donde realizarlas. El otro gran eje es el Plan Federal de Viviendas de la Secretaría de Obras Públicas que el secretario José Lopez desarrolla de manera permanente junto a intendentes y gobernadores de todo el país.

Vislumbrando el año próximo, prevemos mantenernos en estos mismos niveles de incrementos, incorporando cada vez más trabajadores a la actividad. Es mucho lo realizado hasta el momento pero tenemos que hacer muchas más escuelas, caminos, puertos, fábricas, hospitales, viviendas, etc.

Las expectativas de crecimiento son buenas y están avaladas en diferentes indicadores, por ejemplo el cemento, y que va a finalizar este año con un nivel de producción récord. Esta venta será acompañada por un comportamiento similar en el resto de los materiales. Esto es algo que impacta de manera directa en más trabajo para todo el sector.

Se continuará creciendo

Por Walter Steiner
Presidente de Zanella

Basados en el comportamiento histórico del mercado, que aumenta en mayor proporción que el PBI, y en los estudios de distintos economistas que predican con un aumento de este índice, sostenemos que el mercado seguirá creciendo. A nuestras plantas de Caseros (provincia de Buenos Aires), Cruz del Eje (Córdoba), San Luis y la recientemente inaugurada planta en Mar del Plata, posiblemente se sume una nueva en el Gran Buenos Aires. Seguiremos proveyendo al mercado de utilitarios de 3 ruedas y lanzaremos el primer scooter eléctrico del país. Zanella seguirá apostando y cree que con esfuerzo, tenacidad y dedicación se puede lograr el objetivo de ser el fabricante que ofrezca una moto para cada necesidad.

Volver a los mercados

Por Cristiano Rattazzi
Presidente de Fiat Argentina

El balance del 2013 es buenísimo. Me despido como presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) con récord de producción, récord de exportación y de ventas en el mercado interno. Si bien tengo algunas inquietudes como la inflación, que me preocupa hace ocho años, pero que se hable de eso es una buena señal. La Argentina tiene que volver a los mercados de crédito, me parece bien el acuerdo con el CIADI, pero es necesario cerrar con el Club de París, eso trae inversiones y estabilidad institucional. La integración nacional crecerá cuando hagamos un acuerdo de libre comercio con Europa, cuando podamos ser más competitivos y exportemos a México, van a estar más estabilizados los mercados a los que vendamos y no vamos a depender sólo de Brasil. Si bien hay que reconocer el hecho de que los activos argentinos hayan subido, muestra que hay un clima positivo hacia la Argentina en general.

Volver a ser razonables

Por Gabriela Michetti
Senadora Nacional (PRO)

Hace casi treinta años, Borges escribía “hombres del centro de Europa…han tomado la extraña resolución de ser razonables…” ¿Podremos volvernos razonables en el 2014? En primer lugar, necesitaríamos reconocer la realidad. Resulta paradójico que habiendo experimentado los estragos de la inflación, aún no hayamos aprendido que es la máquina de generar pobreza. Y asumo que reducir la pobreza es la primera de todas las responsabilidades de un gobierno. Reconocer la realidad impactaría en un sinnúmero de otras áreas críticas. Señalar sólo una que debe estar al tope de prioridades, es la educación. Hoy la mitad de nuestros chicos, no entienden lo que leen. ¿Qué educación les podemos dejar con esos índices? ¿Y qué futuro?

Volviendo a la idea de Borges, cuando pienso en ser razonables, no estoy pensando sólo en el gobierno sino también en la oposición. El gobierno debiera reconocer que tiene problemas importantes, muchos de los cuales los ha creado él mismo. Pero la oposición, debe reconocer que el gobierno también ha hecho cosas bien. ¿Tan difícil es? ¿La vanidad de los dirigentes está por encima de millones de argentinos en problemas? Ojalá que podamos, como decía en Los Conjurados, “olvidar las diferencias y acentuar las afinidades”. El futuro llegó hace rato.

Paritarias y unidad sindical

Por Andrés Rodríguez
Secretario general UPCN

Las paritarias serán el desafío más grande que nos espera para el año que viene. Pero de acá a marzo –cuando comienza a discutirse en serio– va a correr mucha agua bajo el puente. Puede suceder que las medidas que viene tomando el Gobierno permitan que se aquieten las aguas y que eso genere un marco de contención mucho más firme. El sector provincial posiblemente sea el que tenga una complicación mayor. A partir de noviembre hubo una remarcación fuerte de precios. Esperemos que el acuerdo genere un clima mejor para iniciar paritarias. La unidad sindical es otro de los desafíos que los dirigentes tenemos por delante. La dispersión se va a seguir manteniendo hasta que el peronismo resuelva su fórmula para el 2015.

El eje en el empleo

Por Omar Plaini
Diputado Nacional

El desafío para 2014 es encontrar mesas de diálogo y consenso donde poder resolver los temas estructurales del país. En materia sindical, vamos a tener un año complicado en las negociaciones colectivas producto del conflicto con las fuerzas de seguridad y del aumento desmedido de precios.
Los legisladores del movimiento obrero también debemos estar atentos a estimular y promover aquellos proyectos que estimulen la generación de empleo. Pero, sin duda, el desafío mayor será cambiar la lógica de diálogo político que se instaló en la Argentina hace algunos años, donde si no pensás igual pasás a ser enemigo o antimodelo.

Cruzado por 2015

Por Roberto Bacman
Director de CEOP

Hay tres grandes expectativas. La económica, la inseguridad, que fue uno de los factores que influyeron en el resultado adverso que tuvo el gobierno en la provincia de Buenos Aires, y la política. Por más que sea un año de transición, Cristina dijo que no va a ser candidata, por lo cual el 2014 va a estar cruzado por el 2015. ¿Cómo se va a adaptar el kirchnerismo a una elección sin el apellido Kirchner por primera vez en más de 10 años? ¿Habrá un candidato oficial? ¿Qué pasará con Scioli y con Capitanich? ¿Massa peleará la interna peronista? ¿Qué hará Macri? ¿Habrá un acuerdo entre la UCR y el FAP? Y mientras tanto, la Argentina deberá revisar las asignaturas pendientes en temas de energía y transporte.

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