Los dirigentes de la plana mayor de la UCR –los que no quieren aliarse con Mauricio Macri– utilizan una metáfora ”timbera” para describir los acuerdos que su fuerza está cerrando con el PRO en algunos distritos: ”Esto es un partido de truco, cada uno miente mirando sus propias cartas”. ¿Cuáles son las ”cartas” que estos jugadores tienen en la mano? Del lado del PRO, que necesita una alianza con el radicalismo y el Frente Amplio UNEN (FAU) para brindarle a la candidatura presidencial de Macri una estructura nacional, la estrategia es empujar de abajo hacia arriba.

Los operadores del jefe porteño trabajan para cerrar coaliciones con estas fuerzas en todos los distritos posibles, por pequeños que sean, y en ratificar las que ya existían. Luego, la tarea consiste en presentarlas como la oleada incontenible de ”radicales con votos” que quieren a Mauricio participando de las PASO del FAU. Las cartas que juegan los boinas blancas, por su parte, son no cuestionar esas alianzas, ya que suman para ganar en los distritos, pero no atarlas a una confluencia nacional.

Esta semana hubo hechos que sirven para ilustrar. Uno de ellos fueron las declaraciones del gobernador radical de Corrientes, Ricardo Colombi. El mandatario recibió a Macri el fin de semana pasado en su provincia y dos días después dijo que UNEN ”debería apostar a la unidad nacional” y dejar de lado ”las ideas de izquierda y derecha”, frases que fueron un claro guiño para el macrismo. Estas palabras tienen mar de fondo a la correntina. Lo cierto es que el gobernador tiene incorporado en su frente provincial al macrismo del distrito. Ya era así en las elecciones del año pasado. Como buen cacique, Colombi armó un frente tan trasversal en su territorio que hasta contiene a un sector no menor del peronismo. Sus declaraciones de los últimos días fueron hechas en medios nacionales, pero con el ojo puesto en el pago propio.

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Una situación muy similar vive el Frente Cívico catamarqueño, que también tiene al PRO del distrito en sus filas. Y lo mismo sucede en Tucumán. Allí, por ejemplo, el diputado radical José Cano logró el año pasado sacar más del 34% de los votos. Con ese piso, el dirigente parte de la base de que puede ganar la gobernación en 2015 y, con ese objetivo, abre las puertas de su armado a todo el que quiera para sumarse, aunque sea a fuerzas con poco peso, como es el caso del macrismo tucumano.

Un diputado nacional de la UCR, analizando este panorama, remarcaba que estos dirigentes ”no pueden aparecer muy refractarios a la figura de Macri porque eso les complica la construcción en sus distritos. Nosotros lo entendemos”. Respecto de la fuerza que tiene el PRO en esas provincias, señaló que ”no es mucha”, pero que ”todo suma” y hace que haya ”menos actores en la escena”.

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EL CASO CORDOBÉS. La situación en los distritos con fuerte envergadura electoral es la siguiente: en provincia de Buenos Aires, Capital, Santa Fe y Mendoza, es prácticamente imposible un acuerdo UCR–PRO. Sin embargo, la situación no es igual en Córdoba, donde el macrismo apuesta fuerte para avanzar en una alianza.
El optimismo de los operadores del PRO sobre las chances de confluir en el territorio de José Manuel De la Sota se basa tres elementos. Uno: el resultado que consiguieron en las últimas elecciones. Con el ex árbitro Héctor Baldassi encabezando la lista de diputados nacionales, sacaron el 14%, cifra nada despreciable para una fuerza que no tiene una estructura nacional. Dos: la casi militancia del diputado radical Oscar Aguad para lograr una confluencia. Aguad, aunque no está en su apogeo, sigue siendo un dirigente con un peso significativo en el electorado y el radicalismo del distrito. Tercer elemento: las dificultades para consolidar UNEN en la provincia por la pelea casi irreversible entre Luis Juez y el intendente radical de Córdoba Capital, Ramón Mestre.

La novedad de esta semana fue el acuerdo casi cerrado en el municipio de Marcos Juárez, de 27 mil habitantes, para que radicales y los macristas vayan unidos a disputar la intendencia, un hecho que fue difundido por el comando del jefe porteño como si se tratara de la firma de acuerdos de paz en medio oriente.

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En la UCR cordobesa reconocieron que, con el objetivo de ganar la gobernación, podrían impulsar en un gran frente provincial que incluya al marcismo. Remarcaron que esto es aún más viable si, como probablemente sucederá, De la Sota decide adelantar las elecciones para despegarlas de la disputa presidencial. De este modo, señalaron los boinas blancas, no ”haría falta” que la listas provinciales vayan ”colgadas” de una candidatura por la primera magistratura. ”Sería un acuerdo puramente provincial”.

La apuesta del PRO, se dijo al inicio de esta nota, es que la suma de estas alianzas distritales produzca un efecto de ”masa crítica”, que imponga la confluencia nacional. ¿Es posible? Esa pregunta la contestará el tiempo. Lo cierto, por ahora, es que la posibilidad cuenta con el rechazo de la mayoría de los dirigentes de los ochos partidos que conforman el UNEN y de los dos precandidatos presidenciales que mejor miden en las encuestas, Julio Cobos y Hermes Binner. ”Si ese acuerdo llega a avanzar, el Frente se quiebra”, repiten, una y otra vez, los radicales que se oponen.

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