Hay muchos analistas que aseguran que la izquierda argentina siempre le hace el ”caldo gordo” a la derecha, y este es un claro ejemplo de la afirmación. La imagen de los días anteriores al paro fue a Moyano, Barrionuevo y el ”Momo” Venegas lanzando un paro nacional en los estudios de TN con el aval de la Sociedad Rural Argentina y los sectores más concentrados de la economía argentina, poniendo eje en una serie de puntos, entre los cuales se hizo centro es en rebajar el cobro del Impuesto a las ganancias a los que más cobran. Más que un paro, claramente era un lock out patronal.

Posteriormente y en forma incomprensible desde lo ideológico, aparece la adhesión de la izquierda pidiendo por la ”extrema situación que viven los trabajadores argentinos”. Incomprensible desde lo ideológico, pero no desde lo metodológico, la izquierda argentina ha demostrado a través de la historia que muchas veces terminó sumándose a estrategias de la derecha. Desde la tristemente celebre Unión Democrática, que allá por mediados del siglo XX, unió a sectores de derecha e izquierda argentina bajo las ordenes de Braden, Embajador de EEUU en contra de Juan Domingo Perón, hasta la complacencia de participar en varias contiendas electorales fraudulentas cuando la dictadura proscribía al peronismo.

Las imágenes de este paro dejaron aflorar las peores imágenes de la izquierda, dejándose manejar por las estrategias de una derecha destituyente que tiene como único objetivo instalar el caos en el país para allanar el camino a una formula de derecha.

En esta participación, los sectores de izquierda hicieron el trabajo más sucio, impedir que la gente concurriera libremente a trabajar. La pregunta que cabe es; ¿Qué clase de libertad defienden entonces, si se convierten en jueces de la decisión de las personas a trabajar?.

El corte de rutas para impedir el tránsito de trabajadores a su destino laboral lo único que hace es perjudicar a trabajadores, por consecuencia es dictatorial. Cuando una persona obliga a otra a hacer una determinada cosa, la acción es dictatorial, es prepotente, no es convincente. Lo ideal, al menos el que la izquierda profesa, es convencer a las masas acerca de sus ideales. Cortar rutas no es convencer, cortar rutas es obligar, es dictatorial, es prepotente.

La imagen de la izquierda sumándose a Barrionuevo tiene un contenido doloroso mucho más profundo. Barrionuevo fue el sindicalista top de la década menemista, el que avaló y acompañó todas las medidas que llevaron a la debacle del país, y a la cual quiere volver, en beneficio de los sectores concentrados de la economía. Los sectores de izquierda fueron reprimidos y reprimidos en sus manifestaciones durante la época de los ’90. Los trabajadores de izquierda perseguidos y cesanteados e, incomprensiblemente hoy se los ve juntos.

La certeza de este paro

No se sabe si estamos ante una nueva Unión Democrática, que claramente está promoviendo Clarín, la Sociedad Rural y los sectores concentrados de la economía, pero lo que si podemos asegurar es que está en marcha otra operación de la derecha para perjudicar al gobierno y, por consiguiente al pueblo argentino por intermedio de los logros alcanzados en esta década, y en este contexto la izquierda a sumado su militancia a favor de la derecha.

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