Por Fabian G. Tigur
Los argentinos vivimos una experiencia similar a principios de 2014 cuando, por presión fuerte de sectores exportadores y empresarios interesados, se llegó a un dólar de $8. La presión de los sectores concentrados de la economía era llegar alrededor de $14, pero el gobierno logró controlarlo en $8. El resultado de dicha medida extorsiva fue la generación de fuertes ganancias de un pequeño sector de la economía en detrimento de la gran mayoría del pueblo argentino que vio reducidos sus ingresos por el fuerte aumento de los precios. De allí que el gobierno nacional debió salir a accionar fuertemente en el mercado con programas como el de precios cuidados para evitar que empresarios inescrupulosos aprovecharan la situación para aumentar en forma desmedida la mercadería.

Si bien es cierto que el dólar debe estar en un precio acorde, y así permitir que el país sea competente a nivel internacional, también es cierto que una devaluación fuerte significa el deterioro de los ingresos de los trabajadores. En definitiva la devaluación es una manera decorosa y encubierta de realizar un ajuste en los ingresos de los trabajadores. Cuando los empresarios insisten en devaluar la moneda para hacer más competitivo al país, significa lisa y llanamente lograr mano de obra barata, ósea como decíamos, una baja en el ingreso de los trabajadores.

Siguiendo en esta línea, una baja en el nivel de ingreso de los trabajadores impacta en la caída de las ventas de los comercios, sobre todo pequeños y medianos, concretándose en la realidad el cierre de fuentes de trabajo y de gran parte de los comercios e industrias actuales, conclusión: Volver al modelo neoliberal de los ´90 cuando la economía se fue achicando hasta paralizarse definitivamente en 2001.

Lo que defiende Federico Sturzenegger es coherente con el pensamiento de Macri, como así también de Massa y gran parte de los dirigentes de FAUNEN, cuando plantean ”amistosamente” recuperar el dialogo con la Sociedad Rural y los grandes empresarios. En definitiva volver a la época de los ´90 cuando gobernaba el menemismo.

Este justamente es el debate central de modelos que debemos discutir en el país y que se dirimirá en 2015: Continuar con este modelo que privilegia el mercado interno y que es esquivo a generar devaluaciones fuertes para que el poder adquisitivo de los trabajadores continúe en un rango importante y alentando programas de consumo como el nuevo ”Ahora 12”, y la propuesta de la oposición que plantea devaluar, no cobrar retenciones a las exportaciones y otras medidas que benefician a los grande productores sojeros y otros del ámbito de la exportación, pero que finalmente impacta negativamente en el ingreso de los trabajadores.

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