La estrategia para que los peronistas indecisos apoyen la fórmula F-F

El objetivo es destronar a Mauricio Macri de la presidencia. Sergio Massa será el factor clave para que Cristina Kirchner y Alberto Fernández tengan el peso necesario en las presidenciales.

La decisión de Cristina Kirchner de nominar a Alberto Fernández como candidato a presidente con ella como compañera de fórmula desencadenó el primer reacomodamiento en la oposición: Sergio Massa buscará, con un Fernández ahora «empoderado» en la mesa de negociaciones, un acuerdo electoral entre Alternativa Federal y el kirchnerismo para construir un frente que dispute los comicios presidenciales contra Mauricio Macri.

No va a ser un salto al vacío: ocho de los once gobernadores que, con mayor o menor convicción, participaron de algunas de las reuniones de Alternativa Federal ya saludaron en público la fórmula anunciada por Cristina Kirchner.

Las conversaciones se aceleraron en las últimas horas.

La apuesta de Massa, señalan en su entorno, pasará por ofrecerse como el abanderado de esos mandatarios en unas PASO que lo enfrenten con Fernández. El líder del Frente Renovador prefiere decir que él «se someterá» a la voluntad de los gobernadores, al tiempo que repite que se siente «más candidato a presidente» que antes del anuncio de Cristina.

Massa llevará la idea de unas PASO con el kirchnerismo a las distintas reuniones que entre el martes y el miércoles tendrán los referentes de Alternativa Federal. No será un público fácil. El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, y el senador Miguel Pichetto ya le cerraron la puerta a un acuerdo. Más sutil, el mandatario de Córdoba, Juan Schiaretti, prefirió no opinar «de otro espacio político». Massa pedirá que los gobernadores diriman esa contradicción.

Schiaretti también quiere escuchar a los gobernadores, pero no tiene el apuro de Massa, con quien habló tras enterarse de la candidatura de Fernández. Voceros del cordobés dicen que prefiere respetar los tiempos de cada mandatario y esperar a que definan primero sus elecciones provinciales.

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El problema de ese planteo es que varios distritos votan después de la fecha límite para presentar alianzas, el 12 de junio, y que, mientras tanto, Alberto Fernández ya comenzó a llamar de a uno a los gobernadores.

«Hace rato que los gobernadores y los intendentes nos dicen que a Macri hay que ganarle como sea», señala un operador político de peso del tigrense.

Massa asiente, pero repite: él «acatará» la voluntad de los mandatarios. Que esa voluntad pueda combinarse con su deseo de competir por la presidencia sería una feliz coincidencia.

El otro planteo que los gobernadores les hacen a los socios fundadores de Alternativa Federal es que ellos necesitan una boleta de más de 30 puntos en octubre para colgar sus candidatos al Congreso nacional. Algo que la dupla Fernández-Kirchner por sí sola ya les garantiza.

Ayer, en varias entrevistas televisivas, Massa pareció hablarles a esos mandatarios. «Ninguno de nosotros puede ser un instrumento funcional para que, por divisiones o mezquindades, Macri siga en el gobierno. Nadie nos va a perdonar que haya cuatro años más de crisis y ajuste», señaló.

«Es muy importante notar que en Argentina lo que está terminando es la grieta. Los peronistas -Alberto Fernández, desde Unidad Ciudadana, nosotros desde Alternativa Federal- entre todos tenemos que pensar seriamente en la responsabilidad de darle un nuevo gobierno a la Argentina», completó.

En esa eventual mesa de negociación, la lógica indica que el kirchnerismo le dirá a Massa que lo necesita para lograr la unidad del peronismo bonaerense y destronar a María Eugenia Vidal. Será una paradójica vuelta del destino: cuando la gobernadora pulseaba por desdoblar la elección, muchos massistas daban por hecho que su jefe no iba a terminar acordando con el kirchnerismo, sino con Vidal. Macri cerró esa puerta.

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En Tigre imaginan que el kirchnerismo podría ofrecerle a Massa la candidatura a la gobernación. Pero siguen jurando, como de 2013 a esta parte, que Massa jamás aceptará pelear por ese puesto. Por si acaso, ayer almorzó con Marcelo Tinelli, que dijo haber perdido sus ganas de dar la pelea bonaerense. Necesita tener cubierto ese casillero.

De todos modos, un sector del massismo, ya no tan menor, se permite pensar la jugada: «Una cosa es que Lavagna nos ofreciera ser el candidato a gobernador con una boleta presidencial de 10 puntos. Otra es cabalgar una boleta de 40 puntos o más», coincidieron dos fuentes que, vale aclarar, por ahora fueron desmentidas por Massa.

Por lo pronto, el tigrense redobló esfuerzos para ratificar sus ambiciones presidenciales en los medios, en las redes sociales y en la calle, con carteles y pintadas. «Yo voy a poner el esfuerzo en la consolidación del Frente Renovador y de Alternativa Federal», insistió en diálogo con LA NACION. No es una contradicción: Massa necesita llegar con estatura presidencial a la mesa de negociación con el kirchnerismo.

«Yo quiero representar un peronismo nuevo, más republicano, más federal», insistió, ante la consulta por esa mesa. Y volvió a negar la posibilidad de unas PASO entre él y la fórmula Fernández-Kirchner. «Ese escenario no existe hoy», dijo. No porque no se vea dando esa disputa, sino porque cree que la expresidenta aún no terminó de mover sus fichas.

Es que, si le insisten, Massa no cree que Cristina se haya corrido, sino que se está corriendo, y ese camino aún no ha terminado.

Fuente: La Nación

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