La agrupación kirchnerista creó empresas importadoras truchas que con autorización oficial podían comprar dólares al precio oficial y venderlo en el blue

Ivana Berdichevsky fue una funcionaria K con un muy bajo perfil para la opinión pública. Formaba parte de la mesa chica con acceso a la Casa Rosada en tiempos en que Cristina Kirchner la presidía.

Berdichevsky llegó a la Casa Rosada gracias sus vínculos con los jefes de La Cámpora. Sobre todo con uno de ellos, Franco Vitali. Fue designada en septiembre del 2013 como asesora jurídica de la Subsecretaría para la Reforma Institucional y el Fortalecimiento de la Democracia.

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El periodista de Clarín Nicolás Wiñaski investigó a esta persona y contó en su nota de investigación que Berdichevsky, siempre en paralelo con su cargo público, inscribió alrededor de 380 sociedades comerciales tal cual se desprende de la simple lectura del Boletín Oficial. Buena parte de esas compañías se usaron para fugar del país alrededor de 2.000 millones de dólares mediante un sistema de aprobación de importaciones cuando esas operaciones eran bloqueadas por el Gobierno de los Kirchner en pleno cepo cambiario.

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El lunes pasado, un prófugo de la Justicia en un caso que investiga cómo funcionaba una mafia en la aduana dedicada a esos negocios, Mariano Martínez Rojas, le admitió a TN que él había participado de esa trama que la Justicia considera que fue ilegal: “Cristina estaba al tanto de todos los detalles”, dijo. Y agregó que también otros ex funcionarios se habían involucrado en esta dinámica administrativa: “Guillermo Moreno, Ricardo Echegaray, gente de la aduana y hasta gobernadores, como el formoseño Gildo Insfrán”, dijo.

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Berdichevsky figuró en el directorio de dos compañías que eran las dueñas de medios del aparato de propaganda K, financiados en su momento con millones de pesos de fondos estatales que se les giraba mediante publicidad oficial.

Una de esas sociedades es Balbrug, el nombre estatal de la firma que es dueña del diario Tiempo Argentino. La otra es la firma Desup, propietaria de Radio América.

Tanto Tiempo Argentino como Radio América fueron comprados por Martínez Rojas.

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