La Argentina fue elegida para integrar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como miembro no permanente durante el período 2013-2014. Con el respaldo unánime del Grupo de Estados de América Latina y Caribe (GRULAC), la Argentina fue el candidato que recibió más votos en la Asamblea General. De los 193 miembros, 182 apoyaron la postulación del país sudamericano. Esta será la novena oportunidad en que integre el máximo órgano ejecutivo de la ONU.

A las 10 de la mañana, los pasillos del auditorio de la Asamblea General de la ONU lucían prácticamente colmados. Sólo dos veces en el año sucede algo semejante: el día de la apertura de las sesiones y cuando se produce la votación de los asientos no permanentes en el Consejo de Seguridad, el único órgano cuyas resoluciones son de cumplimiento obligatorio para todos los miembros. Cientos de hombres y mujeres en atuendos elegantes cruzaban saludos y sonrisas mientras las bancas aguardaban vacías a sus ocupantes. En el escritorio frente a ellas se acumulaban los regalos de los países que ese día esperaban ser elegidos para integrar el Consejo de Seguridad del organismo multilateral. Los paquetes más vistosos correspondían a las regiones de Europa Occidental y Asia-Pacífico, donde varios candidatos disputaban los asientos disponibles.

Veintiséis minutos después de las diez, el serbio Vuk Jeremic, actual presidente de la Asamblea General, golpeó su martillo desde el estrado principal y pidió a todos los representantes que tomaran asiento para proceder a la votación. Tras explicar el procedimiento y repartir las papeletas, los fiscales hicieron circular seis urnas por los pasillos del recinto para que los países votaran. Finalizado el recorrido, se anunció un cuarto intermedio de 40 minutos para el recuento de votos y los nervios de los diplomáticos volvieron a pasearse por la ONU.

Dos de los candidatos, sin embargo, lucían más tranquilos. La Argentina y Ruanda ya contaban con el endoso de sus respectivas regiones, por lo que su nombramiento estaba prácticamente garantizado. Pese a ello, la expectativa era el número final de votos, ya que eso demostraría la legitimidad de la bancada. La Argentina se quedó con el máximo lauro en ese sentido al sumar 182 apoyos, lo siguió Australia con 148 y en tercer lugar quedó Ruanda, con 140. Luxemburgo y Corea del Sur debieron recurrir a una segunda vuelta para garantizarse su banca ya que ninguno de los dos países obtuvo más de dos tercios de los votos en la primera elección.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es un órgano integrado por 15 países donde cinco de ellos tienen un régimen preferencial. Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido y Francia tienen membresía permanente y derecho de veto. Los otros diez puestos tienen una duración de dos años y son distribuidos entre cinco regiones del globo. Cada año la mitad de los miembros no permanentes rota, cediéndole el puesto a otro país de la misma región. De esta forma, a partir del primero de enero de 2013, Australia y Luxemburgo ocuparán las plazas que tienen hasta el momento Alemania y Portugal. Ruanda la de Sudáfrica, Corea del Sur la de India, y la Argentina remplazará a Colombia. Los países que completan la mesa chica de las Naciones Unidas son Azerbaiján, Marruecos, Pakistán, Togo y Guatemala, que en este mes además ocupa la presidencia del Consejo de Seguridad.

Con los resultados de la votación de ayer, la Argentina completará su noveno período en el máximo órgano de la ONU, un privilegio en el que sólo es superado por dos países: Brasil y Japón, que lo hicieron en diez oportunidades. La última vez que la Argentina estuvo en el Consejo fue entre 2005 y 2006, y anteriormente lo había hecho en los períodos 1948/49, 1959/60, 1966/67, 1971/72, 1987/88, 1994/95 y 1999/2000. La política de Derechos Humanos y su predisposición a la solución de los conflictos por la vía diplomática fueron las principales líneas argumentales de su candidatura, aunque en el acompañamiento de los países miembro seguramente también haya influido el historial de contribución a las misiones de paz de la ONU que se remonta a 1958. Desde entonces, la Argentina aportó aproximadamente 50 mil miembros a las misiones de paz y, en la actualidad, participa en siete.

Quien ocupe físicamente el asiento en representación del país será María Cristina Perceval, la flamante embajadora ante las Naciones Unidas, cuyo pliego fue aprobado el miércoles por unanimidad en el Senado. La ex senadora por la provincia de Mendoza tendrá que adaptarse rápido a su nuevo cargo, ya que a partir del 20 de noviembre el país comenzará a asistir al Consejo de Seguridad en carácter de observador. Apenas 40 días más tarde le tocará asumir el asiento en carácter de titular.

Entonces, la Argentina tendrá una vez más la responsabilidad de sentar la posición nacional y llevar la voz de la región, junto con Guatemala, en la mayor vidriera mundial en materia de política exterior. «

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