”La Argentina despierta expectativas en el exterior”

El ministro de Planificación, Julio De Vido, interrumpió sus actividades en la embajada argentina en Rusia, donde residió durante su estadía de dos días en este país, para responder las preguntas de Tiempo Argentino y otros medios nacionales. Aseguró que el país va camino al autoabastecimiento energético y que ”hay condiciones del mercado favorables para que la Argentina busque financiamiento” para 15 obras que el gobierno intenta promover entre empresarios. Además, descartó ”tarifazos” aunque advirtió que se analiza quitar subsidios a sectores de altos recursos y afirmó que no debería haber problemas en el sistema eléctrico de cara al verano.

–¿Por qué eligieron realizar esta gira por Rusia, China y Brasil?

–Es una réplica exacta de la gira que hicimos el año pasado cuando licitamos las represas Kirchner y Cepernic en el sur y fuimos a São Pablo, Beijing y Rusia. Lo repetimos porque fue exitoso, son países que han mostrado predisposición para el financiamiento y ya estábamos trabajando con las centrales nucleares de los últimos dos países. Había condiciones del mercado favorables para la Argentina para buscar esos financiamientos, con ofrecimientos claros de importantes empresas. Se abrió una ventana de oportunidad porque había venido el primer ministro chino en una visita de Estado y ofreció el financiamiento, sumado a que la presidenta tiene contacto permanente con el mandatario ruso, Vladimir Putin. En otros países que podrían financiarnos no vemos esa ventana de oportunidades, lo que no los descalifica como futuros financistas. Esto es un road show, un camino de exhibición, y vamos a los lugares donde hay mayor predisposición. Hubo 21 empresas interesadas en la última licitación.

–¿La hidroeléctrica Chihuido es la obra que mayor interés despierta?

–Los rusos ya conocen esta obra y habían manifestado su interés, incluso dijeron que tenían el back up de un banco de desarrollo para financiarla. Este proyecto es la niña bonita no porque sea el más importante sino porque es la primera que vamos a licitar. Pero también se destaca el acueducto de Santa Cruz, una obra de U$S 5100 millones, y la torre de comunicaciones donde van a estar las parabólicas de la televisión digital y telefonía celular, que es una deuda que tiene Buenos Aires, una ciudad en medio de una llanura enorme.

–Las represas en Santa Cruz ya fueron licitadas ¿cuándo ingresará al país el dinero necesario para financiar la obra?

–El contrato comercial ya lo firmamos y hay que tener en cuenta que un contrato financiero de 5000 millones de dólares no es una cosa que se firme así nomás. Ya está el compromiso por el flujo necesario para hacer la obra aunque no está la foto del ingreso de cada dólar. Empezaría a entrar en el 2014; vamos a ver el detalle del seguimiento del contrato de financiamiento. El primer trimestre del año próximo empezaría la obra con seguridad.

–¿En caso de ser exitoso el nuevo road show, las obras se iniciarían en el 2015?

–Podríamos tener la obra de Chihuido y el resto estaríamos en proceso de adjudicación, pero la economía es expectativa; si hay muchos oferentes es claro que Argentina despierta expectativas y no es como dicen algunos gurúes que hablan de los holdouts y otros temas que fueron heredados por este modelo.

–¿Se acude a estos países porque está complicado el financiamiento por parte de los organismos multilaterales?

–Nunca recibimos tanto financiamiento de los multilaterales como en este período. El Banco Interamericano de Desarrollo nos dio el mayor crédito, al igual que el Banco Mundial. Los dólares que vendrán de financiamiento de Rusia y China son del mismo color y valen lo mismo que los que vienen de multilaterales. Nosotros vamos a salir al mundo a ofrecer lo que Argentina va a construir inevitable e inexorablemente. Hay que destacar el volumen de energía que van a generan estas represas y lo que nos ahorraríamos de importación de combustible, son U$S 3920 millones por año. Es falso que la Argentina era un país abastecido en 2003 como dicen algunos, estaba abastecido de pobres, y afirman que teníamos autoabastecimiento energético porque la industria estaba parada, si se hubiera puesto en marcha la industria como en este modelo hubieran tenido que importar energía. Ahora estamos camino al autoabastecimiento y la Argentina importa sólo el 8% del combustible que consume.

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–El gobierno sostiene que el déficit energético se produjo por el crecimiento económico, ¿en qué plazo se podría revertir la situación con estas obras?

–Depende del crecimiento del país y es fundamental en el marco de la gobernabilidad que el país siga creciendo como lo ha hecho en estos diez años. No hay Argentina posible en el marco del ajuste que proponen los neoliberales, no hay Argentina sin una empresa como Aerolíneas que cubre todo el país, la comunidad no resistiría que haya un solo vuelo por día a Jujuy o Río Gallego. Tampoco a una empresa como Repsol que se llevaba los dividendos al exterior sin reinvertir, a diferencia de lo que hace YPF ahora. El modelo tiene que profundizarse, hay que seguir incluyendo socialmente, pero a toda la geografía del territorio, y con redistribución del ingreso. Hay que promover la inversión pública para crecer y generar mayores puestos de trabajo. Calculamos que en 2016 o 2017 vamos a estar viendo un horizonte definitivo.

–La restricción para girar dividendos de las empresas al exterior ¿puede generar un problema cuando los empresarios definen la inversión?

– Las empresas deben reinvertir permanentemente en el marco de una política de crecimiento de consumo y mercado interno, con la consecuente mayor necesidad de producción y distribución de energía. La mayor preocupación de la empresa social y moralmente es reinvertir sus dividendos. En algunos casos hemos hablado con las empresas para decirles que necesitamos que reinviertan más, por ejemplo a las telefónicas les pedimos que reinviertan y mejoren el servicio y así tendrán mayor rentabilidad, la repartición de dividendos no puede ser el eje del debate. Cada uno tiene que darse cuenta en qué lugar está trabajando, qué está produciendo y el marco de la economía a nivel global y ahí ver su responsabilidad. No se puede poner como privilegio para hacer una inversión cuánta plata se podrá sacar y mandar a otro lugar. No corresponde ética y moralmente, y no lo analizo en términos ideológicos.

–Se acerca el verano y los usuarios tienen preocupación sobre si habrá mayores cortes y cuál es la situación con las distribuidoras.

–Si le dijera que no va a haber problemas sería adivino y usted diría que mentí, con razón. Como están las instalaciones y la capacitación de la planta laboral, no debería haber inconvenientes. El promedio de cortes normal es entre 10 y 15 mil usuarios permanentes por distintos motivos, porque salta un transformador u otras razones. Cuando haga 40 grados de temperatura, ese número aumenta a 50 mil. Igualmente, siempre que hay un corte hay multa, aunque sea un caso de fuerza mayor, el nivel de tolerancia es cero. Esta semana por un acontecimiento terrible en términos atmosféricos se cayeron las líneas de un corredor que arranca en Chivilcoy hasta Berazategui, con un millón de clientes fuera del sistema. El jueves quedaban sólo 124 mil usuarios sin servicio. Luego haremos una evaluación porque pudieron haber demoras indebidas e iremos viendo con Edenor y Edesur si hubo negligencias o falta de mantenimiento. No hay que atar la rentabilidad de las empresas al mantenimiento del servicio, porque las empresas no necesitan que le defendamos la rentabilidad ni la remisión de dividendos. Como Estado, tenemos que hacer que cumplan los contratos de concesión. Igualmente, en Madrid con 32 grados aproximadamente hay cortes programados.

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–¿El ministerio evaluó implementar un esquema de corte programado?

–Jamás, me parece una locura. Si el contrato dice corte cero cómo se van a permitir interrupciones. Buscamos el servicio óptimo y si no es óptimo hacemos las multas y la gente nos hace los reclamos políticos que corresponden.

–En la conferencia que brindó junto al ministro de Economía, Axel Kicillof, dijo que el gobierno evalúa quitar subsidios para los sectores que pueden pagar los servicios…

–Yo no dije eso, lo que expresé es que de ninguna manera habrá tarifazo o quita de subsidio indiscriminada. El gobierno en diez años ha hecho aumentos de tarifa, quitado subsidio, no al que no puede pagar, sino al que puede, hemos avanzado con esa lógica. Lo que no vamos a cambiar es la política. Una vez hicimos una quita que afectó a la gente que se calefaccionaba con electricidad y cambiamos la medida. Para quienes puedan pagar y analicemos que puedan tener tarifas sin subsidio lo seguiremos haciendo. Las tarifas en Argentina, aun si sacáramos todos los subsidios de golpe, son las más baratas de Latinoamérica, descontando a Bolivia y Venezuela.

–Pero sigue habiendo gente que podría pagar las tarifas sin subsidio.

–Siempre hay hipótesis y se tomarán medidas cuando correspondan pero no cambiará la política iniciada el 25 de mayo de 2003, seguirá habiendo reducciones de subsidios a aquellos sectores que no los necesiten.

–Por qué considera que las clases medias beneficiadas por los subsidios muchas veces los critican como un despilfarro de dinero estatal.

–Les contesto que hay un registro de renuncia voluntaria, quien no está de acuerdo con ser subsidiado puede ir al registro si se siente violentado por un subsidio que no quiere; aún sigue abierto. No le echo la culpa a los sectores medios, pero si alguien cree que estamos equivocados en la política que resignen un recurso que consideran que están recibieron indebidamente. Quien cuestiona el subsidio, además de criticar al gobierno que lo da, debería renunciar al mismo. También hay sectores que buscan la dolarización de las tarifas porque ven con buenos ojos el ingreso del Estado en multilaterales de crédito y el FMI. Cuando teníamos acceso directo a los mercados internacionales de crédito y cumplimiento exacto y preciso con el Fondo, la construcción facturaba en promedio diez veces menos en metros cuadrados construidos que ahora, que dicen que estamos vedados. No estamos vedados de los mercados internacionales de crédito. De hecho estamos ahora en países que no son Argentina y nos reciben funcionarios que nos esperan con los brazos abiertos.

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