La Cancillería argentina dio un paso más en el reclamo formal para rechazar las pretensiones británicas sobre la Antártida, tema que se suma a la histórica disputa para que Gran Bretaña reconozca la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.
Ayer, la sede diplomática citó al embajador del Reino Unido en la Argentina John Freeman, y le entregó una nota de protesta formal en la que expresa el ”más firme rechazo a la pretensión del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, anunciada recientemente, de dar una denominación toponímica a un área del Sector Antártico Argentino”.
El comunicado se refiere al singular homenaje que anunció el canciller británico William Hague a principios de esta semana, a raíz de los 60 años que lleva en el trono Isabel II. Según el funcionario inglés, un área del territorio de la Antártida, con un tamaño equivalente al doble de la superficie del Reino Unido, será bautizado con el nombre de Tierra de la Reina Isabel. Se trata de una zona reclamada por la Argentina y también, en parte, por Chile.
El gobierno argentino, a través de este comunicado, reiteró ”su categórico rechazo a toda pretensión territorial británica en la Antártida” y reafirmó ”sus derechos de soberanía en el Sector Antártico Argentino”. A su vez, en el escrito reitera ”su compromiso con los valores y principios del Sistema del Tratado Antártico”, cuyos principales ejes son la paz, la ciencia, la cooperación internacional y la protección del medio ambiente, y señaló ”la plena vigencia del Artículo IV de dicho Tratado”, que resguarda las posiciones de las partes respecto de las ”cuestiones atinentes a la soberanía en la Antártida”.
El Tratado Antártico de 1959 postergó la disputa entre argentinos, chilenos y británicos en torno a la soberanía sobre el Continente Blanco.
Este acuerdo fue firmado en Washington el 1 de diciembre de 1959 por los 12 países que habían concretado actividades científicas en la Antártida durante el Año Geofísico Internacional (1957-1958).
Entró en vigor el 23 de junio de 1961, posibilitando la consolidación de un sistema jurídico y político regulador de esas actividades, aplicando principios fundamentales tales como los que establecen la utilización con fines pacíficos, la libertad de investigación científica, la cooperación internacional y la protección del medio ambiente.
El año pasado, la Cancillería argentina celebró los 50 años del Tratado y destacó su aporte a la consolidación de un modelo de cooperación internacional y de convivencia pacífica en suelo antártico.
Geográficamente, se trata de una zona de 437 mil kilómetros cuadrados, dentro de las tierras ubicadas al sur del paralelo 60 Sur, entre los 20 y 80 grados de longitud Oeste, parte de la cual también reclama Chile.
El nuevo nombre de ”Tierra de la Reina Isabel” sobre este territorio figurará en todos los mapas británicos, según lo anunció el ministro de Relaciones Exteriores británico William Hague. ”El resto de los países decidirán si reconocen o no este nombre”, explicó la Cancillería inglesa.
”Esta pretensión del Reino Unido demuestra, una vez más, las anacrónicas ambiciones imperialistas de ese país, lo que remonta a antiguas prácticas ya superadas, y no se condice con el espíritu de paz y cooperación que caracteriza al Sistema del Tratado Antártico”, enfatizó el comunicado de la Cancillería. «

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