Kliksberg: ”Los niveles de desigualdad en el mundo son groseros e hirientes”

El economista y pensador Bernardo Kliksberg consideró que los niveles de desigualdad del mundo actual son ”groseros” e ”hirientes” y que retrocedieron a niveles de inequidad equivalentes a la época del Zarismo.

Opinó, además, que detrás de la desigualdad se encuentra la pobreza que ”crea un destino de cartas marcadas” e incluso citó a los fondos buitres como una de las manifestaciones ”desenfrenadas de especulación financiera” que son causa de la desigualdad mundial.

Kliksberg brindó hoy una conferencia magistral en el marco de la tercera y última jornada del segundo Congreso Internacional de Responsabilidad Social 2014 que se celebra en el predio ferial de Palermo.

El académico dio una serie de ejemplos de situaciones de desigualdad del mundo actual y citó que un laboratorio multinacional elaboró un medicamento que permite combatir con eficacia a la hepatitis C, en dos semanas a un costo de 100 mil dólares.

”En el mundo son 300 millones de personas las afectadas por esa enfermedad que deben tienen que pasar por tratamiento prolongados para vencerla y dado el precio de la nueva medicación son pocos los que accederán a curarse rápido”, sentenció.

Otro ejemplo de desigualdad actual, según narró, fue el resultado de una investigación de la Universidad de Harvard, que por diferencias de alimentación y nutrición ”aumentó la distancia” entre la estatura física de mujeres pobres y aborígenes con las mujeres de países desarrollados: ”La diferencia no sólo es el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, sino que la esperanza de vida de las mujeres pobres es sensiblemente menor”, comentó.

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Al abordar las causas centrales de la desigualdad, citó a la especulación financiera desenfrenada, liderada por los fondos buitres que maximizan la tasa de retorno de sus inversiones; la baja de salarios más importante de la historia y el desmantelamiento de la legislación social; las situaciones monopólicas y la no paga de impuestos, en la que incluyó a las multinaciones que liquidan beneficios en paraísos fiscales.

Dijo que América Latina logró ”progresos importantes para combatir la desigualdad”, pero que aún persiste en naciones como Honduras, Guatemala y México, donde ”miles de niños huyen amenazados por grupos de narcotraficantes que los conminan a adherirse a ellos o sino los matan”.

En el caso de la Argentina, explicó que según los informes de Desarrollo Humano el país está entre las naciones de mejores estándares de expectativa de vida, escolaridad e ingreso per cápita de la región.

En otro pasaje de su charla citó las contradicciones de la vida actual, con continuos avances tecnológicos por un lado y con imágenes de la enfermedad del ébola que mata a millones de personas de países pobres.

Lamentó que en el mundo existan 1.250 millones de personas que ganan 1,25 dólares diarios, que están condenadas a vivir una vida corta y con problemas de salud, mientras que suman 800 las madres que mueren por día en el momento del parto.

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Añadió que desde calificadoras como Standard & Poor’s hasta instituciones de crédito multilateral como el Fondo Monetario Internacional (FMI), se admiten las consecuencias negativas y los efectos de las situaciones de desigualdad en el orbe, y en enfocarse en el crecimiento dejando de lado la resolución de las desigualdades. Incluso el Foro de Davos alertó que la amenaza principal de las economías está dada en la brecha entre ricos y pobres.

Luego citó cifras del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que indican que el uno por ciento de la población más rico aglutina el 50 por ciento de los ingresos del planeta.

También recordó una cita de la titular del FMI, Christine Lagarde, que son 86 las personas ricas y poderosas en el mundo que aglutinan mayores ingresos que 3.500 millones de personas de menores recursos.

Finalmente, ejemplificó que un multimillonario príncipe de Arabia Saudita, que entre otras cosas posee un avión privado de 300 plazas con trono incluido, demandó a la revista Forbes porque lo incluyó entre los niveles 11 a 20 de las personas más ricas y no lo ubicó entre los niveles del 1 al 10.

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