“Esta década ganada fue de crecimiento económico sin precedentes. Es un doble esfuerzo mantener la participación de la industria en el producto y el empleo cuando el empleo y el producto están creciendo a tasas superiores al 7 por ciento durante una década. Este crecimiento del empleo industrial y de la tasa industrial en lugares iguales o superiores al producto no son resultado del azar, de la casualidad ni de las políticas que se ensayaron permanentemente durante las épocas neoliberales, la idea del ajuste y el libre albedrío”. Con esas palabras, el ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, arrancó su presentación en la 19º Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA).

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El ministro formuló una comparación entre “la década ganada” de 2003-2013 y las políticas neoliberales implementadas durante las décadas anteriores. No obstante, remarcó que el presente también presenta “obstáculos, tensiones y desafíos” que deben responderse con herramientas nuevas y no apelando a las recetas del pasado.

”Debemos trabajar en una asociación permanente entre las políticas públicas y las decisiones privadas”.
“Nuestro modelo no es un modelo de crecimiento industrial en base a hambrear a nuestros trabajadores o dejarlos sin derechos. Hemos emprendido el proceso simultáneo del crecimiento y la inclusión social. Esa aparente contradicción que aparecía en los manuales de economía no era tal y demostramos en los hechos que es posible crecer y al mismo tiempo distribuir”, explicó Kicillof.

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En ese sentido, remarcó: “La distribución del ingreso se convirtió en un factor de la demanda interna que dio lugar al proceso de reindustrialización que estamos dando. Este no es un camino fácil; por eso debemos trabajar coordinada y cooperativamente, en una asociación permanente entre las políticas públicas y las decisiones privadas”.

“Es mentira que este proceso esté exento de presiones, de tensiones, de obstáculos viejos y nuevos. Es por eso que tenemos que trabajar juntos y no dejarnos vender buzones por ese modelo que ya fracasó en Argentina. Que no nos contrabandeen viejas recetas para solucionar problemas que son nuevos porque son consecuencia de diez años de crecimiento sostenido. No necesitamos los viejos manuales sino los nuevos que estamos escribiendo en la práctica”, manifestó el ministro.

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Y concluyó: “La economía argentina sufre la crisis internacional en menor medida que muchos países, países que hasta hace poco eran ejemplos. Son ejemplos hasta que caen en la ruina. Lo sabemos en carne propia, recuerden que Argentina supo ser ejemplo de la comunidad financiera internacional de cómo debía comportarse un país. Son ejemplos hasta que se convierten en los peores alumnos”.

Infonews

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