”No soy un presidente que pueda dimitir. Moriré como mártir, como mi abuelo”, dijo el líder libio durante un discurso televisado desde el frente de un edificio bombardeado en 1986 por Estados Unidos, un ataque en el que murieron 36 civiles, entre ellos una hija adoptiva de Kaddafi.

”Muammar Kaddafi no es un presidente, es el líder de la revolución”, remarcó el mandatario que gobierna el país norafricano desde hace mas de 40 años, en el primer discurso de más de una hora, desde el inicio de las protestas hace una semana y la represión en curso que causó cientos de muertes.

El líder libio también pidió a sus compatriotas que ”salgan todos las calles” a manifestarse en favor del régimen y aseguró que ”la revolución significa el sacrificio continuo hasta el final”.

Kaddafi acusó, además, a la oposición en el exilio de haber instigado la ola de protestas que sacude al país y afirmó que personas que están en otros países, como Túnez, dieron drogas y armas a jóvenes libios para sembrar el caos.

Según Kaddafi, los manifestantes quieren hacer del país un emirato islámico conducido por Osama Bin Laden y dar, así, ”un pretexto a Estados Unidos para intervenir”.

”En Túnez y Egipto les dieron a los jóvenes píldoras para drogarlos”, según la interpretación de Kaddafi sobre la rebelión popular en esos países vecinos.

El líder libio se presentó por televisión con sus habituales anteojos oscuros, turbante color camello y casaca al tono, en medio de las ruinas de su casa, transformada en una especie de monumento nacional.

El mandatario dijo que quienes protestan contra su gobierno ”son pandillas, son como las ratas, que no representan a nadie”.

”Son unos alucinados, (…) una minoría terrorista”, afirmó el mandatario y subrayó que quienes se levantaron contra su autoridad volverán arrepentidos a pedir perdón. Y agregó que no habrá indulgencia y serán sometidos a la pena capital.

”Medios de comunicación retrógrados y traidores intentan tergiversar (lo ocurrido)”, apuntó desde el balcón, informó la agencia de noticias DPA.

También arremetió contra los ”servicios (de seguridad) traidores árabes hermanos que nos han engañado y traicionado y están dañando vuestra imagen”.

Y responsabilizó a Estados Unidos e Italia de haber ”distribuido a los jóvenes de Bengasi” misiles Rpg y llamó a ”limpiar Libia casa por casa” si las protestas continúan.

Dirigiéndose a los jóvenes, eje clave de la revuelta, Kaddafi prometió un nuevo estado, con prensa libre, derecho a internet y blogs, una nueva Constitución y sistema jurídico.

Las administraciones locales serán ampliadas, dijo.

”Mañana crearemos una nueva `yamahiria`”, apuntó.

”Yamahiria” es un término creado por él mismo y significa ”gobierno por el pueblo”.

El líder libio terminó su discurso con las palabras ”revolución, revolución”.

Después abandonó el lugar en un vehículo escoltado por seguidores que corrían al lado del coche, algunos de los cuales iban armados y con uniforme.

Libia está siendo sacudida por fuertes disturbios en las últimas semanas.

Distintas fuentes estiman que más de 200 personas, incluso hasta 500, han muerto en los últimos días en el país norafricano.

Telam

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