La nueva fórmula de ajuste trimestral llevará en marzo la jubilación mínima a 7660,42 pesos. Representa una pérdida de 456 pesos mensuales respecto de la movilidad anterior, que se compensa con un bono por única vez de 350 y 750 pesos.

La nueva fórmula de actualización para jubilados, pensionados, ex combatientes de Malvinas, titulares de la Asignación Universal por Hijo y asignaciones familiares del régimen general debutó ayer. A través de una resolución del Ministerio de Trabajo publicada en el Boletín Oficial se formalizó un aumento de 5,71 por ciento a partir de marzo. El primer ajuste trimestral resultará en un incremento para la jubilación mínima que la llevara a 7660,42 pesos mensuales. La cifra representa una pérdida de 456 pesos en el mes frente a la mejora que hubiera correspondido con el índice anterior.

Los haberes de marzo serán acompañados por el pago del bono compensador por única vez de entre 375 y 750 pesos para las jubilaciones inferiores a los 10 mil pesos. La medida no logra compensar la pérdida de poder adquisitivo que resulta de la normativa aprobada en diciembre y el sostenido incremento de los precios en la canasta de consumo para ese segmento de la población observado el año pasado. Con el cuestionado esquema de actualización que contempla en un 70 por ciento la inflación y en un 30 por ciento la evolución de los salarios registrados, la AUH subirá 81 pesos al pasar de 1412 a 1493 pesos por mes. Para los titulares de la asignación el adicional llegará a 400 pesos.

“El monto será pagado por única vez para compensar el atraso del aumento del primer trimestre de aplicación de la Ley de Reforma Previsional”, sostuvo la Anses a través de un comunicado. Desde el Centro de Economía Política consideran que “la nueva fórmula para la actualización de haberes significa la consolidación de la perdida en el poder adquisitivo de las jubilaciones experimentada durante los dos primeros años de la gestión de Cambiemos y la consolidación del quiebre de un sistema jubilatorio inclusivo, donde no todos los adultos mayores pueden aspirar a los mismos derechos, sino que hay jubilados de primera y de segunda”. Los jubilados tienen un consumo diferente al general por lo que el índice del Indec no permite capturar en su totalidad la incidencia de los aumentos en el presupuesto del hogar de los jubilados. Los rubros Salud y Servicios de la vivienda en el índice de precios de los jubilados tienen una ponderación que duplica la de los trabajadores registrados.

A lo largo de los últimos dos años, las prestaciones del sistema de la seguridad social fueron segmentadas a partir del establecimiento de la garantía del 82 por ciento del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) para las personas que se hayan jubilado con 30 años de aportes efectivos y la creación de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM). A quienes se encuentran en el primer grupo, la próxima actualización no los alcanzará. En enero subió el SMVM hasta los 9500 pesos y su prestación subió a 7790 pesos. En cambio, los titulares de la PUAM, hombres y mujeres que no completan los 30 años de aportes para acceder a una jubilación plena que cumplieron los 65 años, pasarán de 5797,31 a 6128,34 pesos equivalentes al 80 por ciento de la mínima.

Considerando el bono extraordinario creado para aplacar la merma en el poder adquisitivo asociada al cambio de fórmula, los investigadores del CEPA estimaron ayer que los jubilados de la mínima perderán entre 1483 y 3635 pesos en 2018. El piso corresponde a un segmento de apenas 820 mil jubilados que son quienes realizaron aportes durante 30 años mientras que la caída más abultada será experimentada por más de 3,6 millones de adultos mayores. La resta se irá acumulando a lo largo de los próximos años.

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