Columna de opinión por MendozaOpina

 

El actual Gobernador, Celso Jaque acaba de realizar anuncios sobre la posible implementación de una medida de las más duras en cuanto al tratamiento de delincuentes se trata: la castración química, que no es permanente,y  hay estudios que revelan excelentes resultados en la prevención de la reincidencia de los abusadores sexuales en este tipo de delitos.

 

En medio de la tormenta aparecen acusaciones dado que en estos días Jaque le redujo las penas a algunos presos por buen comportamiento, pero ninguno de ellos era violador. Hay que aclarar que un gran número de delincuentes se reinsertan en la sociedad casi sin problemas luego de cumplir con sus penas, excepto los abusadores sexuales. Este último delito tiene el mayor índice de reincidencia en comparación con cualquier otro.

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Lo que se dijo y lo que no

 

La castración química no necesariamente debería ser tomada como ”una condena” sino que podría ser aplicada como una medida de prevención, con ciertos incentivos para el abusador, que puede llegar a ser la reducción de la condena o ciertos privilegios, si se somete al tratamiento voluntariamente, cosa que seguramente aportaría a la reinserción social del delincuente sin peligros de que vuelva a reincidir.

 

Al parecer algunos ya se apuraron en tratar de polarizar la discusión pendulando entre los extremos, cuando en realidad, se acaba de abrir el debate con la clara iniciativa por parte del gobierno de crear un comité científico y legal para el análisis.

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Un problema que no es nuevo

 

Si bien Jaque dijo que reduciría la inseguridad en un 30% en 6 meses, cosa que no pudo cumplir, el problema viene de más atrás, de gestiones anteriores, y en realidad la “maña” de reducir penas, no se le debería achacar a Jaque solamente, que dicho sea de paso no lo hizo con ningún abusador, aunque si lo hicieron sus antecesores. En el caso de Roberto Iglesias se le conmutaron las penas a 10 abusadores y Julio Cobos se las redujo a 4.

 

Si bien, tal vez este hecho de conmutar penas no sea una muy buena costumbre, no se debe actuar con mezquindades políticas, ¿Qué pasa si lo de la castración es una buena idea? ¿Y si funciona? Ese parece ser el problema, mientras que a la sociedad “le cayó bien”, hoy salieron los detractores –con abundancia de micrófono y papel- a decir que se está tomando livianamente el tema ¿Livianamente? Claro, si recién se comienza a hablar, apenas llevamos 24 hs. de discusión.

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No sabemos si la castración sea la solución, seguramente que no, pero puede aportar y mucho, lo que no hay que tomar livianamente es a la sociedad que esta sensibilizada y con justa razón. Debe haber un debate serio, sin chicaneos políticos, ni mediáticos, que aporte, aunque haya sido de Jaque la idea. La seguridad de los mendocinos debe ser la prioridad, no el 2011 ni la pauta oficial.

 

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