La presidenta Cristina Kirchner recibió en la Quinta de Olivos a un grupo de dirigentes de la cúpula de la CGT, liderados por Antonio Caló, a quienes les planteó la intención del Gobierno de que los acuerdos salariales tengan vigencia por un año y de evitar la utilización de las llamadas ”sumas puente”.”Hablamos sobre la discusión paritaria que la Presidenta dijo que se debe hacer en el marco de la convención colectiva de trabajo”, dijo José Luis Lingeri, uno de los asistentes al encuentro, que se prolongó durante una hora y media y del que participaron, además de Caló y Lingeri (Obras Sanitarias), Omar Viviani (Taxistas) y Ricardo Pignanelli (SMATA).

Cristina de Kirchner logró convencer a los gremios afines de encarrilar la ronda de paritarias de este año al menos en uno de sus planos: los acuerdos tendrán vigencia por doce meses y sólo estarán sujetos a revisión en caso de producirse cimbronazos económicos. Tambien Hugo Moyano avisó ayer que los gremios que le responden negociarán por un año.

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Cristina de Kirchner estuvo sola la mayor parte del encuentro. Sólo integró a la conversación a la superintendente de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld, una vez que se discutió sobre los recursos de las obras sociales sindicales. Y sobre ese punto le ordenó a la funcionaria mantener reuniones urgentes para acelerar los procesos de distribución de fondos.

Los gremios mayoritarios repetirán la dinámica de la última década de negociar salarios con vigencia anual. Ese mecanismo estaba en duda a partir de las subas abruptas de precios que hubo en diciembre y enero, y más luego de la devaluación del peso que se trasladó a todo tipo de productos. Sin embargo, el aparente sendero de estabilidad en el valor del dólar en los últimos días y la vigencia de los acuerdos de precios animaron al Gobierno a retomar el plan habitual de paritarias.

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El capítulo salarial de la charla fue relativamente corto, según los dirigentes. El resto del encuentro lo consumió el financiamiento de las obras sociales, un desvelo constante de los sindicalistas. Sobre este punto, Cristina se comprometió a incrementar los pagos mediante la revisión de pagos puntuales que reciben las prestadoras de salud de los gremios.

”Se revisará el aporte que hacen los monotributistas, que en ocasiones inscriben a todo el grupo familiar cuando detectan una enfermedad y eso termina por desfinanciarnos. También se actualizará el valor que nos reconocen (por los tratamientos médicos derivados) en las patologías más complejas y se buscará un método para evitar el flujo de afiliados que sufrimos hacia las empresas de medicina prepaga”, contó Lingeri.

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Según Lingeri, también hubo un compromiso oficial de actualizar el aporte estatal que el PAMI realiza a las obras sociales que atienden a jubilados. En cambio, descartó de momento la posibilidad de que el Gobierno habilite un bono para distribuir parte del Fondo Solidario de Redistribución (FSR), integrado por aportes de las obras sociales para la cobertura de enfermedades complejas y que en la actualidad acumula unos 20 mil millones de dólares. ”Por ahora el bono es inviable”, admitió el gremialista sobre esa chance que manejaban en las últimas semanas.

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