Guaymallén ¿La cuna de la corrupción de Cornejo?

Un informe revelador sobre la corrupción en Guaymallén, incluso involucra a gente afuera de la política. El complejo ovillo de arreglos, ñoquis y beneficiados que surgen del municipio de Guaymallén son de larga data, y aunque siempre surgen nuevos casos, nunca terminan de sorprender. El hilo comienza a desarmar un extenso entramado de estafas si comenzamos a analizar los vínculos y el historial de una ex funcionaria radical que fue fuertemente apoyada como representante en Guaymallén por el mismo gobernador Alfredo Cornejo y por Marcelino Iglesias.

Hablamos de la ex diputada radical Lorena Meschini, hija de la ex Directora General de Escuelas, Susana Lepori. La misma funcionaria cuya familia terminó vinculada al concejal radical Daniel Centeno,  protagonista de diversos manejos poco claros en la política de Guaymallén.

En este marco, además, Meschini fue quien justamente se convirtió en querellante en las causas contra Luis Lobos por enriquecimiento ilícito, lavado, evasión y ñoquis. Según ella, por pedido del mismo Alfredo Cornejo. “Todo debe ser investigado a fondo, por eso solicité ser parte de la causa en la Justicia, porque Lobos, para mí, es el Boudou mendocino. Es tremendo todo lo que este caso significa para quienes estamos tratando de erradicar la corrupción de la política, con acciones serias y mucho trabajo. Al ver la denuncia, no pude hacer otra cosa más que constituirme en querellante”, aseguró Meschini.

En ese momento manifestó que su decisión de involucrarse de lleno en la causa era avalada por el precandidato a gobernador Alfredo Cornejo y por el presidente del Comité Provincia de la UCR, Sergio Pinto: “Ellos están al tanto de esta presentación y ambos coincidieron en que si existe la posibilidad de que se haya cometido algún hecho de corrupción debe ser investigado y juzgado”.

Actualmente, Meschini es directora de un programa de asistencia provincial de emprendimientos sociales, Dirección de Economía Social y Asociatividad de Mendoza. Asimismo, está casada con un militante de la UCR, Raúl Eduardo Carazo.  La misma Meschini fue precandidata a intendente de Guaymallén en 2015, campaña en la que prometía insólitamente “transparencia” respaldada por Cornejo.

Para empezar, respecto al feliz matrimonio radical, según documentación a la que tuvo acceso nuestro diario, se pudo saber que los Meschini fueron “beneficiados” con una propiedad del IPV, pero la cuestión va más allá de esto. En los días en que el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) construyó el barrio “Torres del Sol” para empleados de Osep, Troles y Casinos, el cual está ubicado en calles Antonelli y Godoy Cruz de Guaymallén, terminaron recibiendo una vivienda en la cual no residen, quizás nunca lo hicieron, sino que lo aprovechan para alquilar. Este accionar se constituye en un delito atento a las normativas del Instituto Provincial de la Vivienda.

 

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La suegra de Meschini y una cadena interminable de ñoquis

El uso del dinero del Estado para practicar el financiamiento propio a través de “ñoquis” que dejan parte de su sueldo al dirigente, funcionario o puntero es casi una costumbre. Aunque es penalmente punible, casi siempre quedan impunes, y uno de los ejemplos es el secreto a voces de los numerosos ñoquis del radical Daniel Centeno que sigue trabajando en Guaymallén y su vínculo con la familia de Meschini.

En este sentido, la cadena de irregularidades y manejos que vinculan a Centeno es larga. La misma suegra de la diputada cornejista Meschini, es Silvia de las Mercedes Jara Torres.

El caso de  Silvia de las Mercedes Jara Torres, empleada municipal de Guaymallén en 2015, no es cualquiera. En esa época se conoció una denuncia penal efectuada por ella tras diferentes créditos que sacaron a su nombre en 2015, y tuvo que terminar confesando su verdad en sede judicial: que era ñoqui del entonces concejal radical de Guaymallén, Daniel Centeno.

La madre del esposo de Lorena Meschini, había señalado en sede judicial que el edil “se quedaba” con parte de su sueldo, que nunca le daban los recibos salariales a los que sólo accedían Centeno y su secretaria Carina Crispin, y varias otras irregularidades.

Según trascendió, Daniel Centeno tenía como práctica quedarse con una parte sustancial de los sueldos. En el caso de Jara Torres, cerca de diez mil pesos de los doce mil setecientos setenta y cuatro que cobraba la mujer. Por otro lado, parte de los comprobantes que se usaron para los créditos que se sacaban a nombre de la mujer son de un domicilio que es alquilado por el esposo de Lorena Meschini a  la ex esposa de Raúl Centeno (hermano del concejal y también es empleado municipal).

Resulta que quien aparece como una de las involucradas también y que tramitaba los créditos de Jara Torres, era Estela Baldovino quien en su momento integró la lista de Pablo Narváez como edil –hijo de Juan Narváez-. Frente a este escándalo, desde el radicalismo se la quisieron sacar de encima.

LA ACTUAL CONCEJAL ESTELA BALDOVINO

Pero finalmente, lo cierto es que ante las presiones políticas de este caso, la Justicia no se terminó de ocupar. A pesar de las pruebas con videos que complicaban más aún a los involucrados, la denuncia de Silvia Jara contra su ex jefe Centeno, su secretaria y Estela Baldovino, terminó “durmiendo” llamativamente en la Justicia.

Este caso tuvo fuerte repercusión en el radicalismo y diversos cruces de Cornejo e Iglesias, sin embargo desde el partido hicieron un largo silencio respecto de la corrupción en Guaymallén.

En política, se utiliza mucho el recurso de financiarse a través de empleados que acceden a tener un trabajo, obra social, jubilación, todo por cuenta del Estado, a cambio de generosos aportes (una generosidad del 50 %, más o menos) a los dirigentes partidarios que les facilitaban el ingreso al Estado.

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Como este caso, fueron denunciados numerosos “ñoquis” que vinculan a este concejal radical que lleva años en Guaymallén. Incluso, la misma hija de Daniel Centeno salió a denunciar a su padre y nombró a una decena de personas de su entorno a las cuales señalaba como que él las acomodó en diversos puestos, las trataba de “ñoquis” que cobraban lo que en ese momento equivalía a alrededor de 7 mil pesos.

La joven fue más allá de las acusaciones personales y nombró a varias personas del entorno de su padre a las cuales señala como que él las acomodó en diversos puestos, las trata de “ñoquis”. La hija del concejal también habló sobre propiedades. Posteriormente, denunció que fue amenazada.

Aquí la lista que fue difundida en su momento por la joven:

El reclutamiento de ñoquis en Guaymallén es alevoso y no diferencia partidos políticos. Se hacen negocios que siguen hasta la actualidad, se incorporan ñoquis a los que se les cobra gran parte de su sueldo, y además, se sacan créditos en su nombre. Esto pasa tanto en el peronismo como en el radicalismo. Lo que sucede, es que desde arriba intentan tapar algunos casos indefendibles de su propio partido para no mancharse, como lo hicieron entre otros, Iglesias y Cornejo.

DANIEL CENTENO RESPALDADO POR EL MISMO JULIO COBOS EN GUAYMALLÉN.

Otro “ñoqui” de Centeno

El Director del Centro de Congresos y Exposiciones de la Provincia es Néstor Fabián Manzur, un acaudalado empresario que incluso fue otro precandidato a intendente de Guaymallén apoyado en la época electoral por Cornejo.

El caso se repite también, es que en otras épocas no iba a trabajar al municipio y según fuentes allegadas de la comuna, también era “ñoqui” del mismo radical Centeno. Cobraba parte de un sueldo compartido como acostumbraba a negociar el concejal radical.

Luego, Manzur, cuando decidió postularse como candidato a intendente del departamento, renunció a este beneficio días antes, quizás para no “manchar” su campaña electoral. Paradójicamente, el ex “ñoqui” tiempo después asumió como directivo del Centro de Congresos y Exposiciones en la gestión Cornejo.

La “vista gorda” de Iglesias

Cuando le consultaron las medidas a tomar frente a todas las denuncias que venían vinculando a los radicales Daniel Centeno y Estela Baldovino, el recientemente electo intendente de Guaymallén contestó: “Ya voy a ver… pero la gente sabrá quién es cada cual… Todos los funcionarios de cualquiera de los dos poderes que esté acusado formalmente de un hecho de corrupción tiene que dar un paso al costado, y eso debe ser una conducta permanente”.

Daniel Centeno continúa desempeñándose como concejal en Guaymallén, así como Juan Narváez y la cuestionada Estela Baldovino también llegó insólitamente a ocupar el cargo de concejal del departamento.

Fuente Diario Somos

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