Acaso por las múltiples reuniones mantenidas y la marcha en común que hicieron con la CGT, los movimientos sociales replican el sistema sindical.
Según detalla el diario Clarín, negocian ajustes de los planes como si fueran paritarias, cobrarán un aguinaldo en diciembre, y sellaron una acuerdo con el Ejecutivo para que mañana Diputados de media sanción a la ley de Emergencia Social (luego hará lo propio el Senado) que les otorgará de acá a 2019 unos 30.000 millones de pesos, además de darle rango institucional a la organización de estos trabajadores informales. Ahora se suma otra caja millonaria: los piqueteros podrían tener su propia obra social.
¿Hubo un pedido, por parte de Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, de crear una obra social para los trabajadores informales?, se le preguntó a Luis Scervino, el titular de la Superintendencia de Servicios de Salud y en definitiva quien aprobará o no el otorgamiento de esa licencia.
– Es cierto. Aún deben completar una serie de información y si todo lo presentado está bien podrían obtener una obra social, que en su caso sería la Obra Social de los Trabajadores de la Economía Popular (OSTEP).
Luego, el funcionario agrega: “Por lo pronto cumple con ciertos requisitos por tener personería jurídica otorgada por el Ministerio de Trabajo, tiene un Estatuto y autoridades formales”.
Durante el gobierno de Juan Carlos Onganía, luego del Cordobazo, se le dio un marco jurídico al complejo régimen de las obras sociales bajo la ley 18.610 (hoy se cumplirían 47 años de su promulgación): había en el país una situación de mucha tensión política y social. Con el paso del tiempo, esa normativa quedó absorbida por las actuales leyes 23.660 y 23.661 promulgadas durante la época de Raúl Alfonsín: fijaban el financiamiento de la Seguridad Social sólo para aquellos empleados que tenían un trabajo formal y estable.
Más adelante, se crearon, en este orden, los contribuyentes/aportantes de regímenes especiales como son los monotributistas (hoy, 1.160.000), las empleadas domésticas (350.000) y finalmente los monotributistas sociales (430.000).
Los argentinos inscriptos en los dos primeros rubros aportan $ 419 al sistema de Obra Social (no importa la categoría, todos aportan lo mismo generando inequidad entre los que menos facturan y los que más lo hacen; situación que se podría cambiar modificando la ley), mientras que los “monotributistas sociales” (los que trabajan en cooperativas, por caso) sólo pagan el 50% de ese importe, mientras que la otra mitad la financia el Estado.
A este universo de dos millones de aportantes apunta Pérsico en su reclutamiento de afiliados. En definitiva, para afiliarse a la OSTEP, como para afiliarse a cualquier otra obra social, los interesados deben realizar sus aportes.
Un dato: de acuerdo a lo que pudo sondear este diario, alrededor de unos 10.000 trabajadores informales, nucleados bajo el Movimiento Evita, se estarían atendiendo en la obra social de Ladrilleros, por lo que de prosperar la OSTEP muchos o todos se podrían pasar, lo que generaría una masa crítica importante de personas desde el vamos que canalizarían con su aporte de $ 419 a la entidad de Pérsico. Sólo esa cuenta da $ 4.190.000.

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