El sector conservador a cargo del oficialismo partidario se aisla y critica al Gobierno de la mano de Carlos Balter y Marcos Niven, mientras los Demócratas por el Cambio, con Richard Bataggión, Josefina Canale y Diego Arenas apuestan al Frente Cambia Mendoza y solicitan elecciones internas a la brevedad

Notable parangón del tango de Gardel y Lepera con el presente político del veterano dirigente ganso Carlos Balter, quien con un proceder a todas luces rupturistas, pone al borde del quiebre y de la extinción al centenario y debilitado PD.

“Ahora cuesta abajo en mi rodada, las ilusiones pasadas, ya no las puedo arrancar, sueño con el pasado que añoro,el tiempo viejo que hoy lloro y que nunca volverá”: eso parece decir Balter que supo tener su cuota de poder en la década de los 90 y que después de muchos años volvió al ruedo político y soñó con reverdecer viejos laureles, pero las épocas y formas de hacer política son bien distintas, y él, en compañía de Marcos Niven, se aferró a viejas tácticas y triquiñuelas políticas para no dejar participar en las urnas a la nueva camada de dirigentes que integran el sector interno Demócratas para el Cambio, que se autodenominan frentistas y se muestran cercanos al gobierno de Cambia Mendoza, que conduce Alfredo Cornejo.

Balter, según comentan sus correligionarios, nunca se sintió parte del Frente que ganó las elecciones en el 2015, solo tuvo que acatar y seguir la voluntad de la mayoría de los dirigentes demócratas, porque en el fondo él era el gran responsable de la abrupta caída del centenario partido provincial, que no tenía un solo representante en la Legislatura provincial.

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Producto de ese frente lograron que Marcos Niven ocupara una banca en la Cámara de Diputados, pero increíblemente desde esa banca el dirigente oriundo del Este mendocino se transformó en el peor de los opositores del gobierno, a tal punto que con su voto en contra del proyecto de Reforma Judicial, hizo perder al Gobierno una pulseada fundamental para tratar de modernizar y agilizar una Justicia mendocina, muy cuestionada en estos tiempos, que no acepta cambios y se aferra a viejos privilegios corporativos.

Un veterano dirigente ganso comentaba: “Si sos parte de un frente, sos parte de los aciertos y errores, de las pérdidas y de las ganancias, de última si tienen alguna objeción, que voten por mandato partidario, pero siempre en el mismo frente que los hizo legisladores”. Más claro, echarle agua.

Muy poca gente se vio el viernes pasado cuando asumió Marcos Niven al frente del comité de la calle Sarmiento, acompañado por Balter, una foto en soledad en donde los dos, aunque no lo digan, comprenden que ganaron una batalla interna, a lo Pirro, e íntimamente saben que con su errático proceder político, difícilmente representen la renovación y el cambio tan necesario para la resurrección del histórico partido provincial.

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Elecciones internas ya

Desde el sector interno Demócratas para el Cambio, cuyos principales dirigentes son Richard Bataggión, Josefina Canale, Diego Arenas y Oscar Sagás, difundieron un documento donde piden elecciones complementarias considerando ilegítima la conducción asumida por Marcos Niven. Este sector entiende que corren nuevos tiempos políticos, el país dejó de ser bipartidista y se consolidan los frentes partidarios con ideas afines. Esta actitud, netamente frentista, los diferencia largamente de las ideas de Balter y Niven.

En el documento dejan de manifiesto “la necesidad de constituir un espacio de pensamiento y acción política capaz de generar ideas, iniciativas y capital humano para contribuir al éxito de la gestión de gobierno de Cambia Mendoza y Cambiemos, y engrandecer al Partido Demócrata. Apoyar este proyecto sin retaceos es un deber patriótico que no admite excusas en nombre de divergencias personales o sectoriales”, en obvia alusión a los cuestionamientos que Marcos Niven le hiciera al Gobierno por la propuesta de designar a Gabriel Miró en la Oficina de Investigaciones Administrativas y Ética Pública, y de Jimena Latorre al EPRE.

Las críticas a la conducción de Balter también tuvieron su lugar en el documento responsabilizándolo no solo de no lograr sumar concejales ni legisladores, sino también de haber descolocado la posición frentista del PD, dejando bien en claro que la nueva conducción de Marcos Niven es la continuación del fracaso de Carlos Balter.

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Pocas expectativas por Niven

Hay pesimismo y desilusión. Pocos creen que la conducción de Niven, como nuevo presidente, lleve a buen puerto al PD. Es más, muchos creen que esta nueva conducción intentará salirse del frente Cambia Mendoza, o como decía un dirigente mientras comunicaban el documento: “Niven es un títere de Balter. Agregale a eso que si Niven se corta solo en las decisiones del bloque, todo lleva a pensar en una ruptura del partido”.

Lo cierto es que el mayor esfuerzo seguramente lo tendrán que hacer los dirigentes que propician el cambio y que apuestan al frente. Desde el lado del oficialismo partidario todavía hay dirigentes que no comprenden el presente y actúan como dice el tango: “Ahora triste en la pendiente, solitario ya vencido”.

Dependerá de los jóvenes y de los dirigentes que apuestan al futuro, que el PD no sea nunca más letra de tango y vuelva a ser el orgullo de muchos mendocinos que todavía lo recuerdan como un partido progresista que contribuyó en gran medida al engrandecimiento de nuestra provincia.

Por don Pancho Gabrielli, por Emilio Civit, por Guillermo Cano y por muchos otros hombres ilustres, vale la pena intentarlo.

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