Leonardo Fariña, en las 85 páginas en las que se resume su declaración ante el juez Sebastián Casanello, deja en claro algo: Martín Báez era una persona clave en el armado financiero que comandaba su padre, Lázaro. Trasladaba el dinero, estaba al tanto de la apertura de cuentas para enviar fondos al exterior, viajaba al extranjero con el contador Daniel Pérez Gadín, se movía en camionetas negras en las que llevaban millones de dólares y euros. No sólo es titular del 50% de las acciones de Austral Construcciones, empresa utilizada en la estructura de lavado de dinero, sino que fue la persona de confianza elegida por el empresario K para garantizar un tránsito fluido en la ruta del dinero K.
Esta parte central de la confesión de Fariña agrega un dato clave a la causa y lo que puede pasar con ella. Tanto Báez padre como su mujer ya hicieron trascender que abrirán la boca (con acusaciones que llegarían a lo más alto del poder) si se complicaba la situación judicial de su hijo. Esto sería, si termina preso. Esta mañana, Martín Báez fue a Tribunales pero a notificarse de la inhibición de bienes que dispuso Casanello, según dijeron a Clarin desde su entorno. Por el momento, el hijo mayor del empresario debe quedarse en Buenos Aires. ¿Cómo seguirá su futuro?  
En la declaración que trascendió ayer, al menos 12 veces nombra Fariña al mayor de los hijos varones de Lázaro Báez, remarcando siempre que era un participante activo y sobre todo, “el representante del dueño”.
El valijero cuenta que por 2010 se conocen con los Báez en las oficinas de Austral Construcciones ubicadas sobre la ruta 3, en el ingreso principal a Río Gallegos. Fariña tenía allí un escritorio que nunca utilizaba y se manejaba con total libertad. Estaba auditando la empresa que se constituyó 12 días antes de que Néstor Kirchner asumiera como presidente y que manejó más de $ 16.000 millones del Estado en obra pública. 
Uno de los primeros logros financieros a favor de Báez y diseñado por Fariña fue el Fideicomiso de $ 350 millones donde se colocaron de garantías certificaciones de obras de Austral y Kank & Costilla. “Martín Báez participó de la reunión con Juan Carlos Fábrega, entonces presidente del Banco Nación”, señaló el ex marido de la modelo Karina Jelinek, al recordar el encuentro clave que les permitió montar un fideicomiso que sería el salvataje económica para el empresario K. 
En las oficinas de Austral, en reuniones en Buenos Aires y en el avión privado de Lázaro, el Learjet  LV-ZSZ que se incendió en 2015 al despistarse, el contador ratificó que los Báez lo conocen bien: “En varias declaraciones indagatorias todos negaron conocerme,  quiero destacar que con Albornoz (el escribano a quien le allanaron hace dos semanas la oficina en Río Gallegos)  tiene conmigo un vuelo junto Martín Báez y Claudio Bustos, y la hija mayor de Báez (Luciana)”. 
Al momento de explicar cómo se movía el dinero que muchas veces provenía de Santa Cruz, Fariña señaló ante Casanello que el dinero “se guardaba no más de un día hasta que se hiciera la operatoria, en el departamento de barrio Belgrano perteneciente a Lázaro Báez”. En ese departamento vive Martín desde que su padre quedó detenido. 
La declaración de Fariña fue más allá, y lejos de dejarlo al margen de toda la estructura de lavado de dinero, sostuvo que para todo esto fue necesario crear una cuenta “puente” que después se conocería como Teegan: “Esto se hizo a nombre de Martín Báez y tenía una duración de 180 días”, dijo. Esa cuenta se utilizaría para trasladar el dinero a una cuenta final en el Banco Lombard Odier. “Ahí se colocaron 1,5 millones de dólares y se trasladaron desde Carabelas 241 (oficinas de Austral) en una Hilux Negra en la que iba Martín”, contó el arrepentido. 
Dando más detalles sobre esa operatoria, Fariña indicó que la firma de apertura de cuenta la hizo el hijo de Lázaro Báez: ”Ese día volvió de España con DIego Mónaco, presidente de Epsur, y tenía un traje marrón; me acuerdo porque Martín nunca usaba traje”.
En la indagatoria ante Casanello, los videos de SGI no pasaron inadvertidos. El fiscal le consultó a Fariña si las imágenes “se compara con un eslabón de este tipo de operaciones”. La respuesta fue contundente y apuntó al mayor de los hijos varones del empresario K: “Sí, a través de la presencia de Martín Báez representando al dueño, Lázaro Báez, acompañado de una persona de confianza, Pérez Gadín (el contador detenido hace dos semanas)”.
Aunque Fariña señaló que a SGI, conocida como “La Rosadita”, la empezaron a utilizar como un lugar de paso, dio el nombre de otras financieras: Maguitur, Turimar, Cohen Sociedades de Bolsa, y Forex. “Se usaban para mandar guita”, reiteró el asesor financiero. La última de las empresas fue la que se utilizó por primera vez “para mandar plata y se abrió una cuenta cuyo titular era Lázaro por 10.000 dólares, ahí fuimos con Martín a entregar el dinero y después se le transfirieron 900.000 dólares”, contó.
El arrepentido habló de una Hilux color negra como el principal vehículo para trasladar el dinero, con un detalle no menor: “Siempre Martín Báez va en la camioneta, la camioneta nunca viaja sola”, y relató que un día llevaron “cerca de tres millones de euros para transferir”.
Para comienzos de 2011 y contando que existían siete líneas de celular, con números correlativos, que se distribuían entre Lázaro, Martín, Pérez Gadín y él, hubo un viaje a España que realizó Martín junto a Pérez Gadín y Jorge Chueco, el abogado que desapareció la semana pasada y fue recapturado el lunes.  
El primer indicio de la ruptura con Cristina Kirchner también fue recordado por Fariña. Y allí vuelve a mencionar al hijo del empresario. Fue meses después del fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner. “Fueron Lázaro Báez, Martín Báez y Claudio Bustos a la Quinta de Olivos a encontrarse con Cristina Kirchner y volvieron enojados porque le dio de baja a la adjudicación de palabras para la refacción y concesión de los peajes de la ruta interbalnearia”.
Finalizando su extensa declaración, que puso en claro el rol preponderante de Martín en los negocios de su padre, el fiscal le pregunta sobra la incorporación a los activos de Austral Construcciones, de una sociedad. Fariña habló de “Fiduciaria Northville” y fue contundente al decir que no creía que “podría llegar a generar cinco millones de dólares”. Esta empresa es del hijo de Báez, constituida por 2009 con Fernando Cantín, hijo del ex intendente K de Río Gallegos Raúl Cantín.
 
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