El gobierno, las empresas y el IPV esperan que la Nación destrabe los pagos para la construcción de viviendas que están frenados desde octubre y para ello hay una cuenta regresiva en marcha: luego de una reunión realizada a mediados de febrero en Buenos Aires, desde Casa Rosada se comprometieron a comenzar a transferir recursos en 5 semanas. Ese plazo se cumple este mes y todos esperan que se cumpla para poder reactivar las obras a mejor ritmo. Según aseguran, la Nación adeuda 160 millones de pesos por los meses de atraso. Al menos esperan que se transfiera la mitad de ese monto.

Hasta ahora se han comenzado a regularizar algunos pagos con las empresas con las que se acarrea una deuda menor a un millón de pesos. Al igual que con el resto de los trabajos públicos, el 1 de marzo era el plazo puesto para retomar la actividad. Pero ese objetivo podría correrse varios días por la negociación que llevan adelante las empresas con el Gobierno.

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Para este año, el IPV se puso como plazo terminar y entregar 684 casas y en 2017 otras 1600. Se trata, en todos los casos, de barrios que quedaron a medio hacer. En teoría, en la actualidad existen 12 planes vigentes de los cuales solo unos pocos tienen financiamiento asegurado. Uno de ellos es el “Techo digno”, que se trata de una reconversión de los programas plurianuales históricos del instituto. A este programa corresponden las 684 viviendas que serán terminadas antes de fin de año, pero aún quedan otras 3600 –de la misma línea–, que serán terminadas en los próximos años.

Gustavo Vera, secretario técnico del IPV, aclaró a Diario Vox que la baja cantidad de viviendas a entregar responde a “la necesidad de finalizar todas aquellas obras que estaban paralizadas por falta de financiamiento o que la administración anterior dejó de hacer porque el Gobierno usó los fondos para otras cosas”. “Reconocemos que nuestro plan no es ambicioso, pero es parte de la responsabilidad que nos pidió el Gobernador cuando nos hicimos cargo de nuestras funciones”, resaltó.

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Vera aclaró que “en el corto plazo no hay perspectivas para reiniciar las inscripciones, dado que hasta que la Nación no brinde nuevo financiamiento o la situación provincial cambie, solo podremos abocarnos a terminar lo que ya esté en marcha”.

De este modo, por más que las municipalidades sigan inscribiendo a familias, el IPV no tomará en cuenta sus nombres hasta pasados dos años. “Hoy estamos terminando casas que se proyectaron en 2013 y aun así muchas tendrán que esperar para los próximos años”, sentenció.

    “Hoy estamos terminando casas que se proyectaron en 2013”

Uno de los obstáculos que se encuentra hoy el instituto para acelerar el ritmo de construcción es que los costos cambiaron desde su ejecución. “Las casa de Techo Digno se construyen con el 80% de fondos nacionales y 20% provinciales. Si bien la Nación giró los fondos, la Provincia nunca puso su parte y hoy la actualización de los costos por inflación, tienen que ser abonados por el Gobierno provincial”, explicó el secretario técnico.

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A esto se suma la posibilidad de que el IPV deje sin efecto la construcción de algunos barrios que ya han sido adjudicados a las empresas pero que todavía no se construyen. Esto se debe a que “los emplazamientos no cumplen con las condiciones necesarias y los trabajos de acondicionamiento superan el valor total del barrio”, explicó y dijo que “todavía no hay un número cantidad determinada, pero sí hay muchos proyectos que están siendo reevaluados”.

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