Con estos resultados, el líder del PP, que recibe el 43,75 % de los votos, desplaza a los socialistas en el poder, quienes logran su peor resultado con el 28,89% de los sufragios, escrutado el 63,75 por ciento de los votos.

 

Los nacionalista catalanes de Convergencia i Unió (CiU) son la tercera fuerza política en el Congreso de Diputados con 16 escaños, al recibir un 4,39 % de los votos, mientras la coalición de Izquierda Unida-Los Verdes (IU-ICV) alcanza 11 escaños, con el 7,04 por ciento.

 

Después de más de una década, los independentistas vascos vuelven a conseguir representación a través de la coalición Amaiur que obtiene 6 escaños, con el 1,82 % de los votos, al igual que el PNV (Partido Nacionalista Vasco), que consigue 6 escaños con el 1,80 % de los sufragios.

 

En tanto, Unión Progreso y Democracia (UPyD) consigue 5 diputados, con el 4,64%, y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) 3, con el 1,11 %, y el Bloque Nacionalista Galego (BNG) 2, con el 0,56%.

 

También logra un representante el Foro Asturias, de Francisco Álvarez Cascos, y otro escaño quedaría en manos de Comprimís.

 

Medidas insuficientes

La congelación de las pensiones, el retraso de la jubilación hasta los 67 años, la reducción del salario de los funcionarios y la subida de impuestos no lograron atajar el avance del desempleo (21,52%), que afecta a casi cinco millones de personas, ni reactivar una economía que creció 0% en el tercer trimestre y 0,2% en el segundo.

 

Tampoco bastaron para tranquilizar a los mercados, que tras haber hecho caer a varios gobiernos europeos, en los últimos días habían mantenido a España bajo una fuerte presión.

 

Los socialistas ”no lo hicieron bien en la otra legislatura y tiene que haber un cambio”, afirmaba poco despúes de votar en Madrid María José Ruiz, esteticista desempleada de 61 años.”Siempre he sido socialista pero no me queda más remedio” que votar a la derecha, aseguraba.

 

No obstante, en su opinión el PP ”está aprovechando que el cambio es necesario, pero no tiene ningún mérito”. Para otros resulta difícil creer que uno u otro partido sea capaz de poner al país en la vía de la recuperación.

 

El gobierno socialista español se convierte así en la nueva víctima de una crisis económica que ya provocó cambios de gobierno en otros países europeos.

 

Con estas elecciones ”se habrá completado un proceso no escrito ni planificado de sustitución de los gobiernos en todas las economías europeas consideradas periféricas: Grecia, Irlanda, Portugal e Italia, además de la propia España”, consideraban los analistas financieros de Bankinter.

Infobae

 

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