Empresarios ya alertan contra el 30% de aumento: ”Es inviable”

Por: Carlos Burgueño para ambito.com
Los empresarios pasaron a la acción. Ante las embestidas sobre los reclamos de aumentos salariales del 30% de varios gremios claves, los representantes de los privados ya embisten públicamente contra esa posibilidad; además de haber comenzado ya a desplegar su red de contactos con el Gobierno para frenar estos pedidos de aumentos salariales. Para los privados, el número es el mismo que el Ejecutivo: un 20% para todo el año, y la posibilidad eventual de discutir a fin de año, y sólo si 2013 termina siendo un buen ejercicio, algún premio no remunerativo.

El más directo fue ayer Daniel Funes de Rioja, en su calidad de representante de Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), al afirmar que la posibilidad de tener que pagar el 30% es directamente ”inviable”. Ese nivel de alzas, adelantado el lunes por este diario, fue el que oficialmente anunció que pedirá la Confederación de Asociaciones Sindicales de las Industrias Alimenticias (CASIA), la contraparte de la COPAL en las negociaciones. Ambos sectores representan a los productores y a los gremios de todas las empresas de alimentos y bebidas, y se debaten hace años en acuerdos de aumentos salariales importantes para frenar las embestidas de las ”comisiones internas” de izquierda dura que pueblan las grandes compañías del rubro. De hecho, en 2012 el sector obtuvo un alza promedio del 35% por este motivo, bajo la promesa de bajar sustancialmente las pretensiones este año. Ahora la COPAL quiere hacer valer este acuerdo.

Para Funes de Rioja, el principal temor que se percibe entre los empresarios es que la pelea política entre las dos CGT de Hugo Moyano y de Antonio Caló, y las CTA de Pablo Micheli y Hugo Yasky terminen dirimiendo sus internas con ver quién logra al final del período de negociaciones paritarias el incremento más alto. ”Que no haya una competencia entre gremios por ver quién tiene el aumento salarial más importante”, pidió públicamente el representante de las empresas de alimentos. Se trata, además, de un sector privado bastante cercano al Gobierno, que incluso siempre es proclive a negociar los acuerdos de precios con el mismísimo secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Tanto es así, que en la última reunión anual del sector organizada en mayo de 2012, fue el único, y polémico, encuentro donde concurrió la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, quien, como su jefe Moreno, sólo se moviliza y conferencia en territorio amigo.

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La CASIA arrancará sus negociaciones en marzo, y es un sector gremial que tiene sus propios cálculos de inflación para justificar sus reclamos, dado que son los trabajadores de los rubros alimentos y bebidas los que están más cerca de los productos que suben de valores. La entidad afirma que los precios aumentaron el año pasado un 27,56% y que la canasta básica llegó en diciembre a los 7.967 pesos mensuales. Para el INDEC, ese dato es de 1.600 pesos. Curiosamente el de la Alimentación se trata de uno de los primeros gremios que aceptaron militar en la CGT oficialista de Antonio Caló, ayudando además a atraer a otros sindicatos algo díscolos en su momento a abandonar a Hugo Moyano.

Gusto a poco

Precisamente, el camionero fue el segundo que oficialmente anunció que reclamará un alza salarial este año del 30%. En el caso del titular de la CGT rebelde, su pedido se justifica, según sus palabras, en el gusto a poco que tuvo la suba del mínimo no imponible de Ganancias anunciado por Cristina de Kirchner la semana pasada. Según Moyano, sólo con un aumento de semejante nivel se podrá equilibrar el 20% de alza en el mínimo para la cuarta categoría, con la inflación real del 25% registrada el año pasado para que el poder adquisitivo de los choferes no pierda capacidad de compra. En la misma posición se encuentran otros gremios, como los petroleros, mineros, automotrices, metalúrgicos de grandes compañías (Techint, Aluar, Siderar, Acindar), bancarios, telefónicos y la mayoría de los operarios de servicios. En todos los casos se trata de afiliados que perciben salarios superiores a los $ 8.360 mensuales para los solteros y los 11.563 pesos para los casados y, según sus propios cálculos, afectados por la escasa mejora en el impuesto. Conociendo la situación, muchas de las empresas del sector ya comenzaron a tomar contacto directo con el Gobierno para construir con tiempo una barrera que ponga freno a las pretensiones de alzas salariales del 30% de todos estos rubros. El oficialismo ya la está preparando, acelerando las negociaciones con algunos gremios que acepten aumentos salariales del 20%, como los taxistas de Omar Viviani, los constructores de Gerardo Martínez, los empleados públicos de Andrés Rodríguez y los encargados de edificios de Víctor Santamaría. El oficialismo cree que cerrando estas paritarias a comienzos de abril, el resto de los gremios, fundamentalmente los más combativos y cercanos a Moyano, moderará sus reclamos, al menos colocándolos cerca del 25%. Sería finalmente el mal menor.

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