A pesar del compromiso asumido por el Gobierno de reducir la emisión monetaria como método para controlar la inflación, en marzo el Banco Central giró al Tesoro $10.600 millones.
Si bien se trata de la primera emisión en lo que va del año, el monto es relevante si se lo compara con  los $80.000 -cifra récord- que emitió el Central durante el último año de gestión kirchnerista. Los números muestran el objetivo de reducir el déficit fiscal se encuentra todavía distante.
Con esta emisión, la expansión monetaria interanual trepó a un 28%, cifra alta aunque considerablemente menor al 40% con el que cerró la administración de Vanoli. En el gobierno juzgan que controlar ese ritmo expansivo de la base monetaria es indispensable para poder frenar la inflación, que menguaría a partir del segundo semestre, según la promesa de Mauricio Macri. 
Entre las herramientas de las que dispone el gobierno para financiarse sin recurrir a la emisión se encuentran el crédito externo, para el que es necesario un pronto acuerdo con los holdouts, y la colocación de bonos del Tesoro en el mercado local. Una tercera vía es la reducción del déficit fiscal, camino que en el Gobierno ha optado por la gradualidad.
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