La anunciada ”ola amarilla” que vendría a sepultar a la ”ola naranja” por ahora no se está dando. Las últimas encuestas muestran un repentino estancamiento en los apoyos a la candidatura presidencial de Mauricio Macri mientras que el Gobierno nacional y sus candidatos –el más taquillero de ellos, Daniel Scioli- continúan con imagen en leve ascenso a medida que van quedando en el olvido el caso Nisman y sus enredos. En el macrismo confían revertir esta tendencia a partir de este segundo domingo de PASO, pero eso está por verse.

El estancamiento –o ligero retroceso, según algunos consultores- de Macri evidencia dos cosas. Primero, que el acuerdo con el radicalismo fue algo más relevante a nivel estructuras que útil para ganar nuevos apoyos. ”Esos votos radicales ya se habían ido con Macri”, explica un encuestador que en los últimos tiempos realizó trabajos para el macrismo. Segundo, que la decisión del jefe de gobierno porteño de apoyar como su sucesor a Horacio Rodríguez Larreta en perjuicio de Gabriela Michetti –un ”dedazo” tan en el estilo de la ”vieja política” que el PRO asegura venir a reemplazar- y el griterío que acarreó esa pelea interna le significó un costo político.

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En el PRO están convencidos de que el leve bajón se revertirá a partir de este fin de semana. Porque en las PASO en Mendoza se impondrá Alfredo Cornejo, un candidato radical pero lanzado bajo el paraguas del acuerdo con el macrismo. Y que en Santa Fe el cómico Miguel Del Sel puede, al fin, dar el golpe. Ni hablar del próximo domingo, con las primarias de la Ciudad, donde esperan que la dura competencia entre Michetti y Rodríguez Larreta se traduzca en una masiva participación de porteños en la interna del PRO.

En el Frente para la Victoria no lo ven de la misma manera. De lo primero que hablan es de la centralidad que conserva la presidenta Cristina Kirchner y, a la par, la mejora que exhiben los candidatos del oficialismo. En las encuestas no se ven sutilezas como si aquél es más o menos kirchnerista que éste. No: si Cristina Kirchner sube, Scioli también lo hace. Y dicen que eso está sucediendo.

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También sostienen, y podrá comprobarse muy rápido, que en los distritos donde les pronosticaban una derrota por goleada, el FpV muestra signos de recuperación. Por ejemplo, en Santa Fe, el candidato a gobernador Omar Perotti se afianzó en los últimos días de campaña. Que todo lo que suma, además, resta directamente a Del Sel en una disputa por el mismo electorado. Aún no se animan a decir que puede salir segundo, pero sí que está en una discusión que hasta hace poco se creía no formaría parte.

Lo mismo sucede en la Ciudad de Buenos Aires con Mariano Recalde. Con fuerte apoyo de la Casa Rosada y una performance convincente en sus presentaciones mediáticas, Recalde fue sumando puntos en las últimas semanas. Con el aporte del resto de los precandidatos K en competencia, el FpV podría birlarle al ECO de Martín Lousteau el segundo lugar y apostar luego a una polarización con el PRO.

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Un buen resultado en Santa Fe y Capital, históricamente adversos para el kirchnerismo, podría servir para enfriar el envión del macrismo, que imagina esos distritos como trampolín para las aspiraciones presidenciales del jefe de gobierno. En cuestión de días se podrá conocer cuánto hay de cierto y cuánto de fantasía en estas especulaciones. La duda que persistirá será qué podría haber sucedido si candidaturas como las de Perotti y Recalde se hubieran instalado con más tiempo y no casi sobre el cierre de listas, como se hizo. Claro que, en ese caso, no estaríamos hablando de kirchnerismo sino de otra fuerza, una que creyera más en los beneficios de planificar con plazos un poco más extendidos.
El Destape

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