Completado el recuento oficial de 59,99 por ciento de las mesas, Piñera obtenía 1.805.702 votos (44,23 por ciento) contra 1.245.166 (30,5 por ciento) de Frei, de acuerdo con el segundo informe del Servicio Electoral, leído por el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, que no mostró diferencias significativas con las tendencias previstas por las encuestas previas.

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Los otros dos postulantes, el diputado Marco Enríquez-Ominami y el ex ministro Jorge Arrate -ambos escindidos del Partido Socialista, uno de los miembros principales de la Concertación gobernante-, reunían respectivamente 791.974 votos (19,39 por ciento) y 239.587 votos (5,86 por ciento), y pese a ello tuvieron motivos para quedar conformes con el resultado.

 

La escasa probabilidad de que las elecciones arrojaran sorpresas quedó reflejada en la tranquilidad con que en general transcurrieron y en las tempranas declaraciones de la presidenta Michelle Bachelet, quien esta mañana, tras emitir su voto en una escuela santiaguina a la que llegó caminando entre aplausos, dio por seguro que sería necesario un ballotage para designar a su sucesor.

 

”Todos sabemos que va a haber una segunda vuelta; ésta es la primera, pero seguramente tendremos una segunda jornada en la que todo va a funcionar como siempre”, afirmó la presidenta que se apresta a entregar el gobierno en marzo próximo con una tasa de popularidad de 80 por ciento, inédita a esta altura de un período presidencial.

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La misma idea se profundizó por la tarde, cuando aún no se había difundido el primer reporte oficial sobre el escrutinio y sólo se conocía una encuesta de boca de urna con resultados muy similares a los que después difundiría el Servicio Electoral.

 

Entonces, el ministro de la Presidencia, José Viera Gallo, reconoció que ”hay una buena votación de la derecha”, pronosticó que la segunda vuelta electoral ”va a ser muy competitiva” y llamó a que la candidatura de Frei se convierta en ”la causa común del progresismo, que hoy se presentó dividido”.

 

Piñera, que a las 21.30 (la misma hora en la Argentina) aún no se había pronunciado públicamente, agradeció luego de votar el apoyo de ”millones de chilenos” que ”han puesto su esperanza de una vida mejor”, a los que les prometió ”tiempos mejores para Chile, muy especialmente para los que más necesitan un buen gobierno”.

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No obstante, el presidente del Senado, Jovino Novoa, dirigente de la Unión Demócrata Independiente (UDI) que integra la Alianza por el Cambio que postula a Piñera, dio por seguro el triunfo de éste en el ballotage al declarar que espera ”contar con un parlamento que permita hacer un buen gobierno” a su candidato.

 

Tampoco Frei había hablado en público después de los comicios, pero su vocero, el también senador Jorge Pizarro, había celebrado el pase a la segunda vuelta y convocó para ella a quienes ayer votaron por Enríquez-Ominami y por Arrate.

 

”Estamos en segunda vuelta y la vamos a ganar voto a voto”, resaltó Pizarro, quien convocó a ”la gran mayoría de los chilenos, progresistas que quieren un país mucho más solidario y democrático”, a votar por Frei en el ballotage porque ”55 por ciento de los chilenos demostró que quiere un Chile justo, libre, democrático y solidario”.

 

El diputado Esteban Valenzuela, vocero de Enríquez-Ominami, admitió implícitamente que su candidato quedaría fuera de la segunda vuelta pero resaltó que ”Chile cambió y perdió el miedo”, y aseguró que su sector se constituyó en ”la tercera fuerza política que rompió con el duopolio en el país”.

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Luego de votar, Enríquez respondió a una consulta que hablar en ese momento de eventuales pactos para el ballotage habría sido ”una falta de respeto” a sus electores, pero Valenzuela anunció tras los comicios que aquél se aprestaba a hacer ”un importante anuncio y una amplia convocatoria para hacer un nuevo camino progresista para Chile”.

 

Por último, Arrate, el primero de los cuatro candidatos que había hablado públicamente tras los comicios, coincidió con Valenzuela en celebrar el ”derrumbamiento del sistema binominalista” y sostuvo que su fuerza contribuyó a que se produjeran ”avances extraordinarios” para ”ganar confianza” en la ”reconstrucción de la izquierda”.

 

”Esta noche no hemos ganado la elección presidencial pero hemos avanzado una enormidad; no es un triunfo sino un avance, una construcción de nuevas confianzas”, dijo.

 

Unos 8,2 millones de chilenos estaban habilitados para elegir ayer, además del presidente, los 160 diputados nacionales (cuyas bancas se renovaban totalmente) y la mitad de los senadores.

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