Elecciones 2011: Un largo camino a Casa… Rosada

 

 

La primera impresión

 

La primera impresión que ofreció el resultado de las últimas elecciones fue la imagen de un gobierno totalmente debilitado, sin protección y con un gran avance de la oposición, tanto política, como económica y mediática. Los más duros críticos hasta se animaron a hablar de adelanto de elecciones, asegurando que al gobierno no le quedaba base de sustentación.

 

Se generaron rápidos movimientos internos:  inquietud entre los gobernadores justicialistas, afloraron las internas en la CGT (mayor organización de respaldo al gobierno) y, hasta  se llegó a hablar  de ruptura en el bloque oficialista de legisladores. Finalmente, todo esto quedó en calma.

 

El panorama inmediato era muy negro para el oficialismo, al menos el que se brindaba por los grandes medios de comunicación, pero la realidad fue cambiando rápidamente. Lo que parecían hechos inevitables, no lograban consumarse.

 

Los más duros arengaban al resto, como el caso de Hugo Biolcatti que llegó a decir: “El oficialismo no se ha enterado de la derrota, pero la oposición no se ha dado cuenta que ha ganado”.  El campo se sentía ganador, prueba de ello fueron las declaraciones de Mario Llambias reivindicando el apellido Martínez de Hoz.

 

La dura reacción no llegaba. Pero, ¿Qué falló en los cálculos del arco opositor?

 

Las evaluaciones, las especulaciones y las divisiones

 

En el ámbito político, existe una afirmación que asegura “cuanto mas lejos se esta del poder,  mas duras son las críticas y mas grandes las promesas;  pero cuando mas se acercan al mismo, las evaluaciones  y las promesas mucho mas moderadas”.

 

Basándonos en esto, podemos decir que la reacción de la oposición política luego de la elección fue casi unánime ( salvo escasos ejemplos, como el de Lilita Carrió): mesura, moderación, diálogo, gobernabilidad, ¿a que se debió esta decisión, impensada antes de las elecciones?.

 

Mientras la oposición del campo y mediática pedía “sangre”, en el arco opositor político aparecían  las especulaciones y las evaluaciones de los distintos escenarios.  Lo que pasa es que se sentían cerca del poder, por lo que debían bajar los decibeles, evaluar la situación con mayor prudencia y mesura, el primer paso estaba dado: “el pingüino estaba en el piso”.

 

Por otra parte, comenzaron a evidenciarse las internas y las diferencias de criterio.

 

 

 

La bestia será herida de muerte, pero no morirá

 

La oposición (tanto política, como económica y mediática) tenía una  meta: Bajar a Kirchner, cuando el objetivo se logró, comenzaron a aflorar las diferencias  existentes entre ellos y las especulaciones a futuro: ¿Quién capitalizaría el triunfo?.

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El justicialismo adherente al gobierno evaluaba que no podía dejar solo al gobierno porque eso generaría la caída del mismo, con un evidente beneficiado: Julio Cobos. Por otra parte, nunca antes habían tenido un gobierno que les hubiera acercado tantas obras públicas, lo que les   permitió crecer en la gestión, mientras las críticas las filtraban hacia la nación.  Por lo tanto decidieron respaldar y “patear” las diferencias para adelante, todos los gobernadores sueñan con el sillón de Rivadavia, pero  lo quieren con una situación estable, nadie quiere repetir la experiencia de 2001

 

Por su lado, a Julio Cobos no le interesaba tanto este escenario, dado que tomaría el gobierno sin la legitimidad de los votos y con el condicionamiento lógico del campo y de los multimedios, que le pasarían la “factura” rápidamente y, como si eso fuera poco, en medio de una crisis mundial que pone permanentemente en jaque a la gestión de gobierno. En su fuero mas íntimo, Cobos y el resto de los opositores saben que para enfrentar la crisis necesitan la continuidad de las retenciones, por eso prefieren que el gobierno continúe al frente hasta el 2011, esperando que, para esa fecha termine la crisis mundial y puedan tomarse medidas mas simpáticas hacia el campo.

 

Por otra parte, el “Cleto” es conciente que la fuerza que lidera es muy débil y existen muchas internas, necesita tiempo para consolidarla en un bloque mas fuerte, para no repetir la experiencia de la Alianza . Por tal motivo, prefiere “desensillar hasta que aclare”, esperar las elecciones, para acceder al gobierno con el respaldo de los votos: por lo tanto “respalda” la gobernabilidad, aunque el gobierno no piense recostarse en él.

 

Con ese escenario, al sector político más duro: Unión- Pro, no le quedó otra que sumarse al juego del dialogo y el respaldo a la gobernabilidad. Como si eso fuera poco, Duhalde llamó aparte a Felipe Sola para explicarle que el “Padre” del triunfo era él, y que no iba a permitir mas desplantes por parte de Macri- De Narváez, por lo tanto debía ponerse los pantalones largos y “marcar la cancha”. De ahí se explican las declaraciones de Solá indicando la posibilidad de abrir un bloque propio.

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Mientras tanto, las nuevas fuerzas de centroizquierda, lideradas por “Pino” Solanas y Sabatella tratan de cerrar filas para conformar una fuerza nacional hacia 2011, salieron rápidamente a respaldar el dialogo y la gobernabilidad

 

Esas especulaciones le dieron tiempo al gobierno para recomponer fuerzas, para rehabilitarse, reformular algunas medidas, reconocer errores, aunque no todos) y recuperar la conducción, a tal punto que hoy, a poco más de 30 días de las elecciones, el oficialismo volvió a recuperar la iniciativa política, mientras que la oposición se observa muy dispersa.

 

¡! Oh juremos con gloria morir!!

 

Mucho se ha hablado en estos días de Patria, y se ha cantado el himno con el pecho erguido, pero el que este dispuesto a asumir el gobierno deberá saber que al momento de gobernar tendrá hacer frente a las distintas corporaciones, que solo pugnan por una tajada mas de la torta, a saber:

 

–          El campo: (hablando de la Pampa húmeda, porque nunca estuvo en discusión la economías regionales, como la nuestra), solo aspira a que le bajen o eliminen las retenciones a la soja, a pesar que los números siguen dando positivos ( Ver articulo “Los números de la soja”). Inútiles serán los esfuerzos del gobierno de apuntalar a la lechería, la carne, el trigo, el maíz y girasol, los dirigentes patronales quieren liberar la soja (Considerado uno de los mejores negocios de la actualidad en el mundo).

 

–          Los multimedios: Quieren participar siempre de la agenda, y para nada les cierra la posibilidad de reformar la ley de radiodifusión, sobre todo en lo que respecta a limitar la cantidad de medios en manos de los “grupos”.

 

 

–          Los industriales: Quieren desarrollarse en un marco de crecimiento y desarrollo permanente, pero son muy poco proclives a compartir sus ganancias, es decir a aumentar el salario de los trabajadores. Para ellos, el vaso no derrama nunca, pareciera que comienzan con vasos cortos, pero luego se convierten en trago largo.

 

–          Los “gordos” de la CGT:   Los dirigentes sindicales no son una excepción, llegan a sus cargos para eternizarse y luego hay que operarlos para sacarlos de sus sillones. En ese ámbito tienen una fuerte lucha por la “caja” de las Obras Sociales. ¡Un jugoso botín!.

 

Dentro de este marco, el gobierno que sea debe manejarse con el mayor equilibrio posible, de manera de llegar ilesos a fin de mandato.

 

Fabian G. tigur

[email protected]

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