Unas 15 mil horas de testimonios, indagatorias, lecturas de sentencias y alegatos conforman el inmenso archivo audiovisual de los juicios a los responsables del terrorismo de Estado. Un registro que sigue creciendo a medida que se suman nuevas audiencias a las 25 causas ya finalizadas en 19 ciudades a lo largo y ancho del país.

Detrás de esa tarea hay más de 100 técnicos que, bajo la coordinación del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), graban el audio y video de cada debate.

”Así como no hay precedente de la realización de estos juicios (por delitos de lesa humanidad), tampoco tiene precedente en el mundo el registro de todo lo que sucede durante los procesos. Lo que le da a este trabajo una importancia histórica fundamental”, señala la titular del INCAA, Liliana Mazure.

Tan inédita es la tarea que lleva adelante ese organismo que, semanas pasadas, semanas después del primer encuentro de técnicos y profesionales del campo audiovisual que intervienen en los juicios.

Ese acervo se encuentra actualmente bajo control de la Corte Suprema y es utilizado por cada tribunal hasta que una sentencia queda firme, confirmada por Casación o por el máximo tribunal. Por ahora, sólo sirve de consulta de los jueces para revisar declaraciones, alegatos e indagatorias. Permite, además, resguardar testimonios para reproducirlos en los juicios orales que los requieran. El objetivo: evitar la revictimización de sobrevivientes y escuchar declaraciones de testigos fallecidos, como sucedió en La Plata con los casos de Jorge Julio López y Adriana Calvo.

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