Mauricio Macri despachó a
los legisladores del Peronismo Federal, que encabezados por Adolfo
Rodríguez Saá, visitaron el viernes pasado al jefe de Estado en su
despacho. Miguel Pichetto, jefe de la bancada del Frente para la
Victoria y dueño del quórum en el recinto, bloqueó los pliegos de
Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, tal cual anticipó este diario.

El
pos kirchnerismo que lidera Pichetto en el Senado ejercerá así su poder
de veto a los pliegos que Macri intentó primero imponer por decreto
para, más tarde, congelar la jura y aceptar negociar con el peronismo
senatorial. De hecho, el presidente confirmó en la reunión con Rodríguez
Saá que llamará a sesiones extraordinarias a partir de la segunda
quincena de enero. El gobierno nacional aspira a, al menos, contar con
la colaboración de algunos de los 42 senadores del FpV, sobre un total
de 72, para aprobar la designación de embajadores y el ascenso del
personal militar.

Para lograr la aprobación de los pliegos de
Rosenkrantz y Rosatti para la Corte Suprema, Macri deberá montar una
auténtica ingeniería política en la Cámara Alta. El quórum para poder
empezar una sesión demanda un mínimo de 36 senadores nacionales ocupando
sus bancas. El oficialismo de Cambiemos cuenta con apenas 12
legisladores propios. Y para cubrir las dos vacantes de la Corte Suprema
de Justicia, el macrismo deberá reunir dos tercios de los votos, es
decir unas 48 humanidades dispuestas a votar los pliegos. Una misión,
por ahora, imposible para la Casa Rosada.

Integración

Pichetto
ya avisó este fin de semana que no están dispuestos a ceder después del
decreto inconsulto de Macri. Y,vía Rodríguez Saá, le envió un mensaje
al presidente: la posibilidad de ampliar la integración del máximo
tribunal de 5 a 7 integrantes. Se abrirían así dos plazas adicionales
para negociar con el peronismo y llegar así a los dos tercios de los
votos.

Rodríguez Saá estuvo acompañado por su coterránea Liliana
Negre de Alonso; por la representante del Movimiento Popular Neuquino,
Lucila Crexel; por el sanjuanino Roberto Basualdo; por el salteño Juan
Carlos Romero; y por la fueguina Miriam Boyadjian. No fue Carlos
Reutemann. Este pelotón de peronistas le hizo otra observación a Macri.
Están conformes con los antecedentes de Rosenkrantz, pero a Rosatti, ex
Ministro de Justicia de Néstor Kirchner, lo consideran alineado con
Cristina de Kirchner y no avalan su postulación.

En conferencia de
prensa, Rodríguez Saá valoró la invitación del presidente y recomendó
”practicar el diálogo plural para encontrar puntos en común que nos
permitan sacar las medidas necesarias para lograr un país mejor”. El
senador destacó que el Interbloque Federal va a colaborar para alcanzar
los dos tercios en la cámara alta ”para lo que sea necesario” y sobre la
designación en comisión de Rosatti y de Rosenkrantz por decreto para la
Corte Suprema dijo que ”sería mucho más positivo encontrar el acuerdo y
que los nuevos miembros sean nombrados con el procedimiento que fija la
Constitución Nacional”.

Macri estuvo acompañado por el jefe de
Gabinete, Marcos Peña; el titular de la Cámara de Diputados, Emilio
Monzó; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y
la secretaria de Relaciones Parlamentarias, Paula Bertol. ”Fue muy
positivo que Macri no estuviera solo. Se trabajó en una agenda
parlamentaria. Y quedó la sensación de que el gobierno está dispuesto a
respetar los métodos más usuales para el nombramiento de los integrantes
de la Corte”, revelaron los voceros.

Días atrás el presidente de
la Comisión de Acuerdos, el kirchnerista salteño Rodolfo Urtubey, aclaró
que si los candidatos asumían en sus cargos el FpV iba a rechazar sus
diplomas. Por ello, el Interbloque Federal le propuso a la
vicepresidenta Gabriela Michetti salvar la situación con un proyecto de
Ley para ampliar el número de miembros de la Corte de cinco a siete.

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