El Fondo Monetario Internacional (FMI), tomó nota de la mayor disminución de la deuda argentina en porcentaje del Producto Bruto, y elogió la mayor presión fiscal, si bien mostró reparos con el gasto público, a tono con sus recomendaciones de las políticas ortodoxas.

En el informe de Monitor Fiscal dado a conocer hoy a las 10.30 hora local (22.30 hora argentina del 8 de octubre), el FMI realizó un diagnóstico de la economías desde el punto de vista fiscal, en donde los países europeos aparecen con sendos semáforos rojos en la mayoría de los indicadores.

En cambio para la Argentina, emitió un alerta constante amarilla en cuanto a la ”vulnerabilidad fiscal”, un estado que se mantiene durante las proyecciones de los últimos años, indicando buenos indicadores fiscales, que a criterio del FMI estarían sometidos a presión debido a que al país ”aún le falta embarcarse en ajustes fiscales”, sostiene el reporte del FMI.

En esta lista de países con tareas pendientes de ajuste, el FMI incluye también a Tailandia y a la India, donde la Argentina comparte con este último país el club de ”economías con riesgo de sobrecalentamiento”, según el informe de perspectivas económico mundial, dado a conocer hoy más temprano (WEO, en inglés).

Nuevamente, para estas apreciaciones, el Fondo toma conceptos teóricos ortodoxos, que tienen que ver con políticas monetaristas para combatir la inflación, y que cuyo objetivo es bajar la inflación. En cambio, el objetivo de las políticas del gobierno argentino es apostar al crecimiento, con inclusión social.

Sin embargo, el informe da cuenta de aspectos positivos como el aumento de la presión fiscal, la redistribución progresiva del ingreso, y el menor peso de la deuda en términos del pago de intereses.

Entre los aspectos de alerta, el FMI advierte sobre las políticas de gasto y el uso de los mayores recursos obtenidos por la suba en el precio de los commodities, en vez de construir ”buffers” (amortiguadores o paragolpes) para el país.

El uso de los recursos fiscales, como da cuenta el informe fiscal, fueron distribuidos a sectores de menores recursos como los jubilados, que son los que tienen mayor propensión a consumir y alentar el crecimiento, según la óptica del Gobierno.

Al margen de este reporte, se destaca que en paralelo se emitió el informe de perspectivas económicas del departamento de investigaciones del Fondo, que publicó un estudio que revela los efectos de las políticas de ajuste, que tuvieron una correlación ”larga”, ”negativa”, respecto del crecimiento y el empleo.

Esta subestimación del impacto del los recortes fiscales por parte de los gobiernos provocó, según admitió el propio FMI por primera vez en un informe de estas características, una sobrestimación de los pronósticos de crecimiento.

Los países que aplicaron esas recetas son los mismos que siguen los programas del FMI y sus recomendaciones, y algunos hasta pregonan mayor austeridad que la que prevé el Fondo, como es el caso de Alemania para Europa.

Estos análisis aparentemente inconsistentes sobre los efectos del gasto, muestran el dilema en que se encuentra metido hoy el FMI, que busca alentar el crecimiento con recetas que no logran salir de la ortodoxia monetarista.

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