El Club de París recháza el fallo de Griesa

 

Por Alejandro Bercovich para diariobae

Aunque sus países miembros siguen presionando en la arena diplomática para que Argentina les pague los u$s 8.900 que reclaman por préstamos impagos y sus intereses, el Club de París rechazó la embestida del juez Thomas Griesa para que el Gobierno abone lo que exigen los fondos buitres que rechazaron la quita de los canjes de 2005 y 2010. En una reunión secreta que mantuvieron antes de que la Cámara de Apelaciones neoyorquina revisara la decisión de Griesa de forzar un pago pari passu a los buitres, representantes de las naciones ricas acreedoras coincidieron en que resoluciones de ese tipo amenazan futuras reestructuraciones de deuda. Y acordaron redactar un documento que se conocerá en los próximos días, donde advierten esos riesgos ”para la comunidad financiera internacional”.

La cita fue en la sede del Tesoro francés, como de costumbre, y acudieron enviados de los gobiernos de Estados Unidos, España, Holanda, Francia, Alemania, Canadá, Reino Unido, Japón y los demás socios del Club. Según revelaron a BAE fuentes diplomáticas de dos de esos países, se analizó ”en profundidad” el fallo que había dictado Griesa sobre Argentina, pese a que habían transcurrido más de dos semanas desde que trascendiera.

De ese análisis, según las fuentes consultadas, surgieron dos conclusiones en línea con la posición que luego virtió en los tribunales de la Gran Manzana la propia Reserva Federal neoyorquina. Por un lado, que el fallo de Griesa desconocía ”lo elemental del derecho soberano sobre la deuda”. Por otro, que su contenido podría tener ”potenciales implicancias graves” sobre los organismos internacionales de crédito y las próximas reestructuraciones de deuda, como las que seguramente deberán acometer países europeos como España, Italia y Grecia.

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El Secretariado del Club, controlado por el gobierno francés, anunció que convocaría a expertos legales para redactar un documento que advirtiera sobre esos potenciales riesgos. En paralelo, el Reino Unido le pidió a Estados Unidos que coordine un encuentro técnico bilateral para analizar la cuestión, dado que la mayoría de los países emiten sus títulos de deuda bajo jurisdicción de Wall Street o de la City londinense.

Para tranquilizar a sus colegas, los enviados del Tesoro estadounidense anticiparon que el Tribunal de Apelaciones revisaría el fallo de Griesa, lo cual terminó por ocurrir días después. Sus palabras, según las fuentes diplomáticas, fueron más duras contra Griesa que las de ninguna otra delegación. Aunque en esta ocasión no se manifestó formalmente, el gobierno de Barack Obama ya se había presentado antes como amicus curiae en el tribunal de Griesa para respaldar la posición argentina, ante el riesgo de que el entuerto salpicase el negocio de Wall Street.

Los miembros del Club de París mantendrán de todos modos su presión coordinada para que el Gobierno vuelva a negociar por esos u$s 8.900 millones. La última respuesta que obtuvieron de la cartera que conduce Hernán Lorenzino fue que el país pagaría sólo en la medida que esos fondos vuelvan a la economía en forma de nuevos préstamos o de compromisos concretos de inversión por parte de multinacionales con sede en esos países acreedores.

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Con las tratativas concretas suspendidas desde fines del año pasado, el Club discutió en una reunión de agosto la posibilidad de plantear públicamente un ultimátum al Gobierno para fines de septiembre, idea que finalmente desechó por la oposición de los Estados Unidos, que lo consideró contraproducente. La propuesta argentina de pagar en la medida en que los flujos netos de capital no sean negativos no fue apoyada por ninguno de los acreedores, que reclaman un pago en efectivo inicial y el resto en cuotas.

La deuda con el Club de París tiene por origen préstamos bilaterales concedidos hace años por los gobiernos de países del G–7 y otras potencias para financiar inversiones y déficits comerciales. Buena parte del pasivo se arrastra de la última dictadura, durante la cual se firmaron empréstitos con los diecinueve países miembros permanentes del Club de París, los cuales en algunos casos no llegaron siquiera a desembolsarse.

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