El año corto

Parafraseando al autor, podríamos decir que el 2012, en Argentina, es un año corto. No finalizará el 31 de diciembre como el almanaque lo indica sino el 7. A ocho días de la implementación integral de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la Conferencia Episcopal Argentina, parece abonar esta perspectiva histórica emitiendo un documento que titula ”Reflexiones de los obispos al acercarnos a la Navidad”, en el cual manifiestan ”con honda preocupación” lo que llaman una ”crisis moral y cultural”.
El documento advierte que ”A casi treinta años de la democracia, los argentinos corremos el peligro de dividirnos nuevamente en bandos irreconciliables” para continuar afirmando que ”Se extiende el temor a que se acentúen estas divisiones y se ejerzan presiones que inhiban la libre expresión y la participación de todos en la vida cívica”. Desde ya, lo anterior no sólo remite a la doctrina de los ”dos demonios” que pretendió diluir las responsabilidades represivas de la dictadura, sino que abona la falacia ”clarinesca” de considerar al proceso de democratización de los medios de comunicación como un atentado a la libertad de expresión.
La dirigencia eclesiástica también hace críticas en el plano social e institucional señalando las condiciones en la que se encuentran gran cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan; el consumo de drogas y una supuesta dependencia del poder judicial. Todo ello, sin miramientos de las políticas sociales que el gobierno ha implementando y profundizando tras años de ajustes y desarticulación del Estado. Asimismo, el documento silencia las numerosas operaciones que el Grupo Clarín y sus voceros han intentado para imponer jueces afines a sus intereses en el Concejo de la Magistratura. Tampoco se alude al fallido intento del mismo Grupo de procesar a periodistas por sus opiniones.
Más allá de los análisis, lo que llama la atención es la publicación excesivamente anticipada del documento considerando que acostumbra a hacerlo en la misma semana de Navidad. Cabe pensar que ello sólo respondería al esperado 7D. Una postal más del entramado del poder concentrado que intenta enhebrar un proyecto de país con el único fin de mantener sus privilegios, aun a costa de la dignidad del resto de los argentinos.
Este año corto, que culmina el 7D, abrirá las puertas a una nueva era política que necesitará de la responsabilidad indeclinable de seguir profundizando el proyecto nacional sosteniendo la ampliación de derechos y la construcción de políticas públicas que dignifiquen aún más la vida cotidiana de los argentinos.

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