El Angel de la bicicleta

En febrero se celebra el cumpleaños de Claudio Pocho Lepratti. El festejo nació como una manera de mantener su legado de alegría en medio de la lucha cotidiana.
Este 27 de febrero Claudio ”Pocho” Lepratti estaría cumpliendo 43 años. Era entrerriano de Colonia Los Ceibos, cerca de Concepción del Uruguay. En 1986 llegó a Rosario para ingresar al seminario que la Congregación Salesiana tiene en Funes. Algunos años después, se fue a vivir a una casa del Barrio Ludueña, una de las zonas más pobres de la ciudad. Allí se sumó al trabajo que realiza, desde hace cuarenta años el Padre Edgardo Montaldo. Según este ”La figura de Pocho es la de aquel que se entregó a la causa de los demás, se entregó a los adolescentes de Ludueña y les dictó catequesis, los convocó a campamentos, les enseñó a tocar la guitarra, los instó a estudiar, a ser solidarios, a vivir con dignidad a pesar de la pobreza, a no bajar nunca los brazos.”
Uno de los chicos del barrio lo recuerda con estas palabras: ”Nos daba apoyo escolar, hacíamos campamentos, jornadas de video. Siempre trataba de formarnos, de que fuéramos al colegio. Cuando nos encontraba en la calle en horario de escuela nos cagaba a pedos. También, a través de él, participábamos de encuentros de jóvenes, de jornadas para formarnos en comunicación”. Los adolescentes que se encontraban con Pocho formaron un grupo que se llamó ”La Vagancia” que, entre otras cosas, participa de EL ANGEL DE LATA, una revista que distribuye los pibes en las calles de todo Rosario. La inolvidable figura de Pocho se vincula con la bicicleta que usaba para desplazarse y la mochila en la que llevaba libros, equipo de mate y, muchas veces, fideos y cebollas para improvisar guisos. Por eso se lo recuerda como ”El Angel de la Bicicleta” y con ese nombre recibió el homenaje de una canción de León Gieco.
”El 19 de diciembre del 2001 Lepratti se encontraba en la escuela del barrio las Flores donde trabajaba en el comedor. Estaba en los techos de la misma observando la represión que ocurría a unos 300 metros, en la Avda. de Circunvalación. En ese momento y encontrándose Lepratti con otros tres compañeros de trabajo, para el móvil 2270 del comando radioeléctrico. Atento que desde los móviles disparaban al aire, Lepratti les grita que dejen de disparar, pues en la Escuela había niños. El móvil frena, se bajan los agentes Pérez, de adelante, y (Esteban) Velásquez de la parte posterior, y abren fuego contra Lepratti” dice una relación preparada para investigar el crimen. Pocho Lepratti recibió el tiro en la garganta y murió desangrado. Tenía 35 años, fue uno de los asesinados el 19-20 de diciembre del 2001. Velásquez fue condenado a 145 años de prisión, en tanto los oficiales y políticos que desataron la represión permanecen impunes. En los febreros posteriores a su muerte, se celebra en el barrio el cumpleaño-carnaval que reúne a muchos amigos y compañeros de trabajo de Pocho, para quien resultaban fundamentales el trabajo de hormiga y la alegría. Por eso, las hormigas, son maneras de recordar a Pocho Lepratti. La ciudad tuvo muchos muros llenos de hormigas y bicicletas, que recuerdan al mismo personaje: Pochormiga, el ángel de la bicicleta.

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Fuente: Asociacion Civil Madre Tierra

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