En la plaza Tahrir de El Cairo, multitudes alborozadas celebraban la renuncia de Mubarak y pedían que las fuerzas armadas cumplieran sus demandas, incluyendo la disolución del Parlamento y la derogación de las leyes de emergencia usadas por el ex líder para aplastar a la oposición y la disidencia.

”Los militares están con nosotros pero deben concretar nuestras demandas. Las revoluciones a medias matan a las naciones”, dijo a Reuters el farmacéutico Ghada Elmasalmy. ”Ahora sabemos lo que nos corresponde, cuando haya injusticia, vendremos a la plaza Tahrir”, aseveró.

Aún está por verse la forma en que el alto mando militar desarrollará por primera vez un proceso democrático en un país cuya historia se remonta al imperio de los faraones hace más de 5.000 años y que vivió un periodo de dura agitación política con una revuelta de apenas 18 días.

El canal de televisión Al Arabiya dijo que los militares removerán pronto al gabinete y suspenderán el Parlamento. El jefe de la Corte Constitucional se unirá al consejo superior militar ahora en el poder, que tiene la tarea de administrar el país de 80 millones de habitantes.

Pese a los recelos ante un mandato militar, el mejor elemento de disuasión ante cualquier intento por mantener el control podría ser el poder popular y la energía de los manifestantes en toda la nación, que demostraron a Mubarak que podían convertir a Egipto en un lugar ingobernable.

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SOLDADOS SONRIENTES
En todo Oriente Medio y otras partes del mundo, los gobernantes autocráticos ahora intentan calcular sus posibilidades de sobrevivencia.

En Argel, decenas de personas se reunieron en una plaza de la ciudad el sábado gritando eslóganes contra el Gobierno, pero fueron rodeados por cientos de policías dispuestos a poner fin a cualquier intento por lanzar una revuelta al estilo egipcio.

Se cree que Mubarak, de 82 años, se encuentra en su residencia del centro turístico Sharm el-Sheikh del Mar Rojo, y su futuro es incierto.

La primera prioridad era establecer la ley y orden antes del comienzo de la semana laboral, que en Egipto se inicia el domingo.

Tanques militares y soldados permanecieron en las calles custodiando intersecciones importantes y edificios del Gobierno, después de que la fuerza policial se viera superada en sus labores.

Dado que la amenaza de una posible confrontación entre los militares y los manifestantes ha desaparecido, los residentes de El Cairo se tomaron fotografías de recuerdo con los sonrientes soldados para registrar el primer día de la era post-Mubarak.

”La Revolución de los Jóvenes obligó a Mubarak a partir”, decía la portada del diario estatal Al-Ahram. ”La revolución del 25 de enero ganó. Mubarak dejó el poder y el Ejército gobierna”, publicó Al-Gomhuria, otro periódico oficial.

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”Jamás hubiera imaginado que viviría un día como este (…) Sólo espero que el nuevo sistema en Egipto nos beneficie y cumpla nuestros sueños”, dijo a Reuters Essam Ismail, un residente de El Cairo. ”Aún no puedo creer que esto realmente pasó”, añadió.

SIN NELSON MANDELA

La oposición de Egipto se ha visto afectada por 30 años de un mandato de emergencia impuesto por Mubarak tras suceder a Anwar Sadat, asesinado por un oficial militar en 1981, y no había un personaje tan evidente como Nelson Mandela o Lech Walesa liderando la revolución egipcia.

Muchos querían ver el fin inmediato de las leyes de emergencia.

”Creo que lo mínimo que el pueblo egipcio merece después de lo que hizo es vivir sin leyes de emergencia”, dijo Hafez Abou Saeda, de la Organización Egipcia de Derechos Humanos.

”También espero que el Parlamento y el consejo de la shura sean disueltos pronto, dado que todos sabemos que se instituyeron falsamente y que no representan al pueblo egipcio”, sostuvo.

Activistas también querían la formación de un Gobierno transitorio para que se llevaran a cabo elecciones en menos de nueve meses, la creación de partidos políticos, el fin de las cortes militares y la libre expresión mediática.

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Entre los líderes posibles estaba Ayman Nour, quien desafió a Mubarak en la última elección presidencial y más tarde fue acusado de falsificación y encarcelado por tres años.

El secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, un ex ministro de Relaciones Exteriores egipcio, a menudo ha contado con apoyo árabe por sus comentarios directos. Moussa dijo el viernes que dentro de unas semanas dejaría la institución árabe que ha encabezado por alrededor de 10 años.

También existen algunas figuras populares entre los Hermanos Musulmanes y otros partidos de oposición. Pero de todas formas aún no está claro si alguno de estos jóvenes líderes anónimos detrás de la bien organizada revuelta querría o podría postular a la presidencia.

Otro probable candidato es Mohamed ElBaradei, diplomático veterano, ganador del premio Nobel de la Paz y activista opositor que empezó el año pasado una campaña pro democracia para terminar con el régimen de Mubarak.

Consultado el viernes si se postularía a la presidencia, dijo que el asunto no estaba en su mente.

(Reportes de Buró El Cairo y Christian Lowe en Argel; escrito por Alastair Macdonald y Peter Millership; Editado en español por Marion Giraldo)

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