Dujovne y Lagarde anunciarán en Nueva York los detalles del nuevo acuerdo con el FMI

La revisión del programa a tres años firmado en junio pasado incluiría desembolsos anticipados de algunos tramos del crédito, correspondientes a 2020 y 2021, y una ampliación del monto total

El ministro Nicolás Dujovne postergó su partida de Nueva York y Christine Lagarde publicó sobre el final del día un mensaje en el que dejó pocas dudas sobre la inminencia de un anuncio. “Estamos cerca de la línea de meta”, tuiteó la titular del Fondo Monetario Internacional, que poco antes se había reunido con el presidente Mauricio Macri
Lagarde se refería al nuevo acuerdo entre el FMI y la Argentina, que se anunciaría hoy en Nueva York, horas después de uno de los días más agitados de las últimas semanas para el gobierno argentino.
Dujovne reforzó la idea de un anuncio inminente cuando ya caía la tarde en Manhattan. “El Fondo -dijo el ministro en una conferencia de prensa que compartió con Macri- está terminando su trabajo de revisión formal de la propuesta, lo va a someter a una discusión informal con el board y, si no ocurre nada extraordinario, mañana por la tarde estaríamos en condiciones de anunciarlo”.

Una parte del anuncio se haría en Nueva York, posiblemente a cargo del Lagarde y el propio Dujovne, y otra, más técnica, en Buenos Aires.
El ministro de Hacienda no dijo nada ayer sobre los términos finales del acuerdo, sobre los que hubo distintas versiones. La revisión del programa a tres años firmado en junio pasado incluiría desembolsos anticipados de algunos tramos del crédito, correspondientes a 2020 y 2021, y una ampliación del monto total.
No está claro si ese incremento estará en línea con los deseos del Gobierno de obtener unos 15.000 millones de dólares adicionales, que se sumarían a los 50.000 millones ya acordados, o una cifra más cercana a los 3.000 o 5.000 millones con que se especuló luego.
Tampoco está claro cuál será el verdadero poder del fuego que tendrá el Banco Central en la etapa que se abre para manejar los vaivenes cambiarios, con su accionar acotado a una banda de flotación entre los 32 y los 40 pesos, según los trascendidos. Esos y otros detalles se conocerían hoy y deberían terminar con las dudas sobre la capacidad de pago de la Argentina hasta por lo menos 2020.

El Gobierno espera que el anuncio despeje también la incertidumbre que dejó la intempestiva renuncia de Luis Caputo a la titularidad del Banco Central en pleno viaje presidencial y con el país paralizado por la CGT. Desde el Gobierno buscaron sacarle dramatismo a la noticia, pero no pudieron ocultar el hecho de que el “timing” de la decisión fue muy poco conveniente.
Al respecto, ayer en Nueva York Macri afirmó que la elección de Guido Sandleris como reemplazante de Caputo “puso contenta a Christine Lagarde”. En las últimas semanas se habían profundizado las diferencias entre el ahora ex titular del BCRA y el ministro Dujovne en torno al uso de las reservas del Central. Caputo reclamaba más margen de acción del que el FMI parecía dispuesto a tolerar.
Sandleris en cambio está perfectamente alineado con el ministro de Hacienda, a quien secundó hasta ahora en la cartera económica, y participó activamente tanto del diseño original del programa con el Fondo como de su reformulación.
“Es muy importante que no tengamos un presidente del Banco Central que no fue parte de lo que se negoció, como le tocó a Caputo dado que lo negoció (Federico) Sturzenegger. Ahora será todo más coherente, estamos en la línea correcta”, dijo Macri durante la conferencia de prensa de ayer. Los mercados se habían hamacado todo el día sin saber muy bien cómo interpretar los repentinos cambios en el equipo económico.
El viaje de Macri a Nueva York para participar de la Asamblea General de Naciones Unidas tuvo como objetivo principal llevar tranquilidad a los inversores y estrategas de Wall Street. No parecía tener entre sus planes darle las puntadas finales al acuerdo con el Fondo ni tenía previsto mantener con Lagarde una reunión de trabajo, aunque no se descartaba un saludo informal.
El Presidente mantuvo además encuentros con banqueros y responsables de fondos de inversión y en todos esos intercambios buscó dejar un mensaje de previsibilidad económica y firmeza política. Les aseguró que el país va a honrar sus deudas y dijo estar “preparado para competir” en las próximas elecciones presidenciales, el año que viene.
Era lo que querían escuchar. La primera parte de ese compromiso podría quedar garantizada hoy mismo si se anuncian los términos del nuevo acuerdo técnico con el FMI, que tendrá que convalidar luego el board del organismo multilateral. El horizonte de continuidad política que pretende Wall Street es otro cantar. Un año es mucho tiempo en la Argentina.

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