Un mes de ejercer el gobierno, desde la UCR ya comienzan a mostrar su desagrado con Mauricio Macri. No solo por las medidas y las formas implementadas, sino también por la muy escuálida posibilidad de incidencia en las medidas tomadas por el Presidente.

Mientras crecen las críticas internas para con Ernesto Sanz, éste es el único que mantiene un dialogo medianamente fluido con Macri. A pesar que una vez por semana se reúne en casa de Gobierno una mesa de trabajo de la alianza, al parece la chance de influir en las medidas por parte de los radicales es nula.

Según publica hoy el diario Página 12, un dirigente radical sostuvo que “no estamos ocupando el espacio que tendríamos que ocupar, pero el problema no es que haya uno, dos o tres radicales en el Ejecutivo, sino que están mal articuladas las fuerzas de la coalición para que se puedan sustentar las políticas de gobierno”.

Además, también comenzaron a crecer las criticas para con Elisa Carrió que fiel a su estilo hizo crujir las paredes del acuerdo político con las denuncias de los últimos días.

A la UCR también parece molestarle la prioridad que encontraron los empresarios en el nuevo gabinete nacional, muy por encima de los cargos que ostentan dentro de la fuerza política que aportó la estructura fundamental para ganar las elecciones.

El destrato del Presidente por el centenario partido crece cuando sus aliados se enteran por los medios de comunicación de las medidas tomadas.

A un mes de gobierno, la alianza ya comenzó a mostrar grietas internas. Sin capacidad de diálogo interno, parece que todo será una escalada en la disputa interna.

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