“Chile puede aportar la demanda estable que Argentina necesita para desarrollar Vaca Muerta”

“Chile puede aportar la demanda estable que Argentina necesita para desarrollar Vaca Muerta”, destacó la ministra de energía trasandina Susana Jiménez al comentar los acuerdos de la semana pasada entre los presidentes Mauricio Macri y Sebastián Piñera.
El protocolo adicional suscripto estableció que ambos países establecerán en los próximos 120 días las normativas internas que se requieran para “permitir las operaciones de comercialización, exportación, importación y transporte de energía eléctrica y gas natural”.

Esta posibilidad ya había sido anunciada por el ministro Aranguren en la última conferencia de prensa cuando anunció los aumentos tarifarios del gas.

“Sería una medida interesante desde lo geopolítico y para potenciar el desarrollo del shale gas. Pero lo veo lejano en el tiempo. Antes de ponerse a exportar de nuevo, debemos cubrir las necesidades locales. Tendríamos que tener una producción extraordinaria de Vaca Muerta y ni siquiera YPF sabe en qué plazo eso podría suceder”, subrayó el especialista en energía y vocero del Centro de Estudio de la Regulación Económica de los Servicios Públicos (Ceres) de la Universidad de Belgrano, Andrés Di Pelino.

“Para que Argentina pueda desarrollar la producción de sus yacimientos de gas natural en los volúmenes necesarios para satisfacer sus necesidades internas durante los períodos del año de mayor consumo, requiere de nuevas demandas de gas natural que puedan absorber esos mismos volúmenes en los períodos del año de menor consumo interno. Por ello, requiere de demanda estable a la que Chile puede aportar”, señaló la ministra chilena a La Política OnLine.

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La declaración de la ministra de Piñera sorprendió en Chile donde todavía tienen fresco el recuerdo de la traumática experiencia con Kirchner que durante su presidencia suspendió bruscamente las exportaciones de gas.

Si bien Jiménez hace énfasis en que la exportación a su país sería una manera de mantener constante la producción cuando caen los picos de demanda interna, los especialistas sostienen que ese excedente está lejos de tener un tamaño relevante que viabilice las ventas externas.

La declaración de la funcionaria causó sorpresa del otro lado de la cordillera, ya que el simple recuerdo del gas argentino asusta, dada la traumática experiencia que tuvieron. Por lo que a pesar de que Jiménez asegura que “a diferencia de la década pasada hoy Chile se encuentra en una situación de gran seguridad energética gracias al desarrollo de las energías renovables”, analistas coinciden en que después del incumplimiento argentino, el único motivo que justificaría que vuelvan a confiar en nuestro país es la necesidad de abastecerse de una energía más barata de la que disponen. Recordemos que Chile es el país de la región que presenta las tarifas más altas de servicios públicos.

Tras los acuerdos Menem-Frei, a fines de la década del 90′ la Argentina comenzó a proveerle gas natural a Chile a través de siete gasoductos que atravesaban la cordillera. Las exportaciones de este insumo llegaron a superar los 20 millones de m3 por día, lo que representaba alrededor del 17% de la producción

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Sin embargo, los años de gas barato y abundante para el país vecino se terminaron cuando Néstor Kirchner interrumpió el flujo al desatarse una crisis energética en el año 2004. En consecuencia, el país vecino sufrió una escalada de precios provocados por la obligación de reconfigurar su matriz energética y pasar a depender del diésel y de la importación de gas natural licuado (GNL) por el Pacífico.

Esto trajo un serio conflicto diplomático, que no se intensificó por el gesto de buena voluntad de Chile de no accionar judicialmente cuando tenía todas las herramientas para hacerlo, ya que estos tratados tenían rango constitucional.

En ese sentido, Andrés Di Pelino manifestó que volver a exportar gas al país transandino “sería una buena forma de enmendar el incumplimiento de la década pasada que nos vimos obligados a hacer por comprometernos a vender un gas que no teníamos”.

Para el vocero del Ceres, el causante de la interrupción contractual fue que durante los años 90′ Argentina dejó de realizar inversiones en exploración y se dedicó a sobre explotar los yacimientos existentes, acelerando su vida útil y bajando las reservas de 40 años a 7. A su vez, “generamos una matriz dependiente del gas a partir de las centrales térmicas de ciclo combinado que intensificaron el consumo del gas”, agregó.

Esta tendencia continuó en los años siguientes, pasando de ser un país gasífero a ser importadores netos, llegando incluso a importar GNL a través de los mismos gasoductos por los cuales exportábamos 15 años antes.

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