Caso Gils Carbó: Revelan más indicios de corrupción sobre su empleado Bellingi

Guillermo Bellingi, el subdirector general de la Procuración suspendido por la cuestionada compra de un edificio para el organismo que preside Gils Carbó

Según cuenta Nicolás Wiñaski en su nota para el diario Clarín, Alejandra Gils Carbó suspendió el 10 de abril a uno de sus principales colaboradores, Guillermo Bellingi, imputado como ella en una causa judicial que investiga posibles delitos de corrupción en el proceso de compra del “nuevo” edificio de la Procuración General de la Nación.

Bellingi era Subdirector General de la Procuración General y además el funcionario también era el encargado del Área Técnica de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC).

El fiscal Eduardo Taiano y el juez Julián Ercolini lo investigan como uno de los principales protagonistas de la sospechosa compra del edificio de la Procuración. El inmueble que investiga la pesquisa judicial es la sede de la jefatura del Ministerio Publico Fiscal. También fue objetivo de los allanamientos ordenados por Taiano, subordinado de Gils Carbó pero no alineado a su agrupación K, “Justicia Legítima”.

La propiedad, cita en Perón 667, fue adquirida en 2013 por el Estado por decisión de Gils Carbó, mediante una licitación cuyos ganadores –según los documentos que consta en el expediente-, parecían conocer de antemano el resultado de ese trámite burocrático.

El Estado le compró a la familia Bemberg una de las casas en la que ese clan vivió durante décadas, por 43.850.000 millones de pesos.

La intermediaria oficial en esa operación fue la inmobiliaria de Bárbara Jaureguiberry & Asociados. Cobró una comisión del 17 por ciento por ese trabajo, una cifra muy superior a la que se cobraba en el mercado. Quien se llevó la mitad de esa plata, alrededor de un millón de dólares, fue uno de los hermanos de madre de Bellingi, Juan Carlos Thill, un hombre dedicado a los seguros que nada tenía que ver con todo aquello.

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