Cardenales huidizos y ola de rumores dominan escena

Alicia Barrios Especial para BAE desde el Vaticano

En la jornada de ayer se impuso el silencio. La Plaza San Pedro, rodeada de guardias suizos, que hablan menos que un granadero, amaneció con la expectativa de la última reunión, previa al Cónclave, en la que se trabajó sobre el próximo perfil de Papa, lo que dice mucho pero no dice nada acerca de los resultados finales. Los cardenales salieron del encuentro a las 12.15, tras haber deliberado toda la mañana. A esta altura son 5.600 los periodistas acreditados, quienes dispersos por distintas posibles salidas, montaban guardia para obtener una imposible declaración. Además, reporteros gráficos para lograr la foto.
Salían unos en vehículos desde el interior del Palacio, otros a pie. El arzobispo Jorge Mario Bergoglio logró pasar desapercibido, porque encima del hábito de cardenal, se abrigó con un sobretodo negro, sin el capelo rojo. Pasos antes de acercarse a BAE Negocios oyó los gritos: ”Padre Jorge, padre Jorge”, y cuando vio a la periodista y al ”reportero” no pudo contener la sorpresa y la alegría. Se lo vio contento de ese encuentro instantáneo. En las fotos se ve la secuencia gestual de nuestro cardenal primado. En la sala de periodistas fue el comentario de los argentinos porque no hay fotos de él riendo y nadie alcanzó a darse cuenta de que quien fue casi Papa hace ocho años –hoy, uno de los más buscados en Roma– había pasado por delante de sus narices sin que alguien lo advirtiera. Atravesó la Plaza San Pedro de punta a punta como un peregrino más, para perderse entre los miles y miles de fieles, turistas y gente del pueblo.
La jornada de hoy, que irá definiendo el resultado del Cónclave, comienza con una misa por la elección del Romano Pontífice en la Capilla de Santa Paulina.
El enfrentamiento entre los conservadores y moderados parece no tener fin. Tarcisio Bertone, de 71 años, aliado a Angelo Sodano –que a pesar de sus 86 largos años no se resigna a desprender el poder–, promueven al brasileño Odilio Pedro Scherer, un cuadro ultraconservador a quien consideran como el extranjero del mismo palo. Un detalle: no se sabe si Scherer será o no Papa, pero se maneja como si lo fuera. Ayer no se dejó ver en ningún momento, porque entró y salió por un pasadizo trasero y en auto.
Por su parte, Angelo Scola, el arzobispo de Milán, apadrinado por Benedicto XVl, así como están dadas las circunstancias, tampoco tendría chances para el sillón de Pedro por no garantizar el cambio profundo que se espera y por ser italiano.
Mientras, hay dos favoritos entre muchos de los periodistas especializados y la línea moderada de la Iglesia: uno es el capuchino Sean Patrick O’Malley, a quien, en la mismísima Roma, un alto funcionario de la Santa Sede le sugirió que no usara sandalias, porque eso no era bien visto. En honor a la orden, parte de su hábito es caminar casi descalzo. Tiene el perfil austero, profético y es uno de los únicos que puede conducir la Iglesia con un rumbo renovador y mano dura. En contra tiene al estadounidense. En casi idénticas condiciones está Marc Oullet, el canadiense.
Por el momento la interna entre los cardenales italianos parece ser decisiva. Si logran la unidad tendrían entre 30 a 40 votos. Entonces, el Cónclave se acercaría a una salida ultraconservadora.
Si, en cambio, permanecen divididos, los aires renovadores se inclinarían por alguno de los nombrados, buscando la unidad de la Iglesia por un espíritu renovador y moderado.
Misterios que comenzarán a develarse hoy, cuando el humo de la fumata, probablemente negro, empiece a perderse en el cielo de Roma y se conozca el resultado de la primera votación.
Ese ritual se repetirá hasta que en los días subsiguientes el blanco disipe todas las dudas.

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Las apuestas en internet
La duración del cónclave, la identidad del próximo papa o la fecha de su elección mueven enormes cantidades de dinero a través de las casas de apuestas de Internet
Las apuestas registradas por una de las mayores casas de apuestas de Internet, la británica William Hill, suponen un movimiento de capital superior a los 600.000 millones de euros.
Respecto de la procedencia de los apostadores, se recibió dinero proveniente de 50 países.
El cardenal más nombrado en las casas de apuestas es el arzobispo de Milán, Angelo Scola.

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